La empresa se cosecha atraviesa una situación difícil de sostener en el tiempo, ya que desde el trigo, luego con el maíz, el girasol y ahora la soja, los precios que el mercado estuvo y está dispuesto a pagar por sus servicios, se ubica muy por debajo de sus costos operativos.
Clarín Rural dialogó con seis contratistas, que operan en diferentes zonas agrícolas, que contaron en detalla esta realidad. Cada uno ofreció su visión, que resultó coincidente con la de los demás colegas entrevistados. Está claro que se trata de una situación bastante generalizada. Pero así lo cuentan los protagonistas.
Adrián Torresi, contratista y productor de la zona de Bustinza y Cañada de Gómez, provincia de Santa fe, área de altos rindes en todos los cultivos involucrados, afirma que "como contratistas de cosecha, se cobra en condiciones normales de trabajo el 8% del rendimiento del cultivo. Así, por ejemplo en una soja de 3.000 kg/ha de rinde, en condiciones corrientes de mercado, significarían 240 kg/ha, que a un precio de 85 $/qq, equivaldría a 190 o 210 $/ha. Pero en la actualidad esos rindes son muy raros, debido a la seca que castigó duro diferentes zonas productoras. Además, el bajo rinde no reduce el monto a cobrar solamente, sino que también ocasiona un exceso de oferta de equipos debido a la falta de trabajo. Así, los valores bajan a 150 o 160 $/ha. Y ese dinero debe alcanzar para pagar todos los gastos de la empresa, como el combustible de la cosechadora, tractores, camioneta, pagos al personal (como el maquinista y el tractorista), amortizaciones de los equipos y, si se incluye el interés al capital y una mínima renta al empresario, será más que difícil cerrar un número que el mercado esté dispuesto a pagar hoy por el servicio de cosecha.
Otro que "hace correr frío por la espalda" cuando cuenta lo suyo es Luis Simone, "Fredy", para los amigos, que trabaja en diferentes áreas, como Chivilcoy, Diego de Alvear, Lincoln, Ameghino, Venado Tuerto, Bolívar, Tandil, es decir, zonas de las provincias de Buenos Aires y Santa Fe. "Esta todo muy mal, tanto para el productor como para el contratista", afirma. "Los alquileres resultaron elevados y así los productores grandes y los grupos de inversión no dejaron resto para pagar la cosecha. Entonces, nos encontramos en un punto en el que el contratista no debe trabajar con los valores que paga el mercado y tampoco puede dejar de hacerlo para cubrir sus gastos y honrar sus compromisos. No amortizaremos los equipos este año y el próximo veremos qué hacemos. En el conflicto entre el campo y el gobierno nadie vio a la figura del contratista, y entonces nada ni nadie nos ampara. En nuestra empresa, tenemos 8 cosechadoras, y todos los años cambiábamos 1 o 2 unidades, de manera de mantenernos con un equipo al día de las exigencias del mercado. En Chivilcoy, de acuerdo a nuestro costo, el valor a cobrar es 170 $/ha, pero lo que hemos percibido es 110 $/ha, con rindes de 800 kg/ha.
Otro hombre de los fierros es Enio Ferrero, cuya área de cosecha es la provincia de La Pampa. "En esta zona se descolgaron equipos desde la Santa Fe, donde no hubo cosecha, pero ocurre que tampoco hay para trillar en este lugar, donde los rindes también fueron exiguos. En el único lugar donde los cultivos rindieron bien fue en el centro de Córdoba, donde se puede cobrar 180 o 190 $/ha, con rindes que han superado en algunos casos los 25 qq/ha, un oasis en este desierto. Pero allá la cosecha aún no se entrega, y esta en los comienzos, debido a que se sembró más tarde porque llovió más tarde. Pero en el norte de la provincia, por encima de Jesús María, los rindes vuelven a decaer, llegando a 20 qq/ha de máxima y no faltan rindes tan pobres como de 10 qq/ha. Para trigo, la campaña también fue pobre y resultó frecuente un cobro promedio de 80$/ha, parecido al del girasol. Y para la cosecha de esos cultivos también vinieron santafesinos. Este año hay que hacer a plancha, pagar vencimientos y esperar".
Omar Pettiti, desde Río III y Almafuerte, cuenta que en Intendente Alvear, La Pampa, se juntaron esta semana unas 200 cosechadoras, la mayoría proveniente de Santa Fe, y trillan las primeras sojas de 2.000 kg/ha a 90$/ha, cuando el costo real es de 160 $/ha a 170 $/ha, más un 20 % de utilidad. Es decir, 190 a 210 $/ha. "Diría que la situación va de caótica para el presente y desesperante para el futuro. En General Villegas, Buenos Aires, por maíces de 70 a 80 qq/ha, cuyo valor de servicio de cosecha debió rondar los 230 $/ha, no se pagaron más de 120 $/ha, es decir, el 50%. Los fletes están en una situación parecida y la industria de la maquinaria, salvo alguna excepción, también pasa por una situación de quebranto", indicó.
Para Miguel Laborde tampoco cierran los números con 10 cosechadoras de tipo axial trabajando desde Saliqueló, Rivera, Carhué, hacia todo el país agrícola. "Los rindes son bajos pero debemos seguir", dice. Y agrega: "Se pone duro para quien tiene el personal en blanco y equipos de gran valor, debido a la presencia en el mercado de servicios de equipos de otro tipo. En soja, trabajos que se pagan hoy 100 a 110 $/ha son, en realidad, de 180 $/ha. Con el maíz hubo lotes de 150 $/ha, cuando en realidad debieron haber sido de 220$/ha hablando de rindes de 4.000 kg/ha. En trigo lo mismo, con lotes cuyo costo de cosecha fue de 149 a 150 $/ha y lo cobrado realmente rondó los 110 $/ha. Da la sensación de que estamos pagando los platos rotos porque somos el último orejón del tarro".
Otro que se suma a los lamentos es Mauricio Di Prinzio, contratista con un equipo de cosecha de alta tecnología, quien contó a Clarín Rural que hace unos días un chacarero le dijo: "si cae piedra me salvo", pensando en que con lo facturado no cubrirá los costos. Para Mauricio, el hombre se equivocaba, ya que de aquellos cultivos en realidad depende también su empresa de cosecha, incluidos sus empleados.
"Venimos de dos años, 2007 y 2008, con buenos rindes y precios, con lo cual hemos hecho importantes inversiones", explica Di Princio. Y continúa, "en buenas épocas tampoco pudimos cobrar lo que aspiramos, es decir en sojas de 5.000 kg/ha un 7 u 8% de la cosecha, porque decían que era demasiado dinero por el servicio. Ahora que los rindes son bajos y los precios inestables, tampoco podemos cobrar el porcentaje deseado porque los números no dan para eso. Así, nos sentimos el factor de ajuste de todo el sistema. Todo aumenta, el combustible, los repuestos, la mano de obra, los aportes del personal, tasas, etc., pero nosotros cobramos menos que hace un año. Esto no la soporta ninguna empresa en ningún lugar del mundo".