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Los precios de la soja -si el mundo no se vuelve loco- deberían continuar su camino en suba.

¿Por qué tal aseveración? La respuesta es más simple de lo que parece: si América del Sur aporta más del 50% del total mundial -y casi el 100% del total del hemisferio sur-, dado que esta región va a sufrir una fuerte baja en su producción, lógicamente, las cotizaciones tendrían que aumentar.

El razonamiento se afirma si consideramos que los valores actuales, guiados por el mercado de Chicago, están influidos por los pronósticos y estimaciones oficiales tanto de EE.UU. como de Europa, y aún de Argentina. Ellos siguen en la tónica de que habrá una buena cantidad de lluvias como para paliar la situación cosa que, como estamos viendo, no se está dando; para nada.

El fin de semana pasado, por ejemplo, pese a los pronósticos, las lluvias fueron para llorar. Sólo en escasos lugares superaron los 20 mm. Y los días de calor siguen en pie.

Vamos a decirlo sin eufemismos: el USDA no da pie con bola. Su última estimación habla de una producción, para la Argentina, de 49,50 millones de toneladas. Habría que traer a los técnicos a dar una vuelta por la zona núcleo para que vean las sojas. Que visiten lugares considerados como “chiche bombón” como pueden ser San Antonio de Areco o Arrecifes. Y después nos cuentan… ¿Será que el efecto INDEC se está propagando por el mundo? Para ser leales con este organismo, habría que recordar que sus cálculos se realizaron según las condiciones climáticas vigentes hasta el comienzo del mes de enero. Es hora de que el USDA cambie su forma hacer los cálculos ya que América del Sur es la región central para el mundo.

A la hora de estimar las bajas, sin duda, la Argentina lleva las de ganar. En algunas partes del país, la sequía es la más grave de los últimos 50 años. Y lo peor de todo: no hay pronósticos alentadores para aguardar una volumen considerable de agua para los próximos días.

Por si ello no fuera poco –tome el gobierno debida nota- la implantación recibió el impacto de la política económica de sus hacedores, tan propensos a mantenerse en el “juego de la batalla naval” como irresponsables, sólo que acá los buques hundidos tienen gente de carne y hueso. Y así las inversiones han sido limitadas. Se quebró la seguidilla de años con tecnologías en aumento.

En fin… ¿Cuál es el diagnóstico al día de la fecha?: buena parte de las siembras se demoraron, el bajo nivel de agua acumulada en los suelos de toda la zona sojera no permite sortear las inclemencias, los días de elevadísima temperatura agravan el cuadro, y lo más patético: menor tecnología utilizada para “ahorrar” y poder superar financieramente el año. Este es el cóctel. No fue preparado en Rusia ni enviado por Molotov, pero cuántas semejanzas hay.

El resto del subcontinente está algo mejor pero nada para festejar. Paraguay, Bolivia y Uruguay, y aún Brasil, largaron la campaña sojera con bajas reservas de humedad en el perfil de los suelos y enero ha sido, hasta ahora implacable. Las lluvias no aparecen y cuando lo hacen no son suficientes.

Oil World calcula que la producción de soja en América del Sur será de apenas 108 millones de toneladas, 7% menos que en el ciclo anterior. ¿Qué pensamos nosotros? Creemos que Oil World se queda corto. Difícilmente la producción supere el nivel de 100 millones de toneladas.

Para Argentina, Oil World proyecta una producción que cubriría un rango de 40 a 43 millones de toneladas. De acuerdo a lo que estimamos la baja sería muy superior. Seguramente, la cosecha apenas arañaría el nivel de 37 millones de toneladas, por lo que bajaría casi 10 millones de toneladas respecto al ciclo precedente. Una actividad sin riesgo… ¿no?

¿En este contexto quién puede decir que los precios no deberían subir? Algunos sostienen que las existencias de soja en el subcontinente son elevadas. Seguramente es así pero ello no sería un factor importante como para anular las presiones alcistas, pues los stocks en EE.UU son muy bajos.

Por algo los chinos están comprando. Deben pensar que estos precios serán superados una vez que los organismos como el USDA corrijan sus estimaciones.

Tiempos difíciles. Tiempos para aguardar. La forma de comercializar puede paliar algo.

Exclusivo Agrositio