La negociación salarial entre los sindicatos que agrupan a los trabajadores de la alimentación y la cámara industrial de la actividad volvió a fracasar ayer, al punto que el sector quedó al borde de una generalización del escenario de conflicto que ya paraliza la producción en importantes fábricas y que pone en serio riesgo el abastecimiento de alimentos en el mercado interno. Tras horas de discusión en el Ministerio de Trabajo, las partes no lograron acercar posiciones respecto del aumento salarial, por lo que fuentes gremiales y empresarias advirtieron anoche que es inminente una agudización del conflicto con multiplicación de paros y protestas en las principales plantas del país, pese a la vigencia de la conciliación obligatoria dispuesta por las autoridades laborales.

“En las próximas horas se van a generalizar las medidas como las que ya afectan a las plantas de Arcor porque la paciencia de los trabajadores se agotó y no aceptan esperar más”, indicaron referentes de la Federación gremial del sector luego del fracaso de la reunión de ayer. La misma percepción manifestaron desde el sector empresario: el titular de la Federación de Industrias de Productos Alimenticios (FIPA), Daniel Funes de Rioja, consideró “irracional” la postura del gremio y admitió que “se está al borde de que el conflicto se generalice”, lo que –alertó– podría derivar en problemas en el abastecimiento de productos para el mercado interno. “No encontramos justificación a este nivel de conflictividad. Hemos realizado ofertas de aumento de 20% para evitar que la situación se profundice porque queremos paz social”, afirmó Funes de Rioja a El Cronista.

Además, el directivo calificó de “insólito” el reclamo sindical de elevar el sueldo básico de la actividad de $ 2.230 a $ 3.200 porque –dijo– “se trata de un aumento superior al 50%”. Sin embargo, la dirigencia gremial defendió el pedido, al sostener el retraso salarial que enfrentan los trabajadores del sector y la pérdida de más de 25% de su poder de compra durante 2009, sin contar la inflación acumulada en los primeros meses de este año.

La conflictividad en el sector comenzó la semana pasada cuando los trabajadores de las cuatro plantas de Arcor en la provincia de Córdoba iniciaron un paro por tiempo indeterminado para presionar por el aumento salarial y desconocieron la conciliación obligatoria, situación que fue denunciada por la cámara empresaria ante las autoridades de Trabajo. Otras plantas se plegaron a las medidas de fuerza y paralizaron la producción.