El primero se va resolviendo parcialmente porque si bien el NEA, región sub-árida y parte de la pampa húmeda aún no recuperan la humedad necesaria para aprovechar la primavera incipiente, hay otras regiones que están con niveles de humedad e incluso reservas en napa como hace tiempo no tenían.

Lo que continúa sin cambios es el plan de empobrecimiento al sector primario del complejo de ganados y carnes, que ha deteriorado la calidad de la cadena en todo su recorrido aunque permitió, e incluso incentivó (y lo sigue haciendo) ganancias exacerbadas en algunos eslabones intermedios como son ciertos frigoríficos y feedlots.

Quizás este último año se les está haciendo más difícil sostener este mecanismo perverso porque no cuentan con la misma “caja” y porque tienen menor acompañamiento político, o mejor dicho menos cómplices de hecho u omisión.

Pero el plan también empieza a fallar porque el daño que le han hecho a la producción inicial les empieza a “reventar en las manos”: la oferta de hacienda ya insinúa algunos baches difíciles de tapar. La invernada sube semana a semana y se despega de los valores del gordo que bailan al ritmo de una demanda que sube y baja de acuerdo al humor reinante.

Entonces los feedlots se preocupan por el futuro de su abastecimiento de invernada, aunque no están dispuestos a perder una moneda. Afortunadamente pueden elegir porque a diferencia del criador ponen el precio de compra y si no les da no entran, la estructura que manejan les permite achicar o salirse del negocio si este deja de ser rentable. En definitiva ellos no tienen la carga de una superficie de tierra cara poblada por vacas baratas criando terneros caros de producir que hay que vender a precios bajos al momento del destete.

Los invernadores a campo, si es que queda alguno, invierten alto capital pero juegan con menores costos de producción y más flexibilidad al momento de la venta, lo que les permite apostar a un aumento de futuros precios aunque entren con un ternero relativamente caro en relación a los márgenes actuales.

Y los frigoríficos, que se han transformado en su mayoría en industrias de abastecimiento interno, cierran su ecuación en la medida que continúan recibiendo volúmenes importantes de hacienda subsidiada de los feedlots y la pueden vender a precios inflacionados en el mercado local. Las plantas que tienen exportación, cada vez en menor proporción, han dejado de pensar el negocio exportador como principal y desarrollaron canales comerciales destinados al consumo local.

Hasta acá vemos que en la medida que el gobierno pueda sostener estos niveles de oferta, al momento de irse el plan resultará efectivo para dejar un tendal de productores descapitalizados y desmoralizados, y un grupo de feedloteros, matarifes e industriales enriquecidos pero con una cadena que inevitablemente deberá quebrarse en el corto o mediano plazo.

Es clarísimo que la usina generadora de terneros está en las últimas y los corraleros e industriales lo tiene claro. Además el pago de compensaciones también peligra con la situación actual de las finanzas públicas. De hecho los pagos de subsidios a feedlots están con 7 meses de atraso para la mayoría y 5 para los mejor posicionados.

Ya es un hecho que a más tardar en noviembre habrá un importante descenso de la oferta, porque hoy se esta reponiendo menos del 50% de lo que se vende y de los invernadores a campo no se puede esperar un aporte significativo.

Frente a este panorama será definitoria la actitud de la demanda en la formación de precios para los próximos 6 u 8 meses. Habría que analizar si los consumidores están dispuestos a convalidar aumentos en el precio de la carne, porque no podemos esperar que los intermediarios absorban el incremento del costo de hacienda sin trasladarlo al mostrador.

Es probable que frigoríficos/matarifes ajusten sus márgenes en algún punto ayudados por la mejora en el precio del cuero, pero no podemos suponer que una suba de más del 5% del gordo sea indiferente al consumidor. Y si la demanda se mantiene relativamente estable los aumentos deberían superar ampliamente esa barrera.

En este punto el análisis excede mi terreno, porque son muchos los factores que pueden incidir en el poder adquisitivo de los consumidores argentinos, sus preferencias y expectativas, para eso hay que leer a los que saben.

Lo único que queda claro es que la oferta se va a ver resentida fuertemente sobre fines de este año, y se mantendrá escaza por lo menos hasta bien entrado el otoño del 2010.

En el hipotético caso que los precios se disparen y el gobierno pretenda intervenir nuevamente para detenerlos, tiene todas las herramientas ejecutivas para hacerlo. El cambio en el encaje y la enésima liberación de las exportaciones (¿no habíamos escuchado ese anuncio alguna vez?) no cambian en nada el perverso sistema de los ROES, que es el verdadero grifo que permite regular sin rendir cuentas a nadie las ventas externas. Por si alguien no lo recuerda eso es herencia de Felisa.
Esto nos demuestra que las leyes en el congreso son fundamentales para minimizar los daños, detener el saqueo e ir equilibrando el poder entre gobierno y oposición, porque todo nace en los atributos que se dieron a la ONCCA allá por el 2005 amparados en las leyes de emergencia económica.

Con esto no basta, porque en la medida que no se pueda obtener desde el ejecutivo un plan integral de salvataje nuestro sector no comenzará a recuperarse, porque en definitiva los que transforman las leyes en hechos no son los legisladores, sino los funcionarios.

Hasta la próxima, Belisario Castillo