En el primer módulo temático de Mundo Soja Maíz 2010 se hizo foco en la ecofisiología, la definición del rinde y la elección de materiales genéticos para diversos ambientes. Fue coordinado por el doctor Emilio Satorre, de la Cátedra de Cereales de la UBA y asesor CREA, quien expuso un preciso panorama para la toma de decisiones, con especial referencia en los umbrales de producción que, con la aplicación de las nuevas tecnologías, naturalmente se van corriendo hacia rindes cada vez más voluminosos.
Sin embargo, Satorre anticipó lo que posteriormente desarrollarían los panelistas, referido a la ecofisiología comparada de soja y maíz, dirigido al análisis de las características críticas de ambas especies para la determinación de su rendimiento.
La idea base de la charla, que fue seguida por más de 900 personas acreditadas, fue infundir la necesidad de reconocer los aspectos centrales de las respuestas esperadas de los cultivos en distintos ambientes, para tomar decisiones acertadas en la elección de cultivares de soja o híbridos de maíz, su fecha de siembra, densidad o arreglo espacial.
En primer turno, disertó el doctor Fernando Andrade, del INTA Balcarce, quien explicó los parámetros a tener en cuenta, tanto en maíz como en soja, para obtener mejores producciones. Resaltó la similitud y las diferencias entre ambos, como la temperatura, el fotoperíodo, la fotosíntesis y la plasticidad foliar. En ese contexto, hizo hincapié en “la necesidad de identificar los ambientes para optar por una densidad de siembra que defina el mejor rinde, y posteriormente observar de cerca y de manera continua cómo evoluciona el cultivo, un trabajo que también va a incidir en el resultado final, ya que permitirá tomar las decisiones en el momento preciso”.
Luego fue el turno de la doctora María Elena Otegui (Cátedra de Producción
Vegetal de la UBA) quien expuso sobre “Ambiente, Manejo y Genotipo: aspectos
clave a considerar en la elección de híbridos comerciales de maíz”.
Otegui fue muy puntual en resaltar una cuestión básica antes de elegir la
variedad de semilla a implantar: la interacción entre la fecha de siembra, las
condiciones del ambiente y las características del terreno. En ese marco,
aseguró que, “cuando las condiciones no están dadas, un atraso en la siembra es
lo aconsejable ya que no va a incidir en demasía en el rendimiento potencial del
cultivo”.
Resaltó que “las buenas temperaturas son ideales para el crecimiento de las
plantas, y que “cuando hay bajos registros térmicos, una buena medida es
retrasar la fecha de siembra”. La misma decisión debe tomarse cuando el suelo
tiene déficit hídrico.
Pero como no sólo se trata de decidir cuándo sembrar, sino que también hay que
determinar qué semilla es la más adecuada, Otegui ofreció un abanico de
posibilidades.
En ese punto aconsejó, entre otras medidas, identificar el principal factor
condicionante del rendimiento en cada situación particular de ambiente de
crecimiento. Y así, en relación a tres variables, sitio, año particular y
manejo, planteó 4 alternativas:
-1): Con expectativa de buen nivel de lluvia y siembra temprana: considerar el
vigor inicial para garantizar emergencia uniforme.
-2) Cuando se prevé un año seco: considerar elegir híbridos con buena tolerancia
al aumento de densidad (sucedáneo de ‘estrés’) y acompañar disminuyendo la
densidad.
-3) También para el caso de pronóstico de año seco: adecuar la época de siembra
según agua inicial. En caso de atrasar, mantener una densidad media-baja y
considerar híbridos con mayor ritmo de secado. La densidad no debería superar
las 50.000 plantas/ha en ambientes con rendimiento esperable menor a 8 T/ha.
-4) Para ambientes con alta frecuencia de golpes de calor: considerar
fuertemente el nuevo germoplasma con background tropical.
Finalmente disertó el ingeniero agrónomo Héctor Baigorrí (asesor privado-Planeta Soja), quien en relación a la elección de variedades comerciales de soja, sugirió “tener en cuenta el ambiente, el manejo y el genotipo a la hora de decidir qué variedad sembrar. Según esos parámetros, se debe elegir la fecha de siembra y el grupo de madurez de la variedad”. También destacó la importancia de tener conocimiento del pronóstico climático.
En sus conclusiones pidió “estar muy atentos” porque “se vienen cambios importantes en los cultivares”. Así, anticipó que “el abanico de posibilidades se abre cada vez más para que, prácticamente, cada situación tenga una variedad que le calce a su medida”.