A menos de un mes para las elecciones legislativas, el Gobierno opta por salir al cruce de toda versión u opinión pública, que agregue más dudas a la incertidumbre de los comicios del 29 de junio. Así, frente a la decisión del presidente venezolano, Hugo Chávez, de nacionalizar distintas empresas siderúrgicas con participación accionaria argentina, en su país, la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, dio públicas explicaciones sobre el hecho, en vez de redoblar la apuesta.

De todas formas, la intención de este artículo es poner la mirada sobre los hechos geográficamente lejanos, pero de directa incidencia en el país. El mes pasado, Pekín declaró que espera que el dólar sea reemplazado como moneda mundial de reserva por una canasta de divisas significativas y commodities. Según el último informe político y económico de la consultora Massot & Monteverde, “es paradojal que un país pobre le preste tanto a uno rico, cuya moneda se encuentra al borde de una caída abrupta”.

“China es el primer prestamista de Estados Unidos con al menos U$S 744.000 millones colocados en bonos del Tesoro”. Entre los objetivos de China, el análisis sitúa a la búsqueda por limitar el espacio para que Estados Unidos “haga lo que quiera”; y considera que la gran exposición de China al dólar es una trampa de la que, en parte, es responsable.

“El gigante asiático ha comenzado a cambiar la estrategia de inversión de sus reservas
internacionales. El mayor comprador de bonos del Tesoro estadounidense durante el último año le ha dado la espalda a la deuda larga: entre agosto de 2008 y marzo de 2009, compró U$S 171300 millones en títulos con vencimientos de hasta un año; pero compró sólo U$S 22.900 millones en bonos a dos años o más y vendió U$S 23.500 millones en deuda de agencias a largo plazo”, destacaron.

China posee casi un cuarto de la deuda estadounidense en manos de extranjeros, pero su participación —tal como anticipó la consultora en diciembre pasado— caerá este año,
mientras que Washington deberá emitir al menos U$S 2 billones de deuda neta nueva.

“Para seguir colocando deuda a China, Estados Unidos deberá recurrir a crecientes emisiones de títulos ajustados por inflación nominados en moneda extranjera (¿yuanes?). Y la demanda de bonos del Tesoro provendrá cada vez más de los mismos estadounidenses, ya que la recesión ha provocado una fuerte recuperación de la propensión al ahorro”.

En la medida que esta demanda crezca, Estados Unidos será menos dependiente de China para financiarse y China podrá diversificar sus compras sin destruir el valor de sus tenencias, concluyó el informe.