¿Invernada o agricultura?

Durante los últimos años, muchos invernadores dejaron o disminuyeron la actividad debido a la baja renta, y su lugar fue ocupado por la agricultura.

La actividad invernada ha vuelto a ser competitiva al compararse con aquellos casos en los que la actividad agrícola esté hecha por terceros, y en donde el dueño del campo reciba una parte de la producción, o el equivalente a una determinada cantidad de quintales que cobre en concepto de alquiler.

A los efectos de tener una referencia de cuanto separa a la invernada propia de una aparcería o alquiler, se preparó el cuadro adjunto en el cuál se observa un modelo ganadero, cuyo resultado (en todos los casos se descuentan los 308 $/ha de gastos de estructura) es de 640 $/ha. Si ese recurso suelo se destinara al cultivo de soja en aparcería, y al dueño le tocara el 30% de la producción, el resultado sería de 343 $/ha. Para igualar el resultado pecuario se debería recibir el

44% de la soja, en lugar del 30%. Si la comparación se hace con el pago de un alquiler, este debería ser de 11,3 qq, en lugar de los 10 qq que presupone el cuadro.

En cambio la agricultura por administración es, con los parámetros utilizados, bastante más rentable que la ganadería.
El análisis más allá del modelo en cuestión, es útil porque con los actuales valores la ganadería comienza a ser competitiva nuevamente, y muchos empresarios agropecuarios se sentarán a hacer sus números antes de tomar una decisión sobre que actividad realizar.

Peso de faena:
El peso de faena es una de las variables productivas que maneja el ganadero para acomodar el nivel productivo, según sean los valores de venta y compra de hacienda y su interrelación. 
En líneas generales se puede decir que cuando la reposición es muy cara en términos de kilos de gordo, y/o el valor del gordo es elevado, la tendencia es aumentar el peso de faena.
Elevar el peso de venta implica reponer menos, que es lo que conviene cuando la invernada es cara. A medida que la hacienda es más pesada, más cuesta en términos productivos y económicos, cargar al animal de un kilo adicional. Dado que el costo de producción no esta íntimamente relacionado con el valor de la carne, a medida que este último producto aumenta su valor, se vuelve más barato producir. Por tal motivo, con altos valores de venta, aquellos kilos adicionales que en algún momento dejaban quebrantos económicos, pasan a dejar ganancia al producirlos.
En el engorde a corral se ve claramente la perdida de renta que existe, a medida que el animal incrementa su peso vivo, como consecuencia directa de la disminución en la eficiencia de conversión.
En las invernadas pastoriles ocurre una situación similar, aunque la pérdida de renta no se hace tan evidente como en los corrales de encierre:

Para corroborar lo dicho, se confeccionó un modelo productivo, en él que se consideran constantes los siguientes parámetros:

la carga considerada es de 1,7 EV/ha

  1. la GDPV es de 450 grs/día
  2. el peso de entrada es de 140 kg
  3. los gastos indirectos son siempre los mismos.

El modelo se corrió sucesivas veces para hallar el resultado que se obtenía según se iban modificando los pesos de venta, contemplando dos situaciones de precios diferentes:

    Situación A: precio neto de compra 7,9 $/kg, precio neto de venta 5,3 $/kg
    • Situación B: precio neto de compra 3,3 $/kg, precio neto de venta 3 $/kg


    La situación A plantea respecto de la B, un mayor valor de venta y un crecimiento más que proporcional del valor neto de compra. El modelo tiene una mejor performance económica, y tal como se observa en el correspondiente gráfico los mejores resultados económicos se encuentran engordando a los animales más allá de los 400 kilos. En la situación B en cambio, en la medida que se aumenta el peso de venta, se producen pérdidas de renta. Esta última situación se debe a la alta injerencia que tiene el costo del kilo producido, en la ecuación final.

    Históricamente el peso de faena ha aumentado cada vez que el futuro de la ganadería aparecía prometedor o con buenos valores de venta. En 1999, luego de los buenos precios del año 98 se dio uno de los picos. El otro sucede en 2006, luego de que a mediados del 2005 el futuro de la ganadería aparecía como una interesante alternativa de inversión. El gobierno interviene luego el mercado a través de la modificación del peso mínimo de faena primero, acto seguido aumentó las retenciones y posteriormente cerro las exportaciones, terminando así con las expectativas favorables.


