Sí, no alcanzar para dar vuelta -por completo- la tendencia negativa en los precios agrícolas, derivada básicamente de la crisis mundial y de la que muchos creen habrá de originar una reducción de la demanda internacional de estos commodities.

La cosa se está haciendo esperar más de lo calculado.

Pero hay hechos de la realidad que permiten seguir creyendo en una próxima vuelta de tuerca.

El peso de la producción sudamericana en el comercio mundial es decisivo. Y esta región sigue bajo un fuerte riesgo climático.

Terminando la campaña de EE.UU., ahora los operadores fijan su atención en lo está pasando en el hemisferio sur.

Brasil sigue sufriendo seca, con falta aguda de agua. Según Oil World, dada la sequía imperante en gran parte del país, es probable que la producción quede en un nivel inferior al estimado, que es de 59 millones de toneladas.

Los cálculos respecto a la siembra en Brasil hablan de más de 21 millones de hectáreas, pero tal como viene el proceso se hace difícil que éste se cumpla. Todavía no se llegó a cubrir el 68% del área a sembrar; ello muestra un considerable retraso respecto a campañas anteriores.

Además, a estos niveles de precios, muchos productores de Brasil, sobre todo del Mato Grosso, son renuentes a realizar las fertilizaciones recomendables. El mercado se venga, así, a través de una menor potencialidad de oferta, como consecuencia de menores inversiones acotadas a la situación presente.

La Argentina también está bajo el azote de la sequía. Los datos oficiales de siembra de 18,1 millones de hectáreas ya parecen poco posibles de alcanzar. Muchos creen que la siembra de soja será de tan sólo 17 millones de hectáreas. La sequía en la zona sojera está dejando secuelas, que no será fácilmente reversibles.

Para Paraguay, también se prevé una baja en la producción, básicamente, por cuestiones derivadas de la política. Una vez más la práctica de políticas presuntamente distributivas tiende a frenar el ímpetu inversor.

De ahora en más el elemento clava pasa a ser el clima en el mundo.

Esta sigue favoreciendo la cosecha en  EE.UU. pero castigando la siembra en Sudamérica.

¿Qué pasa con la demanda en  el mundo?

Vamos al gigante, China.  Se cree que, de un  momento a otro, este importador hará considerables compras para incrementar sus stocks.

Este país sigue demandando soja de EE.UU. China se apuntala, cada vez más,  como gran comprador mundial.

Lamentablemente los factores que hacen a la oferta y demanda de los granos en el mundo no tiene gran fuerza para recomponer los precios. Pero, insistimos, es muy probable que, una vez superada el polvorín financiero, los precios se entonen con fuerza.
Claro está: usted dirá que las cotizaciones son muy bajas. Sin embargo, la cuestión no está allí. La cuestión está en el nivel de las alícuotas de los derechos de exportación que, con un valor del dólar más bien bajo, ejercen un castigo difícil de tolerar.