Por cierto no hay que descartar anuncios sorpresivos en los próximos días como por ejemplo una reducción de los derechos de exportación a la soja.
Este fin de semana, en círculos cercanos al Gobierno, se barajaba la posibilidad que en la reunión de hoy con la mesa de enlace se anuncie una reducción de las retenciones a la soja que podría llegar a los 5 puntos, lo que implicaría llevarlas del 35% al 30 %. En términos fiscales se evalúa que a los actuales precios de u$s 335 la tonelada por cada punto de reducción de los derechos de exportación el Gobierno perdería unos u$s 125 millones. Por lo tanto una rebaja de 5 puntos significaría una disminución de ingresos futuros por retenciones a la soja cercana a los u$s 625 millones frente a un total proyectado de unos u$s 5.600 millones para este año.
Otra de las posibilidades es mantener un esquema segmentado de retenciones pero su aplicación resultaría más compleja. En particular porque es muy dificultoso diferenciar entre los medianos y pequeños productores. Este nuevo mecanismo se basaría en un proyecto que pertenece al secretario de Agricultura, Carlos Cheppi. Antes de asumir en julio del año pasado, había diseñado desde el INTA, un esquema para reducir las alícuotas de derechos de exportación para los cinco cultivos principales: soja, maíz, trigo, girasol y sorgo. Existe la posibilidad también que las retenciones no sean a las exportaciones, sino a las “primeras ventas”.
El proyecto original de Cheppi consideraba que la comercialización de las primeras 300 toneladas de soja no pague retenciones. En el caso de los segmentos mas altos , por ejemplo, para las ventas de entre 3.000 y 5.000 toneladas, el Fisco devolvería 5 puntos, pero no como reintegro de dinero. Podría ser descontado a cuenta del impuesto a las Ganancias. Otra de las alternativas sería un título público para comercializarse y que sirva para comprar maquinaria agrícola, entre otros insumos agropecuarios. Según el proyecto original, la industria metalmecánica podría usar ese título para pagar cargas patronales u otros impuestos. En otro de los segmentos más altos, parte de la retención se usaría para alimentar un fondo para infraestructura rural, que sería administrado por las provincias.
Las proyecciones del INTA en aquel entonces estaban basadas en un incremento sostenido en el precio de las comodities y ese es el principal problema que el hoy el Gobierno tiene para reducir las retenciones. Tal vez el adelanto de las elecciones lleve al gobierno a cambiar de opinión en las próximas horas, es una hipótesis que no se puede descartar.