    Precios

    Los precios de la hacienda han aumentado considerablemente, para saber en términos históricos la magnitud del incremento, es imprescindible medir cada una de las diferentes situaciones con la misma vara. Por tal motivo, se adjuntan los valores históricos de la categoría terneros de invernada y novillo en moneda constante. Dado las manipulaciones que ha sufrido el Indec,  se optó por corregir los valores por el índice de precios al consumidor que estima la Dirección Provincial de Estadística y Censos de San Luis,. En el gráfico se presentan las series 2006/2010.

    Corrigiendo los pesos por IPMNG y el dólar por el índice de USA “all commodities” se obtienen las series de 1995 a la fecha expresada en dólares constantes. Los mayores valores de la serie se produjeron en el año 1998.

    Del análisis de las series presentadas, surge claramente que en la actualidad los valores ofrecidos

    por la hacienda son muy buenos, lo que debería redundar en la obtención de resultados económicos satisfactorios. A pesar de ello, y como consecuencia del incierto panorama, producto de las políticas aplicadas, no es posible afirmar que los productores se decidan a invertir para aumentar la producción.

    En momentos como este, dónde los precios se reacomodan, es útil tener herramientas que ayuden a la toma de decisiones, y que puedan dar una proyección de los valores que el mercado puede terminar validando a las distintas categorías ganaderas. Para ello se tomará el valor del novillo como base, y a partir de éste se estimarán los valores que pueden adquirir el resto de las categorías.

    ¿Cuáles son las perspectivas de precios de las distintas categorías en función del valor del novillo?

    Es posible relacionar al novillo con el resto de las categorías, dado que es, en última instancia el producto final que ofrece el ganadero, y lo que el consumidor demanda. Se puede afirmar entonces que el resto de las categorías son eslabones para producir el novillo, o subproductos que se obtienen de su producción. Las categorías ganaderas guardan una estrecha relación entre sí, como consecuencia directa de la acción de la oferta y la demanda del novillo. Este libre juego, marca en última instancia, los ciclos de retención o liquidación.

    En el presente análisis, se parte del supuesto que el valor promedio del novillo se ubique en torno a los 6,0 $/kg.

    1) Relación producto / producto promedio: Las relaciones existentes entre las distintas categorías ganaderas o relación producto/producto indican, que cantidad de una de ellas, se puede adquirir con una unidad de la otra. Esa cantidad no es siempre la misma, y varía de acuerdo a los precios relativos.

    Para poder relacionar los productos entre sí, es preciso contar con una serie histórica de precios, estimando el valor promedio de cada categoría. A partir de dichos datos, se calcula la cantidad que se necesita de una de ellas, para adquirir una unidad de la otra.

    La tabla adjunta hace referencia entonces a la cantidad de kilos de novillo necesarios para adquirir una unidad de las diferentes categorías, y en la última columna figura cuál debería ser el valor de las mismas cuando el novillo vale 6,0 $/kg.

    Según la relación existente entre el novillo y el ternero, se precisan en promedio 1,11 kilos del primero para comprar 1 kilo de invernada. Si se considera un valor de 6,0 $/kg para el novillo, el ternero debería valer según el presente análisis 6,64 $/kg. Siguiendo con el mismo planteo, para adquirir una vaquillona preñada, es preciso pagar por ella el equivalente a 383 kg de novillo, lo que representa una suma de 2298 $/cabeza.

    La relación producto / producto indica valores promedio, no teniendo en cuenta aquellas situaciones de excesiva oferta y/o baja demanda, o de escasa oferta y/o alta demanda. Por tal motivo es conveniente estimar los valores del conjunto de las categorías a través de las correlaciones entre ellas, que si tienen en cuenta los cambios de tendencia que sufre el mercado.

    2) Correlación producto / producto: Como se mencionó en trabajos anteriores (Ganadería: correlaciones entre categorías), las ecuaciones de correlación representan mejor que los promedios a las relaciones que se plantean entre las distintas categorías ganaderas. Esto es así, por que explican de mejor forma lo que ocurre entre ellas, tanto en los ciclos de retención como en los de liquidación.

    Si se considera que en promedio el valor del novillo fuera de 6,0 $/kg, el ternero de invernada debería valer según la ecuación propuesta 7,04 $/kg, lo que representa 1,17 kilos de novillo por cada kilo de ternero, valor sensiblemente superior al que se obtiene utilizando la relación producto/producto.
    Cuando aumenta la demanda de carne, el precio del animal gordo en pie sube. La suba generada en las categorías a faenar, terminan impactando en las categorías de invernada. Por lo tanto se puede decir, que el precio del ternero es función del gordo.
    Una suba importante en el precio del animal a faenar, produce un aumento más que proporcional en las categorías de invernada, y fundamentalmente en el ternero. Cuando el novillo baja su cotización, el ternero lo hace de manera más que proporcional.

