La resolución, publicada ayer en el Boletín Oficial, busca presionar a las compañías a comprar granos localmente, mejorar el precio al productor y generar una mayor liquidación de exportaciones en momentos en que, a excepción de lo que ocurrió en los últimos días, la suba del dólar parecía imparable.

La industria aceitera rechazó rotundamente esta decisión, al considerar que la importación de soja paraguaya era marginal –en 2008 ingresaron 2,8 millones de toneladas–, por lo que no modificará el precio al productor. Fuentes de la Cámara de la Industria Aceitera Argentina (Ciara) agregaron que, si bien el volumen es escaso, la medida “no sólo afecta la generación de valor agregado y el ingreso de divisas, sino que también implica una pérdida importante de eficiencia para las empresas, ya que actualmente existe una capacidad ociosa del 50%”.

Las empresas también argumentaron contra la resolución al afirmar que “es una mala señal hacia los exportadores paraguayos y los países compradores del aceite y la harina”, al tiempo que añadieron que la soja del vecino país “tiene más proteína que la argentina”. Las aceiteras habían sido advertidas de que se tomaría esta decisión en varias reuniones que tuvieron con la ministra de Producción, Débora Giorgi, el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray. El sector intentó, con su fuerte capacidad de lobby, convencer a los funcionarios de que eliminar el régimen no tendría el impacto deseado, pero no fue suficiente. Uno de los considerandos puestos de manifiesto en la resolución oficial planteó que “con la finalidad de proteger los ingresos de los productores agrícolas agregando valor a las mercaderías destinadas a la exportación, debe privilegiarse la utilización de materias primas nacionales sobre las importadas”. Al respecto, en Ciara aseguraron: “El Estado cree vamos a poder presionar al productor local a que venda. Y ya estamos pagando lo más que podemos de acuerdo a los mercados internacionales”.

Los productores tienen 5 millones de toneladas de soja guardadas de la cosecha anterior, que no venden a la espera de que se reduzcan o eliminen las retenciones.