En el primer módulo del Congreso Maizar 2009, “Estrategias sectoriales de Comercialización Internacional”, los representantes de los diferentes sectores que integran la cadena de valor del maíz destacaron la necesidad de salir a ganar mercados para que la Argentina pueda generar cada vez más producción.

El módulo contó con la moderación de Alberto Morelli, vicepresidente de la Cámara de la Industria del Maíz. Integraron este módulo Carlos Sinesi, director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA); Miguel Gorelik, director de Quickfood; Alfredo Paseyro, director comercial de SatusAger; y Pablo Pussetto, gerente comercial de Profertil.

Sinesi remarcó el crecimiento del consumo de productos avícolas desde 2003, pero también destacó la necesidad negociaciones internacionales que le permitan al país duplicar los destinos a los que se venden los productos avícolas.

“Exportamos a 60 destinos, tenemos que aumentarlos al doble. Para esto, debemos articular decisiones políticas estratégicas en toda la cadena de valor y necesitamos salir a ganar mercados”, dijo Sinesi y agregó: “Queremos ser el proveedor alternativo a Brasil en la avicultura”.

El representante de CEPA explicó que el consumo de pollo en la Argentina ronda los 33 kg. por habitante por año, algo similar a lo que sucede en el mercado internacional y vaticinó un crecimiento exponencial para 2017. “Tenemos que aprovechar la oportunidad, y generar un plan estratégico para aprovecharla”, dijo el representante de CEPA.

A su turno, Miguel Gorelik, se refirió al sector cárnico. “No existe una estrategia sectorial para el sector de la carne, todavía no se encontró consenso para este tema”, dijo y destacó el avance de Brasil y Uruguay en sus exportaciones. “La Argentina ha vuelto a tener un papel menor y tiene un estancamiento en un mercado mundial en crecimiento. Estamos perdiendo terreno en la producción a pesar de ser el mayor consumidor del mundo en términos per cápita”.

Gorelik destacó como ventajas de la producción en nuestro país el inventario genético, el conocimiento sobre la producción y el procesamiento industrial, así como la valoración que existe de la carne argentina.

Por el lado de las desventajas, Gorelik mencionó el estancamiento del sector en las últimas 4 décadas, la alta fragmentación y las dificultades históricas de articulación de la cadena, así como la inexistencia de políticas de Estado. Además, mencionó que todavía existen en el mundo importantes mercados que se encuentran cerrados a los productos argentinos y la falta de avance en la firma de acuerdos comerciales. “Tenemos la enorme tarea pendiente de facilitar acuerdos para ubicar nuestros productos. Necesitamos agresividad diplomática y reglas de largo plazo que incentiven la inversión”, dijo.

En cuanto a la necesidad de consensuar una agenda para el sector, Gorelik señaló que debería centrarse en ocho puntos principales:

1. Adoptar políticas de Estado consensuadas.
2. Generar inversiones para mejorar la productividad
3. Planes sanitarios regionales
4. Acceso a todos los mercados
5. Acuerdos comerciales bi y multilaterales
6. Priorizar cortes caros y productos diferenciados
7. Facilitar la consolidación del sector
8. Atacar la marginalidad sanitaria y la evasión

Luego, Alfredo Paseyro se refirió al mercado de las semillas. “La Argentina ocupa el sexto lugar a nivel mundial en la exportación de semillas”, dijo Paseyro y destacó que la participación de semillas de maíz en 2008 significó el 50% de las exportaciones totales de semillas.

“Es momento de que la Argentina pueda desarrollar su propio cluster de semillas, integrado por la industria semillera, los proveedores de insumos, las universidades y el sector público, todos trabajando en forma mancomunada”, dijo Paseyro y destacó que la industria semillera tiene grandes oportunidades por el crecimiento demográfico mundial y por el uso de combustibles de tipo vegetal. “Se trata de perspectivas para que exista un gran crecimiento”, expresó y pidió la modificación de la ley de semillas, que es de 1973. “Necesitamos un nuevo marco legal, acorde a las nuevas tecnologías, una nueva ley de bioseguridad y la conformación del INASE. Esos son los pedidos del sector”, finalizó.

Finalmente, Pablo Pussetto, destacó la importancia del maíz en la economía argentina y dijo que la Argentina está lejos de ser autosuficiente en la producción de fertilizantes.

A continuación explicó el rol de la tecnología de fertilización. “Por un lado, mejora los rendimientos para el productor agrícola. De esta manera es una inversión. Pero también, asegura que la producción se realice en forma sustentable, y se conserven los suelos para las generaciones futuras”, explicó Pussetto.

Respecto de la caída en el uso de fertilizantes que registró la Argentina después del pico de 2007, Pussetto cree que se trata de una situación coyuntural. “Hoy, los fertilizantes tuvieron una baja cercana al 60%, pero esta tendencia se tiene que revertir. La Argentina cuenta con un potencial enorme. Cuando realizamos proyecciones, vemos que la Argentina puede producir 120 millones de toneladas de granos en 2015”, dijo Pussetto, y agregó: “Con un cambio en las reglas de juego, tenemos toda la posibilidad de retomar la senda del crecimiento, y estamos convenidos de que la fertilización es un motor clave para llevar a la Argentina a una mayor producción agrícola”.