Pese a ello, hay una noticia buena. A pesar de todo, los precios no están tan bajos como lamentablemente se muestran, en el mercado interno, a consecuencia de los derechos de exportación.
De hecho, los precios son bastante aceptables en el mercado internacional,
aún cuando están sometidos a tantas presiones por la crisis mundial y los fondos
que acentúan las bajas. ¿Ustedes no se han preguntado por qué es así pese a la
tremenda crisis mundial?
Desde que surgiera la crisis derivada de los préstamos de alto riesgo en EE.UU.
a los fondos no les fue quedando otra que achicar sus carