Y la principal es que las semillas que se encuentran a la venta para que los productores siembren, tendrían graves inconvenientes en su poder germinativo. Según hemos conocido en forma extraoficial, el promedio determinado de dicho poder germinativo no superaría el 70%, cuando lo habitual es que sea mayor al 90%. Esto significa que si verdaderamente se siembra un área que pueda llegar a producir hasta 55 millones de toneladas de soja –como muchos vaticinan-, en verdad no se podrá cosechar más que alrededor de 40 millones de toneladas. Lógicamente, estas versiones que indican el bajo poder germinativo de las semillas de soja a ser sembradas se manejan con mucha precaución, intentando que no lleguen al conocimiento de todos. Especialmente los semilleros se encuentran muy preocupados por la calidad de las semillas, tratando de desprestigiar dichas versiones, manifestando que estos dichos son aviesos, ya que muy pocos productores aceptarían comprar semillas con un 70% de poder germinativo certificado. “Imaginemos el impacto que puede llegar a tener esta noticia en las cotizaciones internacionales del poroto” decía asombrado un veterano operador de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Porque a pesar de que los EEUU está cerca de tener una buena cosecha –fuera de las actuales complicaciones climáticas-, el mundo necesita y descuenta que la Argentina tendrá una excelente zafra de soja. Pero de fallar la misma, nos encontraríamos ante un escenario de balance de oferta y demanda muy ajustado, especialmente por la recuperación y necesidades de la demanda del sudeste asiático.

También se debe considerar cual es la actual situación de los productores argentinos. Sin financiación, con problemas económicos luego de los últimos conflictivos años donde fue más el dinero invertido que el recuperado y cuando el ánimo del hombre de campo se encuentra en el peor de los niveles. Esto hace peligrar la cantidad de hectáreas que se dediquen a la siembra del “yuyo malo”. A pesar de que los pronóstico indican una primavera y verano con buen caudal de precipitaciones, si los productores no tienen los medios suficientes para pagar los trabajos de siembra, será difícil que se llegue a producir lo estimado pos los optimistas analistas nacionales que continúan –sin fundamentos demasiados serios- considerando que la Argentina producirá otro record de soja en la próxima campaña. Además, si vemos con detenimiento que dicen los informes del clima para los meses de febrero, marzo, abril y mayo de 2010, nos encontramos que las precipitaciones serán más abundantes a lo habitual para esta época del año, con ocurrencia de inundaciones en algunas importantes zonas de producción. Exactamente en la época que la soja se encontraría en plena cosecha. Y no hace falta comentar que la soja no tolera exceso de lluvias y/o humedad en ese estadío, ya que las chauchas se abren haciendo caer los porotos, se producen revuelco de plantas, no pudiéndose cosechar el potencial estimado antes de las lluvias de plena cosecha.

Por todo esto, seguimos indicando que lamentablemente estaremos lejos de llegar a generar un nuevo record de producción de soja. Lo lamentarán los productores que recibirán menos dinero por los bajos volúmenes obtenidos, el gobierno por los menores importes que se generarán en concepto de retenciones a las exportaciones, los analistas por vaticinar cifras optimistas y con escaso fundamento, y los argentinos en general, por el menor ingreso de divisas y movimiento directo e indirecto que genera la soja y sus derivados en nuestro país.

Por Alejandro Ramírez - Analista Agropecuario
Fuente: Massó & Asociados