La retracción en la oferta de carne prevista por la mayoría de los especialistas para fin de año y principios del 2010 esta ahora en duda por el ingreso de un importante volumen de terneros hacia los feedlots que operan bajo el sistema de compensaciones.
Quizás la misma expectativa de futura escasez que se sembró en el mercado motivó la inflación de los precios de la invernada, y gran cantidad de criadores e invernadores no subsidiados decidieron aprovechar la situación y deshacerse de cabezas en valores que consideraron satisfactorios.
Durante agosto y septiembre se observó un buen ritmo de compras por parte de los feedlots del sistema subsidiado, que fundamentalmente adquirieron animales no terminados provenientes de corrales sin compensaciones, además de terneras que dejaron de pertenecer a los planteles de reposición e invernada que estaba destinada a engordarse sobre pasturas y finalmente irá a parar al mismo destino, pero pasando antes por un corral.
Contra un subsidio que ronda entre 50 y 100 dólares por cabeza no hay invernada que pueda competir en cualquiera de los sistemas no subsidiados. Si el que NO recibe compensación pretende llegar a la calle con un costo de carne parecido al que la cobra, simplemente arrancó mal y difícilmente se recupere en un negocio que empieza perdiendo por carro.
El beneficio de esta modalidad representa aproximadamente una reducción del 50% en el costo del alimento, y aunque se cobra unos meses después de la venta, opera como incentivo para que los feedlots sigan comprando. Si bien la incertidumbre que genera su cobrabilidad impide que se pague más caro el precio de la invernada, les permite continuar con el negocio en la medida que van recibiendo los meses anteriores. De hecho ya han tenido ganancias durante un largo período con esta modalidad.
Aunque las compensaciones no vayan al precio de los terneros de los criadores, sería en una primera instancia un golpe a la invernada si se dejasen de pagar oficialmente. Inicialmente desaparecerían centenares o miles de compradores de terneros y esto deprimiría fuertemente el mercado. Recién unos meses después, con todo el faltante de carne ocasionado por esta medida y el supuesto aumento de precio en la góndola, podría recuperarse la compra de invernada a instancias de un negocio de engorde con precios de venta libres, competencia sana entre feedlots, invernadores a campo y sistemas mixtos.
Lo mejor sería que esto sucediese ahora que hay poco ternero ofrecido y no en febrero o marzo, porque se expondría al criador a una situación brutalmente desfavorable sobre el inicio de la zafra que determina el 70% de sus ingresos anuales.
Pero todas estas son ilusiones, porque los K nos han demostrado que profundizan el modelo a pesar de perder elecciones y el plan cárnico les ha resultado muy funcional a sus intereses. El subsidio, al igual que el de la energía, el transporte y los cereales, sale de la caja previsional, sale de la salud y educación y sale también de una deuda interna que nos llevará muchos años desandar.
Lo más probable que el circuito de “arreglos” (que es distinto de “acuerdos”)
que el gobierno ha podido abrochar con los feedlots, los frigoríficos y
supermercados se mantenga vigente durante un tiempo con lo cual no cambiará la
realidad de criadores descapitalizándose, invernadores cambiando su actividad, y
el resto de los eslabones sacando tajada de la situación.
Prueba de esto son los volúmenes record de exportaciones de los últimos meses,
que lejos de representar una recuperación de la actividad demuestran que la
industria se ha adaptado a este gobierno y le da lo que quiere: mucha carne
subsidiada para el mercado interno contra negocios de exportación que los
funcionarios K les devuelve como pago.
Por supuesto que todo esto no es gratis, porque también es cierto que el stock vacuno disminuye entre 5 y 10% por año, las fábricas de terneros se han sacrificado a un ritmo vertiginoso que alcanza el 10% en las provincias que mas vacas tienen y finalmente la tasa de marcación esperada podría ser en el 2010 un 25% inferior al 2008.
La visión de largo plazo no juega en este engranaje que parece sostenible sólo en el corto o mediano plazo y con los subsidios al corral. Estos pasaron a ser la clave del sistema por encima del control de exportaciones, el cual sigue funcionando como fusible que se acciona cuando hay corridas de precios.
De ahí que la ONCCA junto con la secretaría de comercio interior se mantienen bajo la órbita de los funcionarios ultra K. Son imprescindibles herramientas ejecutivas que permiten monitorear y corregir desvíos diariamente para sostener la lucha contra el campo.
Es por todo esto que los ganaderos tendremos que armarnos de más paciencia que la que creíamos necesitar sobre finales del 2005, cuando empezó nuestro reclamo contra estas políticas que parecían sólo desacertadas y terminaron mostrándose muy certeras para los objetivos que se habían propuesto.
Esta claro que esta pelea no se dio únicamente en una elección y tampoco se va a dirimir con el nuevo congreso. Esta lucha es más larga y nos compromete a todos los que queremos defender un estilo de vida y trabajo en el campo para los pueblos y ciudades de nuestro país.