Lejos estamos de festejar, aunque una de las preocupaciones más grandes que
tenía que ver con la reserva de humedad para sobrevivir durante el invierno está
resuelta. Por lo menos hasta agosto.
La otra gran preocupación podría iniciar un camino de resolución a partir del 28
de este mes. A diferencia de las lluvias, los efectos de un cambio político
sobre el mercado de hacienda y carnes no serán rápidos ni evidentes en el corto
plazo.
De cualquier manera podemos trazar un mapa de los principales escenarios de la ganadería a partir de julio. Para eso identificamos 5 temas sustanciales que marcarán el rumbo de los mercados:
1. Política oficial de compensaciones a los feedlots.
2. Política oficial sobre las exportaciones.
3. Evolución de los mercados internacionales.
4. Evolución de la demanda interna.
5. Evolución de la oferta de hacienda.
Quizás la tendencia de la oferta y demanda nacional e internacional sea lo menos complicado de prever, mientras que las acciones de gobierno parece ser lo más difícil de anticipar.
La experiencia nos invita a vaticinar las medidas gubernamentales más dañinas para nuestro sector, eso significa mantener el sistema de compensaciones tal cual está y las exportaciones limitadas a saldos remanentes luego de abarrotar los mercados domésticos.
La entrega de compensaciones a los feedlots es un recurso que permite al gobierno generar sobreoferta de carne durante la mayor parte del año, y hasta que no queden vacas en la Argentina por la destrucción que esta práctica está ocasionando sobre la cría e invernada a pasto, es probable que se mantenga vigente.
Este año se estima que pasarán por los corrales inscriptos en este régimen cerca de 5 millones de cabezas, significan alrededor de 225 millones de dólares de compensaciones. No parece una suma escalofriante si resulta para servir “la mesa de los argentinos” y seguir combatiendo “las patronales rurales”.
Por otro lado parece que está cambiando la operatoria oficial sobre las exportaciones de carne. Esto no significa que modifiquen las políticas o deroguen las resoluciones de ONCCA que les permiten manejarse arbitrariamente con las autorizaciones y prohibiciones de las ventas externas.
Por el contrario lo que hacen es autorizar una gran cantidad de ROES (la mayoría de los que reciben) pero con retrasos que llegan a los 30 días. Como los ROES llevan declarado el valor de venta de la mercadería y este cambia permanentemente, los exportadores piden muchos permisos para terminar utilizando menos de la mitad, porque recién con el ROE en la mano salen a armar los negocios para poder cumplirlos.
Eso explica que la ONCCA dice que autorizo 50.000 toneladas en un mes y los exportadores repliquen que se exportó la mitad o menos.
También se comenta que Moreno negocia permisos de exportación en forma particular con industriales amigos o socios, y eso también explicaría porque hablan de ROES aprobados en 48 o 72 horas.
El mercado externo sigue herido pero parecería que hay un piso para el rump & loin de 11.000 dólares y lo peor ya pasó. Rusia va recobrando vida lentamente y los países del Este europeo también. El drama sigue siendo la industria del cuero que no se recupera, esta situación resta mucho capital de trabajo y poder de compra a frigoríficos de exportación y consumo.
La demanda interna tiende a disminuir por la recesión y pérdida de poder adquisitivo de la población, pero signada por el ritmo de los precios al consumidor. Esto quiere decir que si generan excedentes de producción por la vía de los subsidios a los corraleros y mantienen las exportaciones pisadas, los precios de la carne al mostrador se mantendrán bajos y seguirán funcionando como anzuelo para que la gente no afloje el consumo.
La brecha es importante: en abril del año pasado se llegó a calcular un consumo individual de 87 kg, todo un record mundial, mientras que en abril de este año ese indicador no alcanzaría los 65 kilos. Movidas del 25% en un año, producto de políticas económicas distorsivas.
Si bien no hay indicios de transparentamiento del mercado, la lenta recuperación de la demanda externa y la casi segura escasez de novillos pesados pueden producir mejoras en el precio de estas categorías en la segunda mitad del año y contribuir a desinflar la inmensa oferta de cortes volcados al mercado interno.
