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La soja está bajo la presión del factor climático.

Para que vamos a dar vueltas sobre un tema sobre el que hay casi total acuerdo: la oferta del MERCOSUR caerá dramáticamente. Lo hará en una proporción nunca vista.

Como el precio surge del encuentro entre la oferta y la demanda, está claro que hoy (y seguramente cada día más) éste se sostiene firmemente por el simple hecho de que hay una oferta que, día a día, es estimada en menor volumen. Las estimaciones hoy son la palanca para la suba o baja de los precios.

Vamos al punto, entonces.

Mientras la revista alemana Oil World pronostica una producción cada vez menor, pues ahora lo acaba de hacer en un volumen de 43 millones de toneladas para la Argentina y de 57, millones para Brasil, desde otro “grande” (o mejor dicho “el grande”) de las estimaciones, el USDA de EE.UU., ubicaría a la producción argentina por debajo del cálculo alemán. El USDA habla de un volumen de 42,5 millones de toneladas.

Pero no nos adelantemos muchos ya que nuevas estimaciones están por aparecer. Si de proyecciones se trata, lo que más importa, hoy, es el informe de Oferta y Demanda mundial del USDA, pronto a salir. Y la cosa viene con sorpresas por la baja en la producción estimada para Argentina, que no es un país sino el tercero del mundo.

Y aunque hubo, recientemente, una buena cantidad de lluvias que pusieron paños fríos sobre los cálculos de producción futura pues aliviaron el estrés hídrico sufrido por la soja, la realidad es que el los pronósticos del clima para febrero, período durante el que se llenan las vainas (por lo que, en buena parte, se define el volumen), no muestran signos claros de mejoras sustanciales.

Además, hay que tomar en cuenta el Pandemonium construido por las plagas que, en este año de plantas débiles, atacan con agresividad llamativa.

Los aviones sobrevuelan los campos de soja, con el fin de exterminar las isocas, arañuelas y trips. Y así van y vienen, a vuelo rasante. Por momentos, la pampa húmeda parece más una página de Aeropuerto, la famosa novela de Arthur Haley que la tierra de los gauchos de a caballo. La nostalgia queda desplazada por el rugir de los motores.

Por ello mismo, y pese a las lluvias ocurridas, desde nuestra oficina seguimos creyendo en una producción por debajo de 40 millones de toneladas (para la Argentina). Una reducción lapidaria.

Si sumamos la producción estimada de Brasil, Argentina, Bolivia, Uruguay y Paraguay (estos últimos tres, con problemas también), la reducción en esta parte del mundo sería superior a 12 millones de toneladas.

Está bien: muchos de ustedes dirán que la producción de EE.UU. será más elevada. Es cierto ello. Pero, no deben olvidar que ella llegará a los mercados seis meses después. Además, ¿es posible que este país logre incrementar la producción en 12 millones? Queda la inquietud sobre la mesa.

Señores: más que afilar el cuchillo para el asado, hoy corresponde afilar los tiempos para aprovechar los picos de precios que, seguramente, vendrán.

Sorpresas nos da la vida. Y la soja, también.