En los últimos años se viene observando en la zona núcleo triguera de la provincia de Buenos Aires y del país un traspaso constante del cultivo del trigo hacia otras alternativas productivas como ser la cebada, en primer término, colza en segundo lugar y en los últimos dos a tres años se está observando la introducción en la zona de cultivos de legumbres de invierno para producción de granos en distintas pruebas y ensayos. Estas son fundamentalmente arvejas en primer lugar y garbanzo en segundo.
Esta tendencia viene de la mano de las distorsiones a las que viene siendo sometido el cultivo de trigo desde el año 2004 – 2005 a la fecha. Ahora bien, toda distorsión puede acarrear una aún mayor en mercados que no tienen la capacidad de absorberla con naturalidad, por lo que se hace necesario para introducirse en la producción de estos cultivos, tener claro cómo funciona la cadena de los mismos, que calidades requiere la misma y quiénes son los eslabones que la conforman.
Cultiva de Arvejas en la zona de Lobería
Nuestra visión es que estos cultivos tienen un gran potencial dentro de la
región denominada Mar y Sierras y es nuestra misión brindar al productor un
asesoramiento técnico y comercial que brinde previsibilidad en el negocio, ya
sea referido a la colocación de la mercadería, como la calidad necesaria por
parte de la industria, de manera de lograr un modelo de negocios donde todos
ganen.
Las legumbres dentro de la rotación
En un principio, unos años atrás, cuando desde Incrementar Consultoría Agropecuaria comenzamos a seguir los primeros cultivos de arveja que se fueron introduciendo en la zona, pensábamos que solamente la arveja y eventualmente la lenteja podría ser una alternativa de producción de legumbres de grano de ciclo inverno primaveral en la región. Las heladas de mediados de noviembre del 2007 y fundamentalmente del 2008 nos hicieron comenzar a cambiar el rumbo hacia plantear el mismo como un cultivo de ambientes, con zonas y relieves determinados que eviten fundamentalmente el daño de las bajas temperaturas de mediados de primavera.
Como grandes desafíos para la producción extensiva quedan por solucionar problemas de enfermedades y éxito en los procesos de inoculación, lo que le va a dar estabilidad productiva a lo largo de los años. A su vez, es la arveja el mejor antecesor para la soja de segunda en la zona, ya sea por liberación temprana del lote como por la menor competencia por parte del rastrojo en el consumo de nitrógeno para su degradación. Distintas pruebas han mostrado prácticamente de seis a ocho quintales mas de soja por hectárea comparando con en antecesor trigo.
Cultivo de Garbanzos en la zona de La Dulce
Por su parte el cultivo de garbanzos aparece como la más promisoria introducción de un cultivo especial para la zona. Puede ser implantado en bajos heladores ya que tiene una alta resistencia a bajas temperaturas durante el ciclo vegetativo del mismo. Es hasta ahora mucho más estable que la arveja en su productividad a lo largo de los años y dadas las condiciones de fertilidad, temperatura y horas luz de la región, presenta una tendencia a lograr altos diámetros de grano, lo que mejora su calidad comercial. Su cosecha durante el mes de enero, luego del trigo, brinda tranquilidad en cuanto a evitar problemas de grano manchado.
Como punto a ver dentro de la producción de cada empresa, es de destacar que por su fecha de cosecha no permite ir a una soja de segunda, pero si a una colza invernal de siembra en los primeros días del mes de marzo, ya que permite un buen barbecho de unos 45 a 50 días previo a la siembra de esta y no presenta un volumen de rastrojo que complique la implantación de este cultivo.
Conclusiones
En todos los cultivos hace falta que la cadena del mismo se encuentre
coordinada, pero en este tipo de producciones, la falta de coordinación de la
misma puede ser muy mala para el productor que se inicia. Nuestro desafío es
generar la mayor información agronómica posible, probando distintos manejos,
fechas de siembra, herbicidas y técnicas de inoculación, lo que va a redundar
sin duda alguna en una mayor productividad, estabilidad de rendimientos y
calidad de grano obtenido.
Pero el gran desafío para todos pasa por lograr una interacción entre el sector
público y privado de forma tal de lograr la obtención de variedades que se
adapten mejor a las condiciones agroecológicas de la zona, de forma tal de poder
explotar tanto los mercados forrajeros como de producción de granos de alta
calidad para consumo humano.
Ing. Adrián C. Poletti
Incrementar Consultoría Agropecuaria