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No sólo caerá la producción de la Argentina, también lo hará la de Brasil, Paraguay y Uruguay.
La producción brasileña sería de 57,5 millones de toneladas, desde los 60,5 millones previstos en diciembre último. En Paraguay, la cosecha caería 3,8 millones de toneladas.
Así las cosas, las grandes exportadoras del país, tales como Cargill, Bunge, Louis Dreyfus, AGD y Vicentín, Nidera, ACA, Toepfer- ADM, Oleaginosa Moreno se la ven venir muy mal. Saben que en abril y mayo el tema será conseguir soja.
No hay que ser muy astutos para darse cuenta de lo turbio que está el cuadro entre exportadoras. Ya se habría iniciado la puja entre ellas para hacerse de soja. Los probable es que es la puja continúe en ascenso.
Es cierto que hay un stock disponible bastante importante. Se estima que en los silos bolsa y en los silos tradicionales habría entre 5 y 7 millones de toneladas de soja.
Sin embargo, ello no será suficiente para afrontar la cuestión.
El panorama desolador sobre la nueva cosecha ha desatado una actitud de espera por parte de los exportadores, que tratan de demorar sus operaciones de exportación por temor a no contar con suficiente mercadería al momento de concretarlas.
La urgencia de los exportadores para adquirir soja se refuerza con la perspectiva de una menor entrada de mercadería proveniente de Paraguay, tradicional oferente de soja para la industria aceitera.
De lo que Paraguay exporta, la mayor parte va a la Argentina, para sus industrias de molienda. Como su cosecha se vería reducida en casi un 45%, una caída tremenda, la industria argentina tendrá un serio cuello de botella para satisfacer la demanda externa.
Como este año, la disponibilidad de soja, entre lo cosechado en el país y lo importado, apenas llegaría a 42 millones de toneladas, las posibilidades de industrialización caerían abruptamente. El país va a contar con cerca de 10 millones menos de toneladas para sus exportaciones de habas de soja y para su industrialización.
Por la baja de oferta de soja, en el mercado interno, lo que se va a ver es una menor exportación de haba de soja. Por ello, se aguarda que bajen las exportaciones de soja en grano para poder mantener un nivel de industrialización semejante al del ciclo pasado.
Por estos recortes en la oferta internacional, se aguarda durante marzo y abril un mercado sostenido.

Las exportaciones americanas tendrían un buen sustento para continuar en alza, ya que la oferta del sur sería menor a la esperada. Claro que una vez que nos acerquemos a la cosecha de EE.UU, la cosa puede darse vuelta, sobre todo en este mundo en crisis.

Por ello, habrá que ir monitoreando de cerca todos los mercados. Además habrá que ver cómo se comportan los fondos en esta nueva etapa. Y aprovechar los picos que seguramente tendremos entre hoy y la campaña norteamericana.

Con la cabeza fría y los pies calientes. Si queremos salir airosos de este presente, así deberemos estar.