Ubicadas en los principales puntos productivos del país, las 33 USEN (Unidades de Servicio Extendido Nidera) son el brazo fuerte de la División Nutrientes y Protección de Cultivos de Nidera S.A. Desde allí se da respuesta directa a las necesidades de los productores y surgen soluciones innovadoras a la medida de los requerimientos de cada región. Por esta razón, junto a la renovación de la imagen institucional de las Unidades, en esta campaña, la División apostó fuerte a la formación de los equipos técnicos que están en contacto con los clientes.
El desafío: incrementar el valor agregado de las USEN y ofrecerle a los
equipos técnicos y de venta más herramientas de asesoramiento. “Los productores
están expectantes, atentos a no correr riesgos y cuidar al máximo su inversión,
por eso consideramos que los equipos deben estar en sintonía con esta realidad y
en condiciones de ofrecer no sólo los mejores productos y las mejores
condiciones de pago, sino además todo el conocimiento disponible para llevar
adelante en forma ambiental y económicamente sustentable la campaña”, reflexionó
Camila López Colmano, gerente de marketing de la División.
Con este objetivo, las ciudades de Junín, Tandil y San Nicolás, fueron sede en
los últimos meses de tres capacitaciones con dos contenidos estratégicos:
gestión de negocios y agricultura de precisión. Las capitaciones para la fuerza
de ventas de las USEN se vienen llevando a cabo desde hace 3 años consecutivos,
con el abordaje de diferentes temas de interés productivo. En esta oportunidad,
la compañía contrató a una consultora especializada para trabajar junto a los
asistentes las últimas herramientas para potenciar la relación con el cliente y
las operaciones de ventas. Por otro lado, convocó a los especialistas en
Mecanización Agrícola, Ricardo Martínez Peck y Guillermo Marrón, para capacitar
a los técnicos en Fertilización de Precisión. Qué fertilizadora elegir, cómo
regularla o qué productos utilizar en función de las necesidades de nutrición y
las posibilidades de la máquina, son algunas de las temáticas que los
productores ya pueden consultar acercándose a las USEN.
Testigos de la realidad
Ariel Solari, de la firma Carlos Ingolotti S.A. ubicada en Parada Robles, partido de Pilar, fue uno de los asistentes a las capacitaciones organizadas por Nidera. Para él, “éste es un año difícil, entonces hay que saber muy bien cómo acercarse a los productores y ofrecerles la ayuda que necesitan”.
Si bien el área de influencia de Solari no fue de las más afectadas por la sequía, de todas formas, los productores están más conservadores a la hora de aplicar tecnología. Además de las incertidumbres propias de la coyuntura nacional, “por la gran cosecha que se espera, el precio de la soja a futuro no es el mejor y eso hace que contraigan su inversión. De todas formas, como asesores, nuestra recomendación tiene que ver con no rescindir rendimientos y ser estrictamente eficientes en el uso de la tecnología, ese es el mejor camino para que la producción sea más redituable”, aseguró el técnico. Para Solari, en esta campaña la clave está en analizar el Poder Germinativo de la semilla, darle al suelo los nutrientes que necesita, monitorear para no desperdiciar insecticidas y controlar oportunamente las malezas.
Su colega, Ariel Salvatico, de Agro San José de Coronel Dorrego, al sur de la provincia de Buenos Aires, coincide en la utilidad del abordaje sobre la comercialización: “Me permitió ver el mercado desde otra perspectiva. Si bien la sequía afectó el volumen producido, en el Sur el problema más importante fue la comercialización. Acá, tanto la producción de trigo y cebada como la ganadería se vieron muy afectadas”.
Para Salvatico, la mejor forma de reducir el riesgo es usando bien la tecnología, que para eso está. “No tenemos que bajar los brazos, porque no hay mal que dure 100 años y tratar de ser lo más eficientes posible: hacer siembra directa, análisis de suelo, usar el fertilizante adecuado en cantidad y calidad, herbicidas en tiempo y forma, y en lo que hace a la comercialización utilizar el mercado a futuro”. En su zona, la venta de fertilizantes se redujo en un 50%, y la de herbicidas, en un 20 o 30%.
En esa línea, Dino Báscolo, del Centro de Distribución Agropecuario S.A., de Gálvez, Santa Fe, contó que en su zona la soja se lleva el 70% del área sembrada, y consideró que si la apuesta es al monocultivo, lo conveniente es “hacer bien los deberes en todos los aspectos: desde el control de malezas y la elección de las variedades, a la inoculación y la fertilización. La idea es que los vaivenes del cultivo pasen por los aspectos climáticos, y no por la práctica productiva”.