Participaron los diputados nacionales Felipe Solá y Adrián Pérez y el senador Rubén Giustiniani, con la ausencia de referentes del oficialismo, que no aceptaron el convite.
Pérez, de Coalición Cívica, trazó inicialmente un análisis de la situación económica durante el período 2003-2008, donde marcó el crecimiento importante en distintas regiones del mundo y cómo Argentina no supo aprovechar ese contexto favorable “para desarrollar una nueva matriz productiva”, ofreciendo una gama de indicadores macroeconómicos. Pero luego focalizó en ejes puntuales, como los problemas con las reservas de hidrocarburos, “donde nuestro país, a diferencia de Brasil, no tuvo una mirada estratégica”. Este concepto pivoteó en otras apreciaciones para marcar falencias del gobierno central. “En el campo pasó lo mismo”, criticó, para luego apuntar a la demanda mundial de alimentos “como motor de crecimiento de muchas economías emergentes”
Pérez fustigó los indicadores oficiales en torno al nivel inflacionario y a la distribución del ingreso, ofreciendo números demoledores. Más adelante, propuso un nuevo escenario con “seguridad alimentaria, educación pública e integridad institucional”, que mucho dependerá de las próximas elecciones de medio término.
“Hace dos años sacamos un documento que proponía dejar en paz al campo. Hoy proponemos terminar con las retenciones en carne, leche, trigo y maíz. Creemos también que hay que ir hacia una eliminación de retenciones a la soja pero en una instancia gradual y con un techo inicial del 20 por ciento, para luego ir disminuyendo en el tiempo. Creemos más en la imposición sobre ganancias que sobre la producción”, propuso Adrián Pérez.
Entre otras propuestas, planteó “terminar con los ROE, con los cierres de la
exportación y con la discrecionalidad (en el manejo) de la ONCCA, que debe ser
organismo de fiscalización y no de entorpecimiento de la cadena comercial”.
“El campo será un actor fundamental en el desarrollo del país, más en este
contexto que vive el mundo”, remarcó.
Ningún país crece si ataca a la producción
Posteriormente, el ex gobernador bonaerense Felipe Sola recordó la creación
de la ONCCA (surgida para controlar frigoríficos evasores) y la posterior
desnaturalización de su rol, con referencias plenas de ironía.
“Estamos frente a un fenomenal problema político porque la concepción del
gobierno no va a cambiar. No han podido separar a los productores agropecuarios
de su dirigencia, y en consecuencia estima que ellos son un partido opositor.
Entonces, toda política de Estado dirigida a la producción es un maniobra
política permanente frente a un partido opositor”, dijo Solá sobre la
cosmovisión gubernamental, considerando equivocado “hablar de políticas
erráticas” oficiales, sino de “una batalla política formidable que no cesará
excepto que en la provincia de Buenos Aires pierda Néstor Kirchner”.
El ex secretario de Agricultura nacional centró el análisis en la ausencia de
pasturas y vacas, por lo tanto “no tendría sentido dar créditos para la compra
de vientres, sólo tendría sentido dar créditos a valor vaca para retener
hembras”.
Tras desgranar el movimiento del mercado ganadero en el país y las asimetrías de
precios que se manejan al interior de la cadena, sostuvo que “en un año, el
stock ganadero ha caído en casi 3 millones de cabezas, entre los períodos de
vacunación 2007-2008”.
“Si faltan pastos y vacas, lo único que cabe es ser prácticos y a corto plazo,
para pensar en una ganadería que empiece a reponerse, no debemos esperar que la
liquidación toque su punto más bajo para que alguien retenga, sino lograr
pasturas, para lo cual hacen falta cuatro millones de hectáreas de praderas,
pero se necesitan 200 millones de dólares que no hay, y que deberían generarse
como crédito”, aseguró.
Solá habló de la existencia de una doble retención, “las que conocemos y las
derivadas de la intervención de la ONCCA y el precio de referencia de la
Secretaría de Agricultura”.
Al cierre de su alocución, y tras fustigar el rol del Estado y su vinculación
con los frigoríficos que manejan cuota Hilton, en detrimento del productor,
propuso un nuevo modo de comercialización hasta su venta minorista, “para de ese
modo potenciar el valor de cada corte”.
