El oficialismo tratará de presentarse como victorioso, mostrando que ha obtenido algo más del 30% de los votos a nivel nacional, que en la provincia de Buenos Aires ha ganado aunque sea por un voto -en el caso que lo logre- y que se ha impuesto en más de la mitad de los distritos del país.
Por su parte, la oposición mostrará que el oficialismo ha caído más de 10 puntos a nivel nacional, que ha retrocedido sustancialmente en los grandes distritos, que ha perdido senadores y que incluso ha quedado por debajo de la mayoría, que ya no tendrá el control de la cámara de diputados y que en la provincia de Buenos Aires, además de perder 10 puntos respecto a la elección anterior, ya no tiene la mayoría en el senado provincial.
Ambas lecturas dirán parte de la verdad. El retroceso electoral del oficialismo será indiscutible, pero la victoria de la oposición será discutida, salvo que en la provincia de Buenos Aires Néstor Kirchner sea derrotado en cantidad de votos.
Sólo en el caso de que Kirchner pierda en votos en la provincia de Buenos Aires quedará una sola interpretación, que es la derrota del oficialismo.
Sin ser un pronóstico, sino sólo un ejemplo hipotético, podría suceder que el oficialismo obtuviera en el ámbito nacional un tercio de los votos, una de las fuerzas opositoras -Unión-Pro- un cuarto y la otra -el Acuerdo Cívico y Social- otro cuarto.
Sumadas, las dos principales fuerzas opositoras obtendrían 50% frente al 33% del oficialismo. La campaña muestra que a veces, entre los candidatos de las dos primeras, parecen atacarse más que respecto al oficialismo. Por esta razón, sumarlos como una sola alternativa opositora es discutible.
Acuerdos . Pero si antes de la elección las dos fuerzas opositoras firmaran un acuerdo sobre una docena de proyectos, comprometiendo un accionar legislativo común, la situación cambiaría.
Es que se trata de una elección legislativa y un acuerdo de este tipo implica una alianza legislativa. La agenda de este acuerdo es muy simple. Se trata de que a partir de las leyes en las cuales las dos fuerzas opositoras ya han votado juntas y fueron derrotadas, se comprometan a revertirlas.
Entre ellas se cuentan tanto temas institucionales como los superpoderes, la emergencia económica y el Consejo de la Magistratura, como también los proyectos sobre el campo.
Semanas atrás las dos fuerzas opositoras avanzaron en las conversaciones para firmar este acuerdo, que de alcanzarse cambiaría la relación de fuerzas en la política argentina, ya que después del 28 de junio la oposición pasaría de ser dos minorías a constituir la mayoría.
Si este compromiso lo firmaran el Acuerdo Cívico y Social y Unión Pro -al que podrían sumarse otras fuerzas locales como el Partido de Luis Juez de Córdoba-, siguiendo el ejemplo hipotético anterior, la oposición podría ganar entonces la elección por cerca de 20 puntos.
Es así como la oposición tiene la oportunidad de hacer evidente la derrota del oficialismo. Es lo que sucedió con la Alianza en 1997. Sin acuerdo entre la UCR y el Frepaso, el PJ, con el 36% de los votos que obtuvo, habría ganado como primera minoría, como puede suceder hoy con el kirchnerismo.
Si la oposición considera que la elección del 28 de junio es una suerte de interna abierta para posicionarse con vistas al 2011, entonces no habrá acuerdo de acción legislativa común antes de la elección.
Si, en cambio, las fuerzas opositoras consideran que lo importante es lo institucional, poner un límite a Kirchner y comenzar a restablecer el equilibrio de poderes, como lo ha señalado recientemente el Presidente de la Corte, entonces se firmará un acuerdo de este tipo.
Pero la oposición debe asumir también que hacia el 2011 la gran duda que se planteará no es si podrá ganar, sino si podrá gobernar. Es para comenzar a resolver esta cuestión que un acuerdo de acción legislativa entre las fuerzas opositoras adquiere importancia.
* El autor es Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría