Perspectivas climáticas y la visión de Eduardo Sierra

El Ing. Agr. Eduardo Sierra nos brindó un detallado análisis sobre la evolución climática que afecta a la agricultura argentina en este inicio de primavera. Según explicó, el fenómeno Niña 25-26, aunque con características variadas, tuvo un impacto significativo en la distribución y forma de las precipitaciones más que en su cantidad total.

Destacó que la Niña se manifestó con lluvias irregulares y eventos puntuales de heladas que afectaron especialmente la producción de uva en el NOA. "No es tanto cuánto llovió, sino cómo se descargó el agua", señaló.

Respecto al fenómeno Niño, el climatólogo Eduardo Sierra indicó que comenzará a tomar protagonismo a partir de octubre, con un aumento progresivo de las lluvias hacia noviembre y diciembre. Precisó que enero podría presentar temperaturas elevadas y una pausa en las precipitaciones, seguida de un incremento de lluvias desde fines de enero hasta marzo.

Este patrón climático podría generar acumulaciones de agua que derivarían en inundaciones, como las históricas ocurridas en 2002-2003 en Santa Fe. En este sentido, Sierra alertó que la Cuenca del Paraná y la Cuenca del Uruguay están en estado de alerta por crecientes y evacuaciones ganaderas.

Los riesgos de El Niño

Además, mencionó que la Cuenca del Salado y la Picasa presentan condiciones de riesgo con posibilidad de problemas serios incluso con lluvias moderadas. En el ámbito agrícola, anticipó que la siembra de maíz podría atrasarse debido a las condiciones de humedad, mientras que la soja podría implantarse en tiempo adecuado.

En cuanto a las heladas tardías, el experto confirmó la llegada de episodios para septiembre y octubre, especialmente vinculados a la tradicional lluvia del "Cordonazo de San Francisco". Aclaró que una helada en octubre no se considera tardía, sino las de noviembre, que pueden causar daños significativos en cultivos como el trigo.

Sierra también destacó un avance progresivo de las heladas hacia el norte argentino, afectando zonas como Cafayate y la viticultura salteña, con ejemplos históricos que ilustran este fenómeno.

Finalmente, el profesor manifestó que, aunque se habla de un posible superniño, por ahora no se espera un evento de esa magnitud, sino un año con condiciones productivas buenas pero con los inconvenientes propios del Niño. Su análisis invita a seguir de cerca la evolución climática para tomar decisiones adecuadas en el sector agropecuario.