Entre lunes y martes, se dieron algunos chaparrones de importancia, pero en forma dispersa y de escala reducida, principalmente en el centro sur de ER y las vecindades de SF Exceptuando estas precipitaciones, los últimos ocho días han sido particularmente exigentes. Como consecuencia de la convergencia de variables como temperatura, insolación y viento, el balance hídrico fue marcadamente negativo. Todo esto se vuelve extremo si nos posicionamos en las provincias de LP y el centro sur de BA, donde la recuperación del mes de febrero nunca fue demasiado importante. El norte de la provincia se ubica en una zona donde se dispone de algo más de humedad.

Bajo las actuales condiciones meteorológicas y de no mediar las lluvias previstas para viernes y sábado, la sequía dominante sobre LP y al sur del Salado bonaerense, sin duda avanzaría con mucha premura sobre la franja sojera principal. La entrada de humedad desde el norte y noreste parece lo suficientemente importante al menos para poner un marco favorable a las soluciones que aportan los modelos de pronóstico. Recordemos que a lo largo de toda la campaña gruesa, pero principalmente durante diciembre y enero, la falta de humedad en las capas medias y bajas de la atmósfera fue el principal motivo para sostener la seca. En cuanto se pudo observar una mejora en los flujos de humedad, rápidamente se concretaron precipitaciones de importancia en la franja central. En ningún momento los frentes o la convección típica del semestre cálido, se ausentaron como mecanismos de inestabilidad. Simplemente la atmósfera prevaleció con bajos niveles de vapor de agua, condición que reduce casi por completo toda actividad conducente al desarrollo de sistemas precipitantes. La distribución de vapor de agua privilegió la franja central, reflejándose en importantes registros pluviales. La mayor parte de BA y LP, quedaron apartadas de mejoras significativas y en muchos casos la sequía es record en los registros. En las vecindades de Tandil, por ejemplo, las reservas de humedad promedio de los primeros diez días de febrero, fueron las más bajas desde 1950. Datos como esto seguramente se reproducen en muchas localidades de LP y BA.

Queda claro que la marcha de la actual campaña, se vuelve particularmente sensible a lo que suceda con las precipitaciones de los próximos quince o veinte días. Si bien la recuperación de humead observada en SF y ER con las lluvias de febrero es destacada, también debe reconocerse que para muchas sojas de primera esta mejora es tardía. El aspecto de los cultivos ha mejorado, pero la perdida de rendimiento ya se había establecido previamente.

Finalmente las perspectivas presentan lluvias acumuladas del orden de los 30 milímetros de promedio para la franja central. Claro está que habrá chaparrones localizados donde estas marcas puedan hasta duplicarse y otras en las que los acumulados tendrían un piso más bajo. Sin embargo las previsiones tienen amplia cobertura para la franja central. También se esperan lluvias sobre BA y LP, pero con un patrón más irregular y en principio menos generoso. En definitiva las zonas más necesitadas de agua no necesariamente serían las mejores provistas.

Por CCA - exclusivo para Agrositio.com

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