Informe del Lic. Jorge Ingaramo, economista asesor de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR)
Los precios internacionales son buenos, aunque los mercados continúan
volátiles. Nuestro aceite sufre descuentos en Rótterdam con respecto a dos de
sus principales competidores, soja y colza. Con cierto retraso, en la
comparación interanual, y gracias a precipitaciones registradas los días 8 y 9
de agosto, avanza la implantación de girasol en el NEA. El informe de la Bolsa
de Cereales de la semana pasada registraba un avance del 3% para las 2,22
millones de hectáreas de intención de siembra nacional.
No se han registrado modificaciones en la política pública aplicable al sector,
principalmente los abultados Derechos de Exportación, del 32 y 30% para girasol
y derivados, respectivamente. Para una producción esperada de 3,7 millones de
toneladas y, considerando que prácticamente no se exporta girasol semilla sino
todo industrializado, se podría establecer que el complejo generará, en 2010,
ventas externas por 940 y 120 millones de dólares en aceite y harinas proteicas;
es decir, un total de 1060 millones de dólares y una recaudación de Retenciones
a las exportaciones por 318 millones. Cada punto de Retención representa para el
fisco 10,6 millones de dólares.
Tomando en cuenta los cuatro complejos más importantes (trigo, maíz, soja y
girasol, incluyendo sus derivados), la recaudación proveniente del nuestro
equivale a apenas el 4% del total. Si se consideran los ingresos públicos a
nivel nacional, el aporte baja al 0,38% de la recaudación total. De allí que una
reducción sustantiva no tendría ningún impacto fiscal, sobre todo si se tiene en
cuenta que podría aumentar la intención de siembra en las provincias del
Centro-Sur del país y, de este modo, ampliarse la recaudación de otros tributos
y tasas, tanto a nivel del Gobierno Nacional como de los provinciales y
municipales.
Se sabe que el girasol es importante como cultivo en, al menos, ocho provincias
argentinas y en algunas de ellas, se sitúan productores muy alejados de los
puertos, que ya de por sí tienen suficiente castigo por el diferencial en los
costos de flete. San Luis, el Oeste de La Pampa, Chaco, el Norte de Santa Fe y
el Este de Santiago del Estero se encuentran en esta situación, por lo que un
rápido avance en materia tributaria tendría un gran impacto, cambiando los
márgenes brutos por hectárea. Si se eliminase el Derecho para aceites y
subproductos y se mantuviese un diferencial arancelario de 3 puntos, como
protección del valor agregado local (el girasol se industrializa prácticamente
en un 100%), la transferencia al productor equivaldría, estimativamente, a 129
dólares por hectárea, lo cual induciría no sólo a una mayor cobertura, sino
también a la aplicación de un paquete tecnológico mejor ajustado, que a veces no
se encuentra al alcance del pequeño y mediano productor (como ya se sabe, quedó
desfinanciado por la combinación de Retenciones y sequía, que caracterizaran a
la campaña 2008-09).
Si se considera que las perspectivas de precios internacionales para el año
próximo no son malas, la Argentina podría ir recuperando mercados en los cuales
nuestro país “no ha hecho buena letra” durante 2008 cuando, en medio del
conflicto entre el gobierno y el campo, se demoraron embarques y se retuvo en
puerto mercadería que debió ser fletada al exterior, con el consiguiente costo
económico (todo país sufre descuentos cuando incumple contratos comerciales).
El informe del USDA
En agosto, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos mantuvo sus
estimaciones sobre aceites vegetales, prácticamente sin cambios con respecto a
julio. Se prevé un aumento de alrededor de 5 millones de toneladas en la
producción de todos los aceites (una suba del 3,6%) en 2009-10. Los aportes de
los principales aceites son divergentes. Habrá subas del 5,3; 3,9 y 4,2%,
respectivamente en aceites de palma, soja y colza, mientras que la oferta de
aceite de girasol se mantendría estable.
Las importaciones crecerían un 3,3%, o sea que pasarían de 52 a 53,8 millones de
toneladas. El aceite de girasol perdería participación al menguar las compras de
3,8 a 3,6 millones de toneladas (de 7,4 a 6,7% del total). Continuaría
aumentando la ya abrumadora participación del aceite de palma en las
importaciones totales, al pasar de 61,4 a 62,1%.
El consumo mundial de nueve aceites analizados aumentará un 4%. El de nuestro
producto se mantendrá prácticamente constante en los 11 millones de toneladas, y
su participación en el total bajará del 8,4 al 8,2%. En general, puede decirse
que habrá cierta estrechez, ya que la relación stock/consumo para los aceites
mencionados bajará de 7,9 a 7%, entre campañas.
El USDA espera un aporte de la Argentina de 4 millones de toneladas de girasol y
ventas externas de harina de 970.000 y de aceite de 1,16 millones. Seremos, una
vez más, el segundo exportador mundial, después de Ucrania, con una
participación del 28,4% en aceite y del 26,4% en harina. La Unión Europea
seguirá siendo el principal demandante a nivel mundial, con 28,3 y 42,1% de las
compras totales de aceite y harina, respectivamente.
Precios y mercados
Se discute acerca de la recesión y los primeros síntomas de recuperación del
nivel de actividad económica mundial. Hay volatilidad en los mercados, por esta
razón. Hay cierta coincidencia en que la recuperación será lenta, pese al
estímulo proveniente de Asia, y que se evidenciará con cierto énfasis en el
último trimestre de 2009.
Las commodities bailan al compás de las regulaciones impuestas por el gobierno
de los Estados Unidos a la actividad de bancos y fondos de inversión. También lo
hacen siguiendo las paridades monetarias, que se muestran oscilantes e impiden
subas sistemáticas de algunos precios clave, como las que se habían observado
entre marzo y mediados de junio. Por ejemplo, el barril de petróleo WTI no logra
superar los 70 dólares. En los mercados de valores, el indicador Standardf &
Poor tampoco logra consolidar un piso de 1.000 puntos, que ya fuera superado
semanas atrás.
En este marco, el aceite de girasol en Rótterdam cerró U$S/tn 820 para agosto y
septiembre y U$S/tn 30 más en los contratos registrados para enero-marzo de
2010. Nuestro aceite sufre descuentos significativos respecto de sus
competidores: 4,5% considerando el aceite de soja y 3,4% en relación al de
canola. Persisten descuentos (menores) para los registros de 2010.
La SAGPyA estableció un valor FOB de U$S/tn 775 y 792, para los aceites de
girasol y soja, respectivamente. La cotización disponible en el Mercado a
Término, para el girasol, es de U$S/tn 200, registrándose mejoras en los escasos
contratos de futuro (a marzo de 2010) de U$S/tn 220 a 227. Finalmente, los
valores pagados por la industria son de $/tn 750 para Bahía Blanca y $/tn 755 en
Necochea y los Puertos del Paraná.