Durante la IV Jornada de Liderazgo Local se debatió sobre la participación ciudadana en el desarrollo de las localidades del interior del país, con casos puntuales de cooperación público – privada en las provincias de Buenos Aires, Sante Fe, Córdoba y Entre Ríos.
Con el objetivo de intercambiar experiencias exitosas de desarrollo local, debatir sobre el liderazgo y la interacción de los sectores público y privado en las comunidades del interior del país, más de 300 emprendedores sociales, políticos y empresariales se dieron cita la semana pasada en Buenos Aires, en el marco de la IV Jornada de Liderazgo Local.
El evento fue organizado por los programas Líderes de CREA, Ceida de la Sociedad Rural Argentina y el Programa de Desarrollo Dirigencial (PDD) de la UCA, junto con el Programa de Desarrollo Local de Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC).
“De los laberintos se sale por arriba”, sostuvo Carlos Álvarez Tejeiro, director de Comunicación en Radiotelevisión de la Región de Murcia, España, al parodiar a Leopoldo Marechal para referirse a la búsqueda de “soluciones imaginativas” ante las crisis y advertir sobre la necesidad de cambiar los paradigmas de la convivencia, la ciudadanía y la política.
Álvarez Tejeiro celebró que en los últimos años se dieron algunas mejoras en este aspecto, como el surgimiento de una conciencia medioambiental (“dejamos de pensar que heredamos la tierra de nuestros padres, para entender que la tomamos prestada de nuestros hijos”) y el auge de la responsabilidad corporativa, pues muchas empresas entendieron que son parte de una sociedad en laque todos tiene que ganar.
Experiencias concretas
Durante la jornada se presentaron experiencias concretas de liderazgo local en cuatro ciudades del interior del país. Ricardo Villar expuso el caso de Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires. En esta localidad de 23.000 habitantes, una iniciativa solidaria logró reunir a 20.000 personas en una maratón, para colaborar con alimentos a Cáritas y fortalecer el compromiso con instituciones como el hospital, con la donación de un tomógrafo y otros insumos.
La iniciativa derivó en la creación de una ONG y, a fines del 2007, de un partido político. “En un pueblo chico, donde todos nos conocemos, empezamos a juntarnos para mejorar el acceso al trabajo, la calidad de vida, la educación y la inclusión social. Luego hicimos un partido, pensando en la verdadera política, participativa”, dijo Marcelo Coss, referente de Compromiso Pringles.
Desde allí se puso en marcha un plan de alfabetización para adultos y una fábrica cooperativa de zapatillas. Además, tras las elecciones de 2009, Compromiso Pringles obtuvo dos bancas en el poder legislativo y en el Consejo Escolar. Para Coss, la generación de confianza fue clave para comprometer a sus vecinos.
Ariel Kihn, integrante del Foro Cívico del municipio de Crespo, Entre Ríos, coincidió en que la recomposición de los vínculos de confianza es fundamental para incentivar la participación ciudadana en las políticas públicas, y explicó que en esta localidad de 18.000 habitantes se realizó un sistema de formulación y control de los recursos públicos, mediante el cual la población determina el destino de las inversiones y las acciones del gobierno municipal.
“Pensamos que la mejor manera de que la sociedad participara, era recibiendo sus propuestas y ofreciendo herramientas para desarrollarlas. Propusimos abandonar las quejas y ponernos a trabajar: detectamos las necesidades, los problemas y seleccionamos los proyectos. La gente votó y nos pusimos en marcha”, resumió Kihn.
“Las alianzas entre los ámbitos publico y privado están presentes en los 10 países más exitosos del mundo”, afirmó Félix Mitnik, coordinador del Programa de Desarrollo de Cadenas Productivas de Córdoba, al exponer un estudio que toma el ejemplo de Finlandia, como uno de los países más desarrollados, y sus diferentes niveles de cooperación entre el Estado y la sociedad civil.
Mitnik se refirió a las acciones que se llevaron adelante en Córdoba para incrementar la competitividad de las PyMES, promoviendo la asociatividad, y apuntó que, en la actualidad, el liderazgo ya no se basa en el carisma de una persona, sino en un tipo inter organizacional que busca establecer consensos con la sociedad civil.
Tal es el caso de Bragado, provincia de Buenos Aires, donde la interacción de los ámbitos público y privado permitió avanzar en un proyecto de recuperación de la identidad cultural, a partir del cual se restauraron las instalaciones del Teatro Constantino, cerrado desde 1928.
En el marco del Programa de Auditoría Ciudadana, del Gobierno nacional, el grupo Complejo Cultural Florencio Constantino y el Foro Cívico de Bragado lograron reabrir las puertas del teatro en 2008, con una gala lírica protagonizada por la Orquesta Académica del Teatro Colón para más de 500 ciudadanos bragadenses.
Según Juan Caputo, uno de los promotores del emprendimiento, el éxito se asentó en la sinergia que generó la Asociación Florencio Constantino con el municipio y la comunidad. Así se logró mejorar la relación de los habitantes con su patrimonio histórico y cultural.
En Rafaela también pueden dar cuenta de los logros obtenidos por consenso y con la colaboración de toda la sociedad. Allí, desde el Foro Cívico se impulsó la creación de Centros Tecnológicos Barriales, en el marco de un programa de fortalecimiento de las Comisiones Vecinales que promueve la gestión en red, la cultura cívica y la participación ciudadana.
Junto a las autoridades de las Comisiones, los vecinos son los responsables de organizar las actividades de los Centros, donde se pueden realizar trámites, acceder a los servicios municipales y a convocatorias de proyectos sociales, además de participar en cursos de informática, liderazgo comunitario y comunicación, entre otros. Darío Demartín, del Foro Cívico, destacó que “es muy importante el lazo entre el gobierno local y la comunidad”.
“Hoy, la confianza se establece en forma de red y surge del testimonio y de la difusión de proyectos que han salido bien. Así se enciende una esperanza y esos proyectos se replican”, concluyó Paola Delbosco, profesora de filosofía de la UCA y del IAE, al finalizar la jornada.