LA PLATA.- El estado de emergencia declarado ayer para los productores rurales castigados por la seca en Buenos Aires impactará con una caída del 50 por ciento en la recaudación impositiva correspondiente al inmobiliario rural de este año.
El gobernador Daniel Scioli informó a LA NACION que la provincia dejará de percibir entre 200 y 300 millones -sobre un total de 450 millones proyectados- a partir del decreto que prórroga o exime el pago de impuestos.
Los productores pueden también prorrogar vencimientos de bancos. Y dada la emergencia nacional pueden postergar, también, ganancias, bienes personales y ganancias mínimas presuntas.
En un primer paso, el gobernador firmó ayer el decreto de emergencia y/o desastre agropecuario en la provincia, que comprende desde el primero de enero hasta el 31 de julio. El régimen no es de aplicación universal y automática. Dependerá de la calificación que reciba cada municipio. Alcanzará a unos 100.000 productores, de unos 84 municipios que presentaron los requisitos exigidos para ser reconocidos como zona de emergencia, según estimaciones del gobierno. Estos datos son dinámicos, ya que dependen de las lluvias y otros factores climáticos.
"Si no llueve la semana que viene vamos a tener muchos más distritos cambiando de emergencia a desastre", dijo ayer el ministro de Asuntos Agrarios, Emilio Monzó.
El funcionario precisó el procedimiento adoptado por la provincia para ayudar al campo. Primero el municipio declara la emergencia local. Luego el distrito eleva el pedido a la comisión de emergencia provincial. Esta reconoce la emergencia o el desastre en cada distrito. Luego, el productor particular se debe presentar con la declaración jurada para adherirse al beneficio. En el mismo sentido se tramita la prórroga de los impuestos nacionales.
"Es el productor individual el que solicita acogerse a los beneficios; no es que se declara la emergencia y toda la provincia pasa a estar bajo ese régimen. Esto tiene que ser bien claro porque sino la gente dejaría de pagar los impuestos", dijo Monzó.
El ministro sugirió también que está a favor de otros beneficios, como la
baja en las retenciones, principal reclamo de los hombres de campo: "Habría que
estudiar el tema del trigo. Y habría que observar bien el rendimiento de la
soja".