Más que nunca el comportamiento de los granos, sobre todo de la soja, está mostrando su relación con el valor del dólar.
Los últimos meses estuvieron signados por un dólar en suba, y en consecuencia, lo que vimos fueron precios agrícolas en baja.
Sin embargo, en los últimos días, advertimos cierta pérdida de valor del dólar que repercutió inmediatamente en los precios.
La explicación de la baja del dólar viene por la Reserva Federal que ha dispuesto, para dar ánimo a la economía norteamericana, recortar nuevamente la tasa de interés a valores entre 0 y 0,25% en una medida sin precedentes.
Con tasas de interés tan reducidas, no es descabellado pensar que, de un momento a otro, puede haber una reversión en los destinos de los fondos y, por ende, en la suba de los precios.
Como habría una menor superficie de siembra con menor tecnología, a consecuencia de los menores precios, un análisis fundamental nos hace caer en la cuenta de que la producción debería resentirse en el mundo y, por ende, entonarse la demanda en términos de una menor oferta.
Acá es cuando debemos recordar que los fondos de inversión siempre están al acecho, tanto para vender como para comprar.
Cuando ellos adviertan que las cosas se dan así, lo más probable es que se dirijan a los mercados granarios en busca de oportunidades.
Desde fines del año pasado y hasta julio de este año, la participación de los fondos de inversión en los granos, especialmente en el mercado sojero, estuvo muy ligada al dólar. Cuanto más se depreciaba en relación con el euro o el yen, los inversores más querían desprenderse de dólares y comprar materias primas. Este mecanismo puede repetirse en cualquier momento. Por supuesto, nunca de una manera tan pronunciada.
Hoy, al cierre de este análisis, el mercado estuvo firme de la mano de Chicago que se movió en suba. La soja con descarga contractual giró en torno a $ 730 para todas las fábricas. Se escucharon ofertas para la soja entrega en mayo 2009 a u$s 200 para las fábricas.
Vamos notando pequeños saltos que de a poco parecen mejorar el piso.
En tanto la política oficial sigue su derrotero de dilapidación de recursos y de imprevisibilidad.
La situación es delicada en términos de divisas. Si el gobierno se financia mediante las reservas del Banco Central, la suba del riesgo país continuará achatando actividad económica.
Todo ello, sucede en un cuadro cada vez más delicado en términos de tenencia de divisas.
Ahora, como si el gobierno no necesitase dólares, acaba de hacerse una puesta en escena donde el Ejecutivo no dio a lugar a una reducción de derechos de exportación en la soja (y en el girasol) como, de una manera u otra, se había hecho creer.
A contrapelo de las expectativas, que el propio Gobierno se ocupó de generar, ninguna medida favorable a la soja fue anunciada. Como un burdo acto de provocación, tan infantil como agresivo, las autoridades dejaron un nuevo elemento de enojo entre la gente del campo.
Una expectativa que no se cumple deviene en enfado, frustración y pérdida de racionalidad. Este es el terreno donde deberán moverse los productores de soja y de girasol, en rigor los productores y todos los allegados a la actividad. Un terreno muy delicado que el gobierno, irresponsablemente, ha preparado.
El ejecutivo juega con fuego. Es de esperar que quienes se sientan agraviados mantengan la calma, porque de la paciencia surge la victoria duradera.
Hay un enorme volumen de soja lista para salir. Y por ende un gran volumen de dólares, listo para entrar. Sin embargo, pareciera que las autoridades prefieren jugar a ver cómo le moja la oreja al campo.
No es el Bronx ni una pulpería de la época de Fierro, ésta es una escena actual que sale del propio corazón del poder político.