En esta nueva edición de Expoagro, el INTA propuso una estrategia ligada al concepto de innovación como un modo de contribución al desarrollo rural, aportando tecnologías de procesos y productos, pero también con nuevas formas organizativas, información, comunicación, financiación y comercialización, que apoyen la reconstrucción de los territorios.
Los aportes del INTA estuvieron organizados en tres áreas: agricultura, ganadería y calidad de vida. En cada una, la innovación aparece a distintas escalas, destacando la investigación –cómo se generan las nuevas tecnologías y conocimientos– y la extensión –cómo se comparten–. Todos los detalles de estas investigaciones se pudieron conocer durante la muestra, explicados por sus principales referentes.
Con respecto a Calidad de vida, pudieron ver las contribuciones del INTA para, por ejemplo, descifrar completamente el genoma de la papa, el tercer alimento de importancia mundial. O, de igual modo, la obtención de una “súper leche”, un alimento funcional para elaborar lácteos de alto impacto sobre la salud humana, que superan al clásico aporte de nutrientes, con características que reducen el riesgo cardiovascular asociado a factores dietarios con propiedades antitumorales, antidiabéticas. Con este insumo pueden elaborarse quesos, mantecas y yogures funcionales para consumo humano, capaces de prevenir o atenuar la aparición de enfermedades degenerativas.
Asimismo, se presentan diversas actividades de control de residuos y plagas agropecuarias de importancia para la salud humana, mediante tácticas menos contaminantes como el uso de bioinsecticidas desarrollados con microorganismos benéficos. Con esta tecnología, fue posible elaborar un producto eficiente y amigable con el ambiente para combatir al mosquito vector del dengue.
Además, la Incubadora de Proyectos y Empresas Tecnológicas (IncuINTA) refuerza y desarrolla los instrumentos de generación y transferencia de tecnologías del instituto. En este contexto se avanza, actualmente, con la creación de una vacuna contra el virus H1N1. Y, como siempre, están presentes el programa Pro-Huerta y el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar.
En cuanto a Innovación en agricultura, los visitantes pueden conocer cómo la agricultura de precisión y las máquinas precisas permiten hacer un uso eficiente de los recursos e insumos productivos, logrando un manejo seguro, libre de emisiones y contaminaciones, además de mejorar la cantidad y calidad de los alimentos producidos mediante el desarrollo y adopción de nuevas tecnologías.La genética aplicada también tendrá su lugar: los cultivares BioINTA 2004 y Puitá INTA son ejemplos concretos del mejoramiento de trigo y arroz, respectivamente. Otra innovación, relacionada con la agricultura certificada y la evaluación y manejo del ambiente, es el modelo AgroEcoIndex: un software con 18 indicadores de gestión ambiental, especialmente diseñado para que las empresas agropecuarias obtengan ventajas comparativas. A su vez, el Proyecto de Eficiencia de Cosecha y Poscosecha de Granos propone aumentar la cantidad y calidad del material cosechado y almacenada, así como reducir las pérdidas: en tres años, el proyecto redujo las pérdidas en cosecha y poscosecha con un valor económico estimado de 439 millones de dólares anuales. En esta carpa también pueden conocerse los emprendimientos que impulsa el INTA para industrializar la producción primaria, así como la producción de bioenergía para afianzar la producción sustentable.
En la carpa de Innovación en ganadería, se destaca la importancia de los forrajes conservados de alta calidad para obtener dietas balanceadas con precisión, para una correcta conservación y conversión en carne y leche de alta calidad para el consumo humano. Como complemento, se muestra el desarrollo de herramientas para la ganadería de precisión, que potencian las posibilidades de acceso a los mercados y de mejorar los precios de venta al posibilitar una certificación. Con un novedoso sistema, se monitorea permanentemente el movimiento de los animales mediante collares con GPS que se colocan en el rodeo. Así, se consigue mayor control sobre el uso de recursos forrajeros y los contactos de los animales con fines epidemiológicos y reproductivos. Y entre cosas, también se puede conocer la tecnología con la que el INTA consiguió cruzar investigaciones sobre ganadería, cambio climático y emisiones de gases con efecto invernadero, a sabiendas que la explotación de bovinos genera más del 30% del total de esas emisiones del país. Con una mochila, instalada sobre el animal, un equipo de telemetría registra online las emisiones de metano entérico, en condiciones de pastoreo, lo que permite diseñar estrategias de mitigación.