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El mercado climático, que hace depender las cotizaciones de la lluvia, se combinó con la debacle de la economía mundial para enloquecer todas las brújulas. Pese a que la sequía que azota a la región podría reducir la cosecha de soja argentina un 25% respecto de la campaña 07/08; recortar la de maíz a la mitad y terminar con una baja del 40% en la de girasol, las proyecciones para los granos no son todas alcistas.

Según el analista de Panagrícola, Ricardo Baccarin, “por más que fracase la soja argentina, puede ser que los demás indicadores, que hoy también hay que seguir, sean bajistas”. La recesión mundial, y su repercusión en las bolsas y la cotización del dólar, está pesando en la volatilidad del mercado, más que los fundamentos de stock, oferta y demanda de granos, opinó el especialista. Por eso, aclaró, “los productores deben fijar umbrales mínimos de rentabilidad. Tienen que cubrirse y asesorarse”.

Mientras los analistas no logran ponerse de acuerdo en sus proyecciones sobre el comportamiento de los precios de los commodities para los próximos meses –cuando entra el grueso de la cosecha argentina–, coinciden en la recomendación a los productores de que busquen herramientas en los mercados de futuros que les permitan paliar la incertidumbre.

El coordinador del área de tecnología comercial de Aacrea, Sebastián Gavaldá, insistió en que la mejor decisión que puede tomar el productor es cubrirse con herramientas flexibles. Así, mediante la compra de un put –posición vendedora que fija un piso en el precio– o un forward (venta futura) más un call –posición compradora que fija un techo–, los productores podrían no perder tanto si venden ahora y persiste la sequía, o si esperan y la lluvia deprime los precios. “El mercado será alcista hasta que llueva”, indicó Gavaldá, “por eso tiene hoy un premio climático” que podría desaparecer si llegan las esperadas lluvias esta semana.

Según el último informe climático de la Bolsa de Cereales, habría una recomposición de las lluvias entre los próximos días y febrero, pero el otoño será, de nuevo, mezquino en la provisión de agua.

Según el titular de la corredora Artegran, César Gagliardo, la operación de forward se desaceleró en las últimas semanas por el agregado de que, por la sequía, los productores no saben cuánto de su stock podrán reponer, porque no saben cuánto van a poder cosechar. En este sentido, como los silos son su caja fuerte, aún están expectantes de cuánto ingresará a sus arcas para definir qué cantidad venderán. Gagliardo también propone coberturas de futuros, para paliar la incertidumbre, sobre todo la combinación de forward y call.

Los futuros de soja para la posición mayo en el mercado a término aumentaron más del 18% en el último mes, hasta los u$s 253 por tonelada. El riesgo climático fue el principal agorero del aumento, porque impactó también en la cotización de Chicago, que con una suba menor en el mismo período (11%), mantiene una tendencia alcista. Pero las cartas aún no están echadas en lo que respecta a rendimiento, y mucho menos, en lo que tiene que ver con la evolución de la crisis internacional.