Si no fuera por Brasil, el panorama para el trigo resulta francamente favorable.
Habrá que estar atento a lo suceda en el vecino país, porque el cuadro general es positivo.
Oferta
y demanda del mundo. Restricciones en la producción
El análisis de la oferta
prevista para el presente año con respecto a las últimas compañas revela una
situación ajustada, con una oferta más acotada.
El informe de ayer del
Departamento de Agricultura de EE.UU., acentuó el cuadro ajustado al prever
para la nueva campaña una estimación aún
más baja que la que había calculado el mes pasado.
Mientras en mayo, este
organismo consideraba una producción mundial de 595,8 millones de toneladas,
ahora pasó a 589,8 millones, es decir casi 6 millones menos de toneladas. La
baja no es menor. Para tener una idea de su volumen vale recordar que equivale a
toda la exportación de trigo
argentino hacia Brasil durante un año.
En tal caso el stock/consumo
para la campaña quedó establecido en el nivel
más bajo de los últimos cuatro años.
Las apreciaciones bajistas de
producción vienen de la mano de lo que se estima en las cosechas de EE.UU.,
China y Australia que muestran claros signos de caídas.
Desde este punto de vista, el
trigo se afirma en sus precios internacionales.
Mayor demanda mundial
Es probable que el mundo
registre una mayor presión sobre el lado de la demanda.
La suba en el valor de las
monedas de los países asiáticos respecto al dólar abre mayor posibilidades en
el volumen de sus importaciones, por lo que es probable una suba en la demanda
del trigo, por parte de esos países.
En líneas generales, la baja
del dólar, algo que se viene observando desde hace unos meses, implica un
aumento del precio del trigo en esa
moneda.
Si las monedas especialmente
de naciones como las de Egipto, Irán, Japón, Corea, Argelia, elevan su paridad
respecto al dólar con mayor razón pueden tener un comportamiento que dinamice
la demanda mundial.
Brasil y sus fantasmas
Como se sabe Brasil no sólo
es el mayor comprador de la Argentina. Es también uno de los dos importadores más
importantes del mundo. El volumen que este país suele importar supera los 6 mil
millones de toneladas, por lo que junto a Egipto encabezan la lista de los
importadores de trigo en el mundo.
La ventaja que tiene nuestro
país respecto a sus competidores reside en su cercanía y en el hecho de estar
exceptuado en el pago del derecho externo común por ser socio en el Mercosur.
Por estas razones, a lo largo
de los últimos diez años fue conformándose una suerte de argentinadependencia
en las importaciones trigueras brasileñas. Vale recordar que más del 90 % de
las importaciones provienen de nuestro país.
Pero pese a ello, dos
amenazas aparecen en el horizonte.
Por una parte es conocido el
deseo de los molinos brasileños de acceder a la oferta de otros productores en
el mundo. Disconformes con algunos aspectos de la calidad y por el precio, ahora
los molinos están enojados frente a la crisis argentina, donde hubo problemas
en el suministro.
Por otra parte, la crisis que
se está gestando en ese país vecino induce a prever problemas en la demanda.
Una cuestión vital al respecto es el valor del real que ha caído a su nivel más
bajo en los últimos diez meses.
Actualmente se necesitan
alrededor de 2,8 reales por cada dólar. En la medida que el real pierda valor
mayor es la posibilidad de que disminuya la demanda proveniente de ese país.
Panorama para nuestro país
Si bien el panorama general
es de alza para los precios del trigo en el mercado mundial, existen ciertas
reservas para el trigo argentino dado los problemas que está empezando a sufrir
Brasil.
De cualquier forma, la
situación general es buena y es dable esperar un afianzamiento en los precios.
Sin embargo no debe olvidarse
la estacionalidad del precio del trigo. Lo usual es que a partir de mayo de cada
año, su precio se mantenga muy firme. Pero es a partir de la primavera, y en la
medida que se avecina la cosecha, cuando el precio suele tener una pronunciada
caída, que llega a su piso en enero de cada año, cuando los silos y puertos se
hallan abarrotados. Este proceso se acentúa cuando la cosecha alcanza niveles récord,
obviamente.
En el gráfico que sigue se
puede advertir la mejora que ha tenido, en términos reales (esto es ya deducida
la cortina de humo que produce la inflación) el precio del trigo a partir de la
devaluación. El cuadro registra la evolución de los precios, calculados a
valor de hoy (aplicando el IPMNG).
Si bien buena parte de la
suba es atribuible a la mejora internacional, la mayor parte de ella, sin duda
alguna, viene de la mano de la suba en el tipo de cambio real (por la brutal
devaluación registrada desde enero).
Bien vale recordar los
precios de la historia del trigo. En pesos actuales, el precio promedio de los
últimos cuarenta años alcanza a $29 por quintal.
En los mismos pesos, el
promedio de la década del 90, el precio del trigo llega a $24 y el promedio del
año pasado alcanza a tan sólo $21 por quintal.
La situación actual es que el precio ha superado la barrera de los $40 por quintal, lo que indica un nivel muy interesante.
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