“No hay ningún país que pueda crecer o tener proyectos de acumulación,
distribución de ingreso e inclusión si ataca a la producción”, dejó como
mensaje, a la espera de un vuelo que lo devolverá a la campaña proselitista de
Unión-PRO.
Antes de la 125
Por último, el santafesino Rubén Giustiniani manifestó su agrado por el
desarrollo del Congreso de CRA en territorio provincial y evocó la lucha
política común en la defensa sectorial. “Mario Llambías nos invitó en agosto de
2007 a la sede en Buenos Aires mientras estábamos en campaña con Elisa Carrió. Y
entonces expresábamos como síntesis que había que dejar al campo en paz. Ya en
2006 había sido separada María del Carmen Alarcón de la comisión del Congreso;
ya la lechería estaba en una situación compleja, que se disparó meses después de
las elecciones, por lo que el gobernador (Hermes) Binner debió actuar en aquel
conflicto. Todo eso fue la punta del iceberg de lo que estalló en marzo de 2008,
con la 125”, rememoró.
El socialista calificó al escenario campo-gobierno, desatado entonces, como
“conflicto innecesario”, endilgando al Ejecutivo “un proceso de confrontación
que produjo una parálisis de sector productivo, como lo vemos en Santa Fe”.
“Hoy golpea la sequía y la crisis internacional, que no sólo bajó los precios
del cereales sino (se reflejó) en la menor demanda de nuestros implementos
agrícolas. Pero el conflicto del año pasado puso en cuestión tres aspectos
fundamentales: no hay Nación sin República; no hay Nación sin federalismo; no
hay Nación sin trabajo y producción. La República es división de poderes, con un
Congreso que funcione, por eso asumimos el compromiso de mantener esa conducta
que tuvimos todos estos años, y terminar con los superpoderes, que junto a los
DNU han sido las herramientas para vaciar el funcionamiento del Congreso; eso es
lo que tenemos que recuperar”, señaló.
La Mesa de Enlace trazó un balance y escuchó propuestas de las bases
En uno de los debates más esperados del Congreso Nacional de CRA 2009, que se desarrolla en Sociedad Rural Venado Tuerto, los exponentes de la Mesa de Enlace, coordinados por el periodista Nelson Castro, fijaron posiciones sobre el presente y futuro de este espacio interinstitucional, y escucharon propuestas y críticas del auditorio, lo cual permitirá rearticular las relaciones entre las bases y la dirigencia representativa.
Allí estuvieron Mario Llambías, titular de CRA; Hugo Biolcatti, presidente de
Sociedad Rural Argentina; Carlos Garetto, máximo dirigente de Coninagro; y
Eduardo Buzzi, presidente de FAA, organización que viene de promover mesas de
diálogo político con los principales candidatos de la provincia de Santa Fe,
como Carlos Reutemann y Rubén Giustiniani.
Castro tuvo a su cargo un análisis de lo escuchado, marcando observaciones y
resaltando el espíritu dialógico del Congreso: “Estoy conmovido por el afecto
pero fundamentalmente por esta actitud participativa que tienen como ciudadanos,
un signo y mensaje (para la dirigencia) en este momento que vivimos en la
Argentina y de cara al futuro, especialmente para los jóvenes”.
En su carácter de anfitrión, el presidente de CRA, Mario Llambías, sostuvo que
“esta unión (de la Mesa de Enlace) va para largo porque la quieren los
productores, ellos piden no pelearnos ni aflojar”.
Interrumpido por aplausos y midiendo cada una de sus palabras, el dirigente
coincidió con conceptos medulares de sus pares, y entregó una expresión de
deseos. “Como decía Carlos Garetto, alguien nos hizo hermanos, y más lo somos
los hombres del campo y del interior. Ojalá algún día lo seamos todos los
argentinos, para defendernos unos a otros ante el que viene a dividirnos”.
Aquí, los principales conceptos de la dirigencia ruralista:
Carlos Garetto (Coninagro):
“Estamos en una etapa decisiva en la historia del campo argentino, porque el
proceso democrático se instaló hace 25 años y este sector venía a la rastra del
proceso; estábamos relegados del espacio donde se toman las decisiones
políticas”.
“Un largo conflicto, que nos enfrentó con este gobierno, nos dejó algunas
consideraciones hacia la sociedad y hacia el propio gobierno. Ellos titulan a
este modelo como de acumulación económica, como lo define la Presidenta, pero es
también un modelo de acumulación político y social”.
