En el terreno de las expectativas que, como sabemos, son formadoras de precios, la cosa se está poniendo interesante. Quizás no tanto para el corto plazo, pero sí para el mediano.

Desde el  exterior, las noticias de las finanzas son buenas. Como venimos sosteniendo últimamente, hay cierto consenso sobre las expectativas de mejora en el plano financiero internacional. La cumbre realizada recientemente en Londres ha despertado gran optimismo y en su intento de evitar un quiebre del sistema financiero o una caída de economías emergentes el mensaje del G-20 resulta alentador para los mercados.

Luego de la reunión del G - 20,  se estableció un plan para el mundo que ha abierto una esperanzadora expectativa en el mundo bursátil y, por ende, en los mercados granarios.

Respecto a las previsiones de oferta, la cuestión es alentadora. El último informe del USDA resultó ser una grata sorpresa para los precios. Contrariamente a lo que se venía sosteniendo, este organismo no ha estimado un aumento, al menos visible, en la superficie de siembra de soja en EE.UU, primer productor del mundo de esta oleaginosa.

Los operadores, hasta la publicación del informe oficial, calculaban que el  organismo norteamericano publicaría un incremento en la siembra de soja  próximo a un 5%.  En lugar de ello, el USDA acaba de prever una expansión de apenas un 0,4%. Es decir, nada. La superficie, así, sería de 30,8 millones de hectáreas.

También hubo sorpresas en los stocks. El USDA ha calculado que el volumen de  reservas habrá de alcanzar 34,5 millones de toneladas, una cifra inferior a lo que se pensaba. Este nivel de stocks sería el más reducido de los cinco años últimos.

Con referencia a las siembras de soja, las estimaciones son prometedoras para los precios futuros. La semana pasada se dio a conocer el reporte de intención de siembra de EEUU, sin que se previera el paso de área de maíz a soja que se esperaba.

Con este cuadro y la certeza de que la cosecha en América del Sur será muy menor, los precios están firmes.
 
Por el lado de la oferta, real y concreta, la cuestión sigue siendo muy favorable para los precios.

El segundo productor de soja del mundo, esto es el eje Brasil- Argentina, sigue mostrando problemas muy serios a lo largo de la presente cosecha.

En la Argentina, la recolección avanza y, en la medida que lo hace, la frustración de los productores crece. Los últimos calores y la persistente invasión de insectos y enfermedades han logrado disminuir aún más el volumen de cosecha. Las plagas (bolillera y trips) fueron atacadas, pero nunca sabremos si en la forma adecuada dado el escaso interés del productor por aliviar la situación a resultas de las retenciones tan altas.

Un  tema curioso es el brindado por la Secretaría de Agricultura de la Nación. El  30 de marzo la publicó su estimación mensual de superficie y producción. Allí calculó la recolección de soja en un rango de 37 y 39 millones de toneladas. Al poco tiempo de publicar este informe,  la Secretaría se rectificaba sosteniendo que éste no era válido ya que se trataba de un documento preliminar. El  informe fue retirado de la página web de la Secretaría.

¿Creen las autoridades que el cuadro es peor aún? ¿Por qué se publicó algo que luego debería rectificarse? Algo huele mal en la cocina. La oferta sudamericana, de la mano de los problemas argentinos, promete ser muy escasa.

El cuadro en el maíz es alarmante. La reducción del área sembrada y la seca, más el poco interés en invertir, han dado como resultado una baja en la producción argentina. Se estima una cosecha final de 12,50 a 13,80 millones de toneladas. Para llorar…

Si a estos números les descontamos de 6,1 millones de toneladas que considera la ONCCA como consumo interno del cereal  -3,3 millones de toneladas para  consumo forrajero y 2,8 millones para industrializar-, lo que quedaría para exportar sería de tan sólo un volumen próximo a 7 millones de toneladas. Se trata de una reducción superior al 50% respecto de la campaña anterior.

Todo muy  interesante, al menos por el lado de la oferta. Pero… ¿qué pasará con la demanda?

Hasta ahora no se nota una contracción clara en el consumo de alimentos -en calidad y cantidad- por parte de Asia. Para muestra, sólo falta un botón: las exportaciones semanales de EEUU siguen superando las estimaciones.

Otro elemento fundamental es el de los fondos. Los especuladores financieros siguen activos en los commodities, en particular, en los granos. Si bien hubo una considerable retracción en su posición en los tiempos más difíciles de esta crisis, lo concreto es que no se fueron del todo. Y ahora apreciamos un regreso a estas opciones.

En cuanto a la demanda originada en la industria de los biocombustibles, el mercado de bioetanol se está consolidando. Y todo indica que el consumo, para los próximos meses, irá en ascenso, luego de la pronunciada caída originada en la crisis.

El maíz tiene una perspectiva buena. Las exportaciones siguen su curso. El saldo exportable de EE.UU habrá de agotarse prácticamente, en poco tiempo más.

Así está el mundo. Al menos así los vemos nosotros.

Con este cuadro es probable que los precios sigan firmes. Claro está que, como nos hallamos en plena cosecha, es posible que haya períodos de bajas en los precios. Pero una vez superado el tiempo de cosecha y hechas las cuentas de lo recolectado, el panorama de cotizaciones internacionales será bueno. Poca cosecha, mejores precios internacionales.