Es cierto que los productores operaron con mayor grado de retención de soja con respecto a otros años. Pero ello es lógico y corresponde a la racionalidad económico de cualquier operador que se precie de estar en una economía de mercado. Cuando hay problemas, lo racional es esperar.

El duro y largo conflicto tuvo como correlato la postergación de la venta de soja y otros granos cuando la demanda externa exigía mayores volúmenes. Como el perro hambriento, se lanza sobre la comida fresca y, con su agresividad y apuro, no deja comer a los otros ni puede comer él, tampoco. La comida se desparrama y queda envuelta en la tierra. Así fue la puja del gobierno.

Cuando en septiembre el mundo quedó tambaleando, la retención de mercadería tuvo otra razón de ser, tan consistente como el conflicto. Frente a la abrupta caída de precios, ¿qué otra actitud podrían tomar los productores?

Seguramente, el volumen de soja todavía sin liquidar se aproxime a un volumen de 5 millones de toneladas. Respecto al trigo y al maíz los volúmenes retenidos son bajos.

Obviamente, la reducción en el ritmo de ventas fue acompañada por la rebaja de las exportaciones y su consecuente caída en la entrada de divisas. Al escupir al cielo, y no correrse, la saliva cayó sobre el propio gobierno.

Pero si la retención es lo que preocupa al gobierno, la verdad es que debería tomar nota de lo que se aproxima.

Hubo récords en la producción granaria. Volúmenes de más de 94 millones. Flor de número...¿no?

Esta campaña el producción apenas superará el nivel de 70 millones de toneladas, con precios más bajos. Imagínense lo que va a pasar con el superávit comercial (Balanza de Pagos) y con el fiscal, esto es los denominados superávit mellizos. Recordemos que los llamados mellizos son la piedra angular del modelo kirchnerista. ¿A dónde va a ir a dar?

Las exportaciones del 2009 tendrán la caída más estrepitosa que se recuerde. De 71 milllones de toneladas, en el 2008, pasaríamos a tan sólo 54 millones de toneladas. ¡Cuantas divisas dejaremos de recibir!

Es obvio que, en este cuadro, los competidores del mundo aprovecharán para entrar en los mercados desatendidos por nuestro país.

Por ahora, la estrategia oficial se reduce la difusión del temor. Ahora, como conejo de una galera, se resucitan anacrónicas ideas relacionadas con el monopolio estatal en la comercialización de granos. ¿Será un nuevo IAPI? O, quizás, la setentista ¿Junta Nacional de Granos? Todo puede ser en este cuadro de temores y fantasmas, incluso puede llegar a ser un simple “bluff”.

En este cuadro los gremios agrarios deben sentarse a negociar sabiendo que debajo de la mesa hay una granada. Lo que no saben es si está activada o no. Cualquiera de las dos posibilidades ponen en el intercambio de opiniones una presión tal que hacen del arte de la negociación algo semejante a una guerra.