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Lejos de calmar los ánimos, la breve reunión que la dirigencia rural mantuvo ayer con el Gobierno, sirvió para reforzar el malestar del sector por las decisiones orientadas a paliar la sequía y volvió a instalar la posibilidad de que el campo retome las medidas de fuerza, entre ellas, un nuevo paro.

Sin respuesta. Caras largas y gestos adustos fueron el testimonio más elocuente del encuentro que los principales referentes de la Comisión de Enlace mantuvieron ayer con el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi.

Ocurre que, durante la audiencia, el funcionario se limitó a hablar de la emergencia agropecuaria decretada ayer por Cristina Kirchner y no hubo lugar para que el campo planteara el resto de los reclamos que consideran irresueltos como la ayuda con dinero fresco a los productores afectados por la falta de lluvias, la apertura total de la exportación de carnes y la baja a las retenciones.

"Del petitorio que enviamos a la presidenta Cristina Kirchner, se cumplió la primera línea; quedan cuatro carillas", fue la tajante y elocuente definición de Eduardo Buzzi, presidente de FAA tras la reunión.

En este clima, la Comisión de Enlace resolvió volver juntarse en el transcurso de la mañana para analizar los pasos por seguir. En paralelo, la Federación Agraria Argentina hará una asamblea en General Villegas donde espera reunir un millar de productores.

Perjuicio. La FAA es la entidad más perjudicada por las medidas que decretó la Presidenta. La que provocó mayor malestar en la entidad es la que dispone que sean gratuitas las cartas de porte, documentos que respaldan el transporte de cereales. Es que FAA era la encargada de comercializar el documento y percibía así una comisión. A partir de la gratuidad, se estima que perderá unos 4 millones de pesos.