En cuanto a la oferta de consumo estamos ingresando en un período de gran salida de los feedlots, que están hoy con la encerrada más grande del año (1.8 millones de cabezas en corrales inscriptos) saliendo en los próximos 2 a 3 meses. Sólo esta cantidad alcanza para abastecer la demanda nacional de 2 meses completos. Ni siquiera estamos sumando la oferta de feedlots no inscriptos y hacienda de campo que rondaría un 20 o 30% más en esta época del año.
Contra esto seguramente se presente la situación que no haya suficientes novillos para exportación o para carniceros que atienden esa demanda. Por tanto podríamos suponer que independiente del sentido que tomen los valores en general, debería despegarse el precio de los machos pesados contra el resto de las categorías.
A partir de septiembre la oferta dependerá de la reposición que hagan de hoy en adelante los feedloteros. No hay demasiadas posibilidades que baje el precio de la invernada que viene recuperándose de dos meses muy malos. Porque llovió y porque no quedan muchos lotes ofrecidos, el grueso ya está encerrado.
Frente a una muy probable baja de la hacienda engordada en corrales la reposición sería deficitaria contra las ventas con destino a faena. Esto redundaría en una oferta en disminución para los meses de primavera.
Ahora bien, ¿Qué hay de cierto en lo que dicen todos los analistas, economistas y estudiosos que hablan de una reducción irreparable del stock de vientres, una baja del 20% en la producción de carne y la segura importación de carne en el futuro inmediato?
Todo esto es completamente cierto, pero los tiempos para que esto ocurra y la manera en que se reciba un colapso de la oferta dependen de varios pasos previos, algunos de los cuales pueden ser altamente dolorosos hasta que nuestra cadena de ganados y carnes comience a copiar los valores internaciones e incluso pueda superarlos.
En primer lugar esta claro que el sistema de compensaciones tiene un final seguro porque está destrozando la ganadería de cría y por consiguiente su propia materia prima hacia el futuro. Lo que sucede es que pueden faltar terneros año a año pero todavía se puede consumir el 100% de la reposición de hembras e incluso otras categorías. Llevado al extremo se podrían feedlotear casi 30 millones de vacas que pastan en nuestras tierras.
Este razonamiento invita a pensar que es posible continuar generando volúmenes importantes de carne por algunos años más, sin que se note en el mercado la falta de producción de terneros.
Por lo menos hasta que algún gobernante agarre la papa caliente y se decida a solucionar el problema de fondo. Al momento de eliminar las compensaciones se produciría un vacio temporal de compradores de invernada, lo que podría ser desastroso para el precio de los terneros en una primera instancia. En la segunda etapa, a partir de los tres meses más o menos, comenzaría un faltante de carne que debería motivar importantes aumentos del precio. Es allí donde la política económica debería prever cambios en el consumo, precios sobre algunos cortes, importación de carne de menor calidad, subsidios directos a determinados sectores, etc.….
A partir de ese cambio relativo de precios y costos debería recomponerse el negocio de engorde a campo y a corral. En una tercera etapa llegaría esa renta al precio del ternero y por consiguiente afectaría positivamente la actividad de cría, para definitivamente cambiar la tendencia e ingresar en una etapa de recomposición de stocks.
La exportación tendrá un rol fundamental en esa recuperación, porque sabedora de la escasez de novillos se verá obligada a asistir al engordador y criador de manera de asegurar su negocio en la originación de materia prima. Esa asistencia, sobre la cual ya hoy están trabajando, le dará velocidad a la reconstrucción de la cadena.
Resumiendo, hay que trazar el camino inverso al recorrido desde octubre del 2005 a hoy. Cuanto más se tarde en hacerlo más tiempo llevará volver al punto inicial. Recordemos que en ese momento la ganadería tenía un horizonte extraordinariamente promisorio, con mercados externos y domésticos en su apogeo y todas las tecnologías disponibles para generar la oferta necesaria para abastecerlos.
Depende de nosotros y nuestro futuro político.
Hasta la próxima, Belisario Castillo
Fuente: Belisario Castillo - Lartirigoyen y Cia S.A