La modalidad de su gestión se basa en los principios fundacionales de la entidad, que prevé la devolución de una parte de la prima, una vez descontados los gastos para cubrir la siniestralidad de cada zona.
La Dulce Seguros es una empresa tradicional que se desenvuelve con éxito en un mercado sumamente competitivo. Se trata de una cooperativa genuina, que opera respetando los principios y valores cooperativos, sin perder de vista el objetivo de sus fundadores que consiste en brindar a los asociados el mejor servicio y la prima más baja del mercado.
La prueba más contundente que corrobora esta afirmación, se refleja cabalmente en los números, cuyo balance pone en evidencia que durante los últimos diez años de gestión La Dulce Seguros distribuyó casi 10 millones de dólares entre sus socios.
La mecánica que implementa la cooperativa para alcanzar este ambicioso objetivo, es sumamente sencilla y transparente, pues consiste en devolver un porcentaje de la prima a los productores asociados, una vez descontados los gastos ocasionados por los siniestros de granizo. Esta metodología se aplica por zonas, para que la distribución de los beneficios resulte equitativa.
Los porcentajes de devolución oscilan alrededor del 35%, sin embargo hay ocasiones que alcanzan cifras asombrosas, cuando una región registra una baja siniestralidad. Por ejemplo, durante la campaña 2005/2006, a los productores asociados de la zona norte de la provincia de Buenos Aires se les devolvió un 60% de la prima, de los seguros contratados para cosecha fina y un 40% de los correspondientes a cosecha gruesa. El mismo porcentaje se repitió a año siguiente, para los seguros de granos finos.
La suma de las devoluciones efectuadas a todos los socios de la cooperativa
durante las diez últimas campañas, alcanza la escalofriante cantidad de casi 10
millones de dólares.
¿Cómo se logra?
Si bien la ecuación resulta tan asombrosa como sencilla, los logros alcanzados requieren de una gestión altamente eficiente. Para ello la cooperativa se ha visto en la necesidad de romper algunos viejos paradigmas, e impulsar una serie de innovaciones.
A diferencia de otras aseguradoras, La Dulce opera con una estructura mínima, pues no tiene la necesidad de exhibir solidez a través de la imagen de grandes edificios o suntuosas y oficinas, en cada localidad. Por el contrario, se busca reducir al máximo los costos fijos, que oscilan entre el 16 y el 18% (contra el 45% que promedia el mercado asegurador) y al mismo tiempo se pone toda la energía en aprovechar los beneficios que brindan las nuevas tecnologías tanto para acortar las distancias, como para administrar el riesgo.
La Dulce Seguros tampoco cuenta con un equipo de productores dedicados a la venta del seguro. Si bien la empresa aseguradora se promociona mediante charlas para los productores agrícolas o notas periodísticas y avisos publicitarios, la captura de socios se realiza de boca en boca, bajo la modalidad de que un socio presenta a otro socio. Esta usanza ya está implícita en los principios fundacionales de la entidad y resulta un círculo virtuoso altamente eficiente, pues exige que los socios se sientan suficientemente satisfechos como para recomendar la aseguradora a otros productores agrícolas.
La singularidades en la gestión de esta cooperativa, no sólo ha conseguido beneficiar a sus socios con fuertes sumas de dinero traducidas en devoluciones sobre las primas contratadas, sino que también ha conseguido construir un poderoso capital social que se mantiene fiel a la cooperativa y que constituye una sólida red sostenida en los principios cooperativos de solidaridad y ayuda mutua. Se crea así una sinergia que fortalece a la empresa y le otorga una ventaja competitiva sobre las otras aseguradoras del mercado.
De cara al futuro inmediato, es de esperar que las devoluciones sigan marcando un rumbo ascendente, en vistas de que la aplicación de las nuevas tecnologías está alcanzando un interesante punto de convergencia que no solo permite la expansión geográfica de la empresa cooperativa, y por ende la desconcentración del riesgo, sino también una mayor eficiencia en la gestión del riego y una mejora sustancial en los tiempos y calidad en el servicio que se brinda a los asociados.