Al comenzar, los valores domésticos del maíz apenas se acercaban a $300. Concretamente, el día 9, su valor era de $297. Pero, al promediar el mes ya habían superado el nivel de $330.
Y en los últimos días, ya en enero de 2009, el maíz comenzó a centrarse en un valor de $370-390 aproximadamente.
Con bajas periódicas, pero con subas también, los nuevos precios muestran firmeza por encima de los $340. Los altibajos mantienen una estrecha correlación con las subas y bajas del dólar en el mercado internacional de divisas. En el FOB puertos argentinos, el valor sobre el que rondaría se aproxima a u$s 160 por tonelada, dólares más, dólares menos.
Para tomar perspectiva, vale recordar que, por ejemplo, a lo largo de los años 1999-2002, el precio promedio fue de u$s 89 por tonelada. Pero no nos vayamos tan lejos. En el año 2005, el valor promedio apenas fue de u$s 88. Para ser más crudos aún, la cotización en enero de 2005 era de u$s 81 la tonelada. Hace tan sólo 4 años.
¿Qué ha pasado? Si hoy el valor internacional es prácticamente el doble… ¿por qué está la cuestión tan mal?
Respuesta fácil: los insumos son más caros, el valor del dólar en el país en términos adquisitivos es sustancialmente más bajo, y las retenciones mucho más elevadas. Son todos elementos relacionados con cuestiones internas. Y, sobre todo, derivadas de las aberrantes políticas económicas puestas en práctica desde entonces.
En términos reales (es decir, cuánto puedo comprar con un dólar), el valor del dólar es semejante al de la Convertibilidad.
Desde el precio FOB, con un dólar a 3,42, las retenciones de 20% y los gastos habituales de la exportación en torno a 8- 10 dólares, surge el valor doméstico.
Pero dejemos de alentar el calor en el caldero. Y miremos para adelante. El balance de la oferta y la demanda mundial de maíz 2008/09 continúa siendo ajustado. De acuerdo al USDA, habría un stock de 123,8 millones de toneladas (127,8 año anterior) y la relación stock/uso sería de 15,8% (16,4% año anterior).
Claro está el actual precio del petróleo no ayuda.
Pero hay que considerar el comportamiento usual de los mercados que tienden a adelantarse a lo que estiman como futuro. Es que ya se sabe que la producción tenderá a la baja dados los altos costos y el poco atractivo precio, en el próximo ciclo de EE.UU. Y los mercados lo están empezando a tomar en cuenta.
La superficie sembrada de maíz durante esta campaña apenas llegaría a 2,40 millones de hectáreas. Dada la seca imperante y las menores inversiones, es lógico aguardar un volumen de tan sólo 17 millones de toneladas. En la zona núcleo, las lluvias no aparecieron, al menos como es debido, justo en el tiempo de floración.
Por ello, nos animamos a contradecir el reporte de diciembre del USDA, cuando expresa que la producción argentina de maíz 2008/09, sería 18 millones de toneladas. Recordemos que el período previo fue de 20,7 millones.
De ser así, las exportaciones se limitarían a un rango de 9-10 millones de toneladas cuando el año anterior fueron de 15 millones. Imagínense cuánto podrá quedar para la exportación.
En este cuadro, seguramente, la ONCCA hará su estelar aparición. Y así este Organismo pondrá en la mira al maíz. ¿O nos equivocamos?
Quiere decir que la cantidad a exportar estaría sujeta a las necesidades locales.
Mucho más que cualquier temor por bajas internacionales, el miedo a las imprevisibles medidas oficiales serán la constante de los próximos meses.
Estos temores -por cierto, bien fundados- atentan contra una mejora en los precios internos y pronuncian diferencias entre el valor local y el de Chicago.
¡Alerta roja, señores!