    La cantidad de terneros nacidos define en primera instancia la magnitud de la producción ganadera nacional, debido a ello es que, en situaciones de alta demanda y/o escasa oferta, se vuelve el bien más requerido de la cadena. El incremento de terneros/as demandados, hace crecer el negocio de la cría, y ello motiva un mayor interés por los vientres, que se revalorizan tras el aumento del valor de la invernada y en una mayor proporción.

    Las ecuaciones que figuran a continuación estiman el valor que asumirían las diferentes categorías, en función de variaciones en el precio por kilo del novillo. Para poder ver el grado de dependencia que tienen los valores de las distintas categorías de hacienda con respecto al novillo, se presenta el coeficiente de determinación r2, que se puede interpretar como la proporción de la varianza de “las diferentes categorías”, que puede atribuirse a la varianza de “el precio del novillo”. Las ecuaciones fueron estimadas considerando la regresión de los datos de las series de precios promedio anuales en dólares libres desde 1985 al 2009 inclusive.

    Según se desprende del coeficiente de regresión, el precio del ternero esta explicado en un 96,1% por el precio del novillo.

    En la tabla adjunta figuran en la primera columna, los valores en dólares que surgen al aplicar las ecuaciones que correlacionan cada categoría con el novillo. La segunda columna hace referencia a los kilos de novillo que se precisan para obtener una unidad de cada categoría mencionada, la última columna expresa el mismo valor que la primera pero expresado en pesos. Se puede apreciar que en situaciones de mayor demanda, para comprar una vaquillona preñada se precisan 408 kg de novillo, mientras que el promedio estimado a través de la relación producto - producto arrojaba un valor de 383 kilos de novillo por vaquillona.

     

    Durante 1998, año en él que acontecieron los máximos valores de la serie analizada, se precisaban 1,22 kilos de novillo, para adquirir un kilo de ternero de invernada; mientras que para la compra de una vaquillona preñada eran necesarios 422 kilos de novillo.

    1998 año de los valores máximos:

    Los valores más altos del kilo vivo en dólares constantes, desde que volvió la democracia, se dieron durante 1998. La faena de ese año fue de 11,26 millones de cabezas. El stock ganadero apenas superaba los 48 millones de cabezas, luego de un caída de algo más de 5 millones de cabezas que comenzó a descender en 1994. La retención que se insinúa durante 1998, es afectada por una demanda menos firme y la competencia con la agricultura, que con la aparición de la soja RR se vuelve una alternativa muy interesante para el sector agropecuario.

    El stock ganadero se vuelve a incrementar de manera sostenida a partir del 2003 y hasta el 2006. A partir de dicho año, y producto de las malas políticas gubernamentales, se inicia en uno de los ciclos de liquidación más importantes de la ganadería, perdiéndose aproximadamente 10 millones de cabezas desde el 2006 al 2010.

    Durante 1998 las relaciones insumo / producto ganaderas resultaban ser sustancialmente más favorables que en la actualidad (ver anexo). Los buenos precios de las dos campañas agrícolas previas a 1998 (96/97 y 97/98), y los buenos pronósticos de precios de los granos que se escuchaban para el futuro inclinaron la balanza, y la agricultura le fue quitando tierra a la ganadería. La superficie cosechada de soja en el 96/97 fue de 6,2 millones de has, en la campaña 08/09 alrededor de 17 millones de has.

    En la actualidad se vuelve difícil que la agricultura le siga quitando tierra a la ganadería, supuestamente con buenos precios y una demanda internacional firme, todo indicaría un proceso de retención y un rápido reacomodamiento de los procesos productivos ganaderos. El único problema son las señales que envía el gobierno, que harán que la reactivación del sector sea mucho más lenta de lo que podría ser.

    Conclusión

    Relaciones insumo / producto más favorables, alta producción forrajera como consecuencia de un verano húmedo en la mayor parte de las zonas ganaderas, demanda firme y una escasa oferta, hicieron el cóctel perfecto para que se produzca el aumento en las cotizaciones ganaderas.
    Las condiciones están dadas para que comience un nuevo ciclo de retención ganadera, y se produzca un aumento del stock conjuntamente con un incremento de la productividad. Seguramente habrá retención, y habrá algo de inversión apuntando de aquí a dos años, esperanzados en que quizás, una nueva administración nacional quiera un país que genere mayor cantidad de riquezas.  

    Por Ing. Agr. Andrés Halle de EconoAgro