“Venimos de la tormenta perfecta en la campaña pasada, un sistema que sufrió por todos lados. Ahora tenemos que hacer un borrón y cuenta nueva, una reapertura de expectativas, y trabajar con lo que podemos hacer en la realidad que nos toca”, este fue el mensaje inicial de Jorge Bassi, presidente de la asociación civil “Fertilizar”, de cara al inicio de la campaña triguera.

La realidad es que los números marcan un ajuste del 39%, en lo que va del año, en el costo de uso de tecnología en fertilización para el cereal.

“Si comparáramos septiembre del año pasado con la situación actual, la caída de los costos de fertilización han ajustado cerca de un 50 a un 60%, dependiendo del paquete tecnológico que utilice cada uno de los productores”, indicó Pablo Pussetto, vicepresidente de la asociación. 

 Otro indicador de la realidad, es que “a partir de los últimos meses, con el aumento de los precios, reducción de los costos y por ajustes que se están dando entre los costos de arrendamiento, el margen para el productor -incluso en campos arrendados- empieza a ser positivo”.

¿En qué dirección nos vamos a mover en los próximos meses? “Esta es la gran variable –aseguró Pussetto- y nada hace suponer que en el cortísimo plazo haya una evolución en los márgenes brutos a la baja, porque en lo que hace a precios internacionales están bastante afectados; y en relación a la estructura de costos, hay pocas chances de que estos costos se muevan en los próximos meses”.

En este sentido, el vicepresidente proyectó: “Vemos una tendencia a que los márgenes brutos se mantengan en estos niveles o puedan mejorar. Obviamente, el primer problema que se tiene que destrabar en el sistema agrícola argentino son las cuestiones climáticas, variable de la que nadie tiene control”.

Daniel Biga, productor agropecuario de Córdoba, coincidió en que en la actual campaña, “han bajado los costos de fertilizantes, y se están reacomodando algunos costos de arrendamiento”, por lo que concluyó que en la agricultura argentina, “el trigo puede ser rentable”. De todas formas, advirtió: “Se nos está pasando la fecha de siembra óptima, por el factor climático”.

Gustavo Oliverio, presidente de la Fundación Producir Conservando, opinó que pese al mejoramiento de precios, e independientemente del factor climático, “hay algo que está enrareciendo el ambiente”. “estamos conformándonos con 2.2/ 2.5 millones de hectáreas, y deberíamos tener 5 millones”.

Así, recalcó: “Ojo que este enrarecimiento, que es climático por un lado, que es financiero por el otro; tiene una fuerte carga de gran incertidumbre en reglas de juego, en intervención del mercado, en regulaciones que ha habido en exceso en los últimos dos o tres años, y hace que –como es un negocio de expectativa- el riesgo se haya incrementado y frente a una campaña con un ingreso muy deteriorado, como la última, hoy el riesgo está pesando mucho”.

Hoja de ruta para Fertilización en Trigo

Según el instituto de nutrición IPNI (International Plant Nutrition Institute), la probabilidad de la rentabilidad de la fertilización pasa –inexorablemente- por el análisis de cada lote o ambiente, y en este análisis, la evaluación de la disponibilidad de nutrientes en el suelo es clave para asegurar el beneficio de la práctica.

En esta campaña 2009/10, caracterizada por la intensa sequía registrada en las distintas zonas de producción y la variación e incertidumbre en los precios de trigo e insumos, la hoja de ruta para la toma de decisión de la fertilización de trigo podría sintetizarse de la siguiente manera:

  1. Insertar el trigo en la rotación según la planificación prevista.
  2. Evaluar el potencial de rendimiento del cultivo en cada lote y ambiente según las características del mismo, y la disponibilidad de agua a la siembra. Considerar la perspectiva climática de la zona.
  3. Realizar el análisis de suelo para nitratos, P Bray, materia orgánica y sulfatos de cada lote o ambiente.
  4. Evaluar historia del lote, rendimientos y fertilizaciones en los últimos años.
  5. Evaluar la cantidad y distribución de rastrojo en superficie.
  6. Decidir la dosis de N, P y/o S a aplicar según la información local disponible:

    a) El análisis de la disponibilidad de N a la siembra es una metodología ampliamente difundida. Así, expectativas de rendimiento de 5000 kg/ha en el sudeste de Buenos Aires implican necesidades de N a la siembra de 140-150 kg N por Ha. Sumando nitratos a 0- cm. + N fertilizante. Si el análisis de nitratos resulta en disponibilidades de 100 kg./Ha., la dosis a aplicar será de 40-50 kg. N/ha.

    b) Suelos con niveles de P Bray menores de 15 ppm generalmente presentan respuestas productivas y económicas a la aplicación de P.

    c) Suelos con prolongada historia agrícola, caídas importantes de materia orgánica respecto del valor original, alta frecuencia de soja, y adecuada fertilización NP, y niveles bajos de sulfatos, frecuentemente presentan respuesta a S.

  1. La fertilización en el trigo tiene impactos residuales sobre la soja de segunda subsiguiente, fundamentalmente P y S. La toma de decisión de la fertilización en trigo puede realizarse para el doble cultivo trigo/soja.
  2. Existen numerosas fuentes de fertilizantes nitrogenados, fosfatados y azufrados disponibles en el mercado que permiten alcanzar adecuadas eficiencias de uso de los nutrientes para cada situación de lote o ambiente específico.
  3. Investigaciones realizadas en los últimos años, muestran que el momento de fertilización nitrogenada del trigo depende de la ocurrencia de lluvias durante el macollaje. Con alta frecuencia de lluvias entre siembra y macollaje (sudeste de Buenos Aires) la aplicación de maquillaje es más eficiente. Con períodos siembra-macollaje secos, se recomienda la aplicación a la siembra o cercana a la misma. En ambos casos, la disponibilidad inicial de N en el suelo y la dosis de N a aplicar serán otros elementos a considerar.
  4. En cuanto a la forma de aplicación, se recomienda evitar inconvenientes por fitoxicidad que se observan en aplicaciones junto con la semilla, especialmente en suelos secos y con dosis medias a elevadas.

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