Las investigadoras de la UNR señalan que en general la captación del incremento o la disminución del precio de un producto por parte de los distintos participantes en los eslabones de la cadena productivo-comercial, se realiza mediante la variación del precio de los insumos o servicios que suministra cada uno de ellos.

En consecuencia, para analizar en qué medida los participantes en la cadena sojera lograron apropiarse de parte del notable aumento del precio de esta oleaginosa y proyectar quién debería asumir probablemente las consecuencias de la reducción del mismo, examinaron la evolución de los precios de los insumos y servicios necesarios para producirla y llevarla hasta el puerto o la planta industrial.

Base de cálculo

En ese sentido, trabajaron con los precios de los insumos y servicios en el momento en que se incorporan al proceso productivo, expresados en pesos corrientes.

Además, con el supuesto de que todo el grano se vende a lo largo del mes de abril del año de cosecha por lo cual, para determinar la variación del precio de la soja durante el período analizado, se tomó el promedio del precio de ese mes en cada una de las campañas, con excepción del que corresponde a la cosecha 2008/09 para la que se utilizó la cotización del ISR del Mercado a Término de Rosario (Rofex) de mayo 2009 del día 6 de noviembre de 2008, que puede suponerse representativo de los precios esperados para la época de cosecha de la campaña 2008/09.

Las investigadoras tomaron los precios promedio de la soja en las cuatro campañas (de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario) de los meses de abril de los años 2006 a 2008 para calcular algunos costos de comercialización relacionados con el precio de la oleaginosa.

Por otra parte, dado que los costos de producción usualmente se indican por hectárea, mientras que los de comercialización aparecen por tonelada, homogeneizaron el rendimiento por hectárea en 35 quintales, un valor medio para la zona sur de Santa Fe.