Las estimaciones oficiales hablan de unas 10 millones de toneladas. Se trata de un tonelaje muy inferior al de la campaña previa, cuando se levantaron aproximadamente 16,5 millones. Una baja tremenda.

De hecho es el volumen más reducido de las últimas dos décadas.

Claro que estos son los cálculos oficiales. Para gran parte de los privados, la cosecha no llegaría a 10 millones, más bien estaría cerca de 9 millones.

Hablar de 9 millones no es una posición pesimista, sobre todo ahora que los días tan calurosos están arrebatando las espigas.

Si la cosa está tan mal… la pregunta es ¿qué pasará con la exportación?

Suponiendo un stock remanente del año pasado de aproximadamente 2,5 millones, sólo se podrían exportar 5,50 millones de toneladas, por la cual la existencia remanente bajaría a 1,5 millones. La exportación sería, así, sustancialmente menor a la usual. El volumen anual normalmente se aproxima a 10 millones para el mercado externo.

¿Qué va a pasar entonces con Brasil, el cliente principal y socio en el MERCOSUR?

Brasil vuelve a sacar un conejo de su galera: la cosecha de trigo brasileño se aproximaría a 6 millones de toneladas, una cifra impresionantemente superior a la del año pasado.

Por ello, sólo nuestro socio deberá importar alrededor de 5 millones de toneladas. Brasil va en camino de su autosuficiencia, básicamente, empujado por la política argentina que no le permite quedarse tranquilo con la provisión vecina.

Así las cosas, lo más probable es que exportemos casi exclusivamente a Brasil. Ello será así no sólo por el escaso costo del flete que exige tal destino, sino también por la ventaja arancelaria del 10% vigente.

En tanto el mundo sigue demando con ímpetu renovado el trigo. La demanda está en plena reactivación fundamentalmente como consecuencia de los valores más bajos y de los costos de los fletes que han quedado reducidos por los nuevos precios del petróleo.

Y si bien la oferta mundial será muy grande, ya está descontado ello en los precios. Por lo tanto, cualquier demanda adicional, impactará en el nivel de precios.

Ahora, sí lo que deseamos es ver una mejora sustancial en los precios, habrá que esperar a que amaine la tormenta financiera internacional, y por supuesto, a que se mantenga la apertura del registro de exportaciones correspondiente a la campaña 08/09

La cuestión está en el papel que habrá de cumplir el gobierno. Dados sus antecedentes inmediatos, lógico sería esperar un mayor grado de intervención que empeoraría el cuadro para el productor. Sin embargo, la nueva designación de un ministro de la producción abra un abanico de nuevas posibilidades que pueden traer algo de aire freso.

En este cuadro no resulta descabellado predecir un faltante de trigo para fines del año próximo.

Veremos cómo sigue esta película, ciertamente, infantil. Que termine pronto este annus horribilis. Y suponemos que lo mejor será realizar ventas gradualmente.