Los precios de la hacienda en el Mercado Liniers volvieron a subir y otra vez se encendieron las alertas oficiales, principalmente del área liderada por Guillermo Moreno, para frenar cualquier eventual traslado al mostrador.
Como anticipó El Cronista el pasado jueves, las subas del kilo vivo en Liniers reactivaron al secretario de Comercio Interior, quien el miércoles último pidió explicaciones a una decena de frigoríficos.
Dos días después, juntó en su despacho a varios industriales y carniceros, con quienes monitoreó el cuadro de situación y las perspectivas de corto plazo.
Si bien desde las carnicerías se negó que la carne vaya a aumentar en los próximos días, el alza de 28% promedio que acumula en el año el novillo en el mercado concentrador porteño –19% sólo en el último mes–, por restricciones estacionales agravadas por la sequía, arrastra a las categorías de consumo interno. En ese marco, el novillito cerró ayer a $ 3,629 el kilo vivo, un 15,5% más caro que hace un mes.
Las alzas quedaron en evidencia luego de que la ministra de Producción, Débora Giorgi, firmó con la dirigencia rural las actas acuerdos por carne, trigo y leche (ver aparte)
A los aumentos en las pizarras se suma otro factor de preocupación. Al igual que en marzo de 2008, los productores aseguran que se reinstauraron los sobreprecios. De momento, comentaron varias fuentes consultadas, se paga un extra de 7% (unos 25 centavos por kilo) “en negro” para hacerse de novillos de buena calidad.
Con esa metodología, en 2008, el novillo llegó a costar hasta $ 1,50 más de lo que figuraba en pizarra, lo que provocó aumentos en las medias reses a la salida de planta y en los mostradores.
Y derivó en una fuerte intervención de Moreno en el mercado cárnico, con precios máximos para toda la cadena, que tuvieron cumplimiento dispar.
Desde las entidades rurales indicaron que “faltan novillos pesados y la industria paga más para quedarse con el animal”. Pero alertaron que “lo de los sobreprecios se puede volver en contra del productor otra vez, que sufrió una fuerte caída de sus ingresos”, tras las presiones de Moreno por hacer cumplir el acuerdo.
Y alertaron que de concretarse una nueva intervención del polémico funcionario, peligrará el diálogo con el Gobierno.
Desde la Asociación de Carniceros porteños, Alberto Williams indicó que no habrá impacto a la brevedad en los bolsillos del consumidor. “Puede haber subas en algunas cortes, los más caros, pero en general el carnicero absorbió la suba de la media res”, explicó ante este diario el dirigente. En ese marco, a la salida de frigorífico, la media res se consigue por estos días en torno a $ 8,20 y $ 8,50 según la calidad y el barrio. Hace un mes, el valor se ubicaba en $ 7,50 por kilo.
En marzo de 2008, la media res llegó a $ 10. Por eso, al menos en el corto plazo, no debería haber aumentos al consumidor.
Tras los encuentros que presidió Moreno, la industria frigorífica tranquilizó sus compras. “Un novillo a $ 3,50 es una precio razonable para mantener los valores en el resto de la cadena”, dijo Williams.
No obstante, la ampliación en 10 puntos porcentuales de las autorizaciones para exportar (el encaje productivo para abastecer el mercado interno bajó a 65% del total de almacenamiento), autorizada por Giorgi, podría ejercer una mayor presión sobre los precios.
El Cronista Comercial