Mayo aparece hoy como el mes en el que se develará la incógnita de cómo se presentará la centroderecha en los comicios legislativos, especialmente en territorio bonaerense, en los que buscará reposicionarse frente al kirchnerismo con los ojos puestos en las elecciones presidenciales de 2011.
Mientras tanto, en el firmamento compartido entre el peronismo disidente y Pro aparecen cada vez más señales de la necesidad de articular una sola propuesta para evitar una diáspora de votos. La dispersión, admiten fuentes de ambos bandos, sólo contribuirá a afianzar el poder kirchnerista.
En ese panorama, en que los egos parecen marcar la dificultad central en el armado de un solo frente electoral, el reciente kirchnerista disidente Felipe Solá podría convertirse en el aglutinador bonaerense de duhaldistas y macristas.
El ex gobernador mantiene relaciones cordiales tanto con el ex presidente Eduardo Duhalde y sus espadas legislativas, como con el diputado nacional Francisco de Narváez, como con dirigentes de Pro, empezando por el propio líder y jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, y siguiendo por su primo, el legislador provincial Jorge Macri.
Los peronistas porteños que acompañan al líder porteño también están interesados en sumar voluntades de ese sector, especialmente pensando en que Macri necesitará una buena base de sustentación si quiere aspirar a la candidatura presidencial en 2011.
En los próximos seis meses, duhaldistas y macristas harán sus movimientos políticos -algunos públicos y otros reservados- para llegar a buen puerto. En ese camino ya empieza a trascender que dirigentes con acceso cotidiano al despacho de Mauricio Macri han sugerido que deben limarse las diferencias personales que se han suscitado en las últimas semanas con Francisco de Narváez y pensar "más en el proyecto político que en las personas que lo conducirán".
La idea de De Narváez de hacer una elección interna abierta entre todos los potenciales candidatos para integrar una lista única podría ser una opción, aunque el duhaldismo suele ser más pragmático y tomar como definitorios los resultados de las encuestas de intención de voto.