En plena campaña electoral en el norte de la provincia de Buenos aires, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, comenzó a seducir Santiago Montoya, el recaudador bonaerense recientemente expulsado del gobierno de Daniel Scioli por no querer asumir una candidatura testimonial en la localidad de San Isidro.

"Es una persona valiosa, y la gente valiosa siempre tiene las puertas abiertas", dijo Macri, en una recorrida que realizó por Los Polvorines con sus socios del frente PROperonistaS, los diputados Felipe Solá y Francisco De Narváez.

“Montoya se fue por el autoritarismo del kirchnerismo, que no respeta la independencia de criterios. Hizo una buena labor, ayudando a recaudar, pero tendrían que haberlo respetado y dejarlo en donde estaba", declaró el titular del PRO.

A su turno, Solá afirmó que Montoya "dijo algo que molestó" y aseguró que el ex titular de ARBA, a quien calificó de "gran funcionario", fue "despedido por decir lo que piensa".

En tanto, el empresario y candidato a diputado Francisco De Narváez sostuvo que "pensar diferente e incluso pensar no está bien visto en el kirchnerismo".

"Montoya tomó una decisión correcta, que es la de poner un límite. En buena hora alguien le ha puesto final a la forma de dirigir y gobernar" que tiene el oficialismo, completó.