“¿A dónde nos condujo este modelo? Como decía un estadista, la realidad es la
única verdad. Bajamos los niveles de producción de alimentos en el país y el
mundo, en una etapa crucial donde se definen las estrategias de los países en
función de la necesidad de energía y alimentos”.
“Han destruido la cultura de trabajo, la capacidad de generar alimentos y
producción; pero seguramente vamos a poder reconstruir el aparato productivo,
porque habrá condiciones prósperas para reponer nuestra infraestructura, lo
grave es que han desmoralizado a un sector importante de la sociedad,
especialmente a los jóvenes, a los que han destruido el porvenir, por eso la
migración y concentración en los grandes núcleos urbanos”.
“Nos queda como etapa recomponer en el Congreso una fuerza equilibrada y
mayoritaria, que nos permita instalar un debate definitivo en materia de
políticas de Estado agropecuarias”.
Eduardo Buzzi (FAA)
“Logramos todo esto gracias a la concurrencia de dos factores: tuvimos lo que
había que tener, poniéndolo en rutas, plazas y espacios de debate, lo cual nos
permitió visibilidad; lo otro, gracias a la prensa y a los trabajadores de
prensa, pudimos estar en los medios lo suficiente como para penetrar en el
ideario colectivo y que se termine con esa idea anquilosada de que el campo eran
cuatro vacas de cuatro oligarcas, cuando en realidad somos miles de familias
viviendo en el interior, que queremos construir una esperanza, sin resignarnos a
la frustración. Pero además teníamos las razones”.
“La soja fue el detonante, pero hubo problemas que se fueron acumulando. Antes
de hablar del pasado, queremos detenernos en una idea: venir a explicar que el
agua moja y que el fuego quema, lo sabemos. Hasta acá supimos estar a la altura
del desafío, pero tenemos una tarea inconclusa. No terminó con el voto de (el
vicepresidente, Julio) Cobos. Ganamos una pulseada, pero no la gran batalla que
significa instalar una política distinta”.
“Hicimos (desde FAA) dos foros, en Santa Fe y Córdoba, y quienes no vinieron son
sectores del kirchnerismo, que no dicen con claridad que en sus planes continúa
la idea de seguir poniéndoles el pie encima a la gente del campo, y seguir
transfiriendo millones al conurbano bonaerense, a cambio de votos y del uso
discrecional de recursos. Esto no lo van a reconocer”.
“¿De qué modelo hablan? ¿El que dicen que distribuye la riqueza cuando crece la
concentración en los amigos, cuando hay cada vez más pobres en el país? ¿O el
modelo donde se pueden privatizar y extranjerizar los recursos naturales, el
caso de la minería, el petróleo o la tierra? Ellos tienen el modelo Benetton, el
de grandes extensiones en manos extranjeras”.
Hugo Biolcatti (SRA)
“La Mesa de Enlace se basó fundamentalmente en la construcción de la
confianza; veníamos de actuaciones distintas, y a veces teníamos posiciones
francamente lejanas, donde parecía imposible construir la unidad. Cuando uno
vive situaciones fuertes, después las recuerda como anécdotas de amistad”.
“Es necesario llegar al Bicentenario buscando el fortalecimiento de las
instituciones de la República; de lo contrario, poco vamos a hacer por el sector
agropecuario”.
“Con este poder adquirido, vemos que en medio de esta campaña sucia y agresiva
logramos calmar los ánimos y extraer de los candidatos de las distintas fuerzas
cuál es su plan de gobierno, el modelo que proponen, y cuál su actitud frente a
las instituciones y nuestro sector”.
“Hay que empezar (a recomponer) algo de la confianza quebrada en sectores que
giran a nuestro alrededor, como el empresario, que nos dio la espalda en su
momento porque sintió que la política del gobierno no lo estaba afectando como a
nosotros. Miró para otro lado, y no es fácil olvidar esa actitud, pero es el
momento de mirar para adelante y con toda esa memoria, tratar de reconstruir
puntos comunes de confianza”.
“Las retenciones son una expropiación de bienes, porque uno trabaja para que la
renta le sea expropiada. Y esa renta no se indemniza. El sistema venezolano, mal
o bien, paga por las empresas que expropia. A nosotros, en cambio, nos pagaron
con afrentas e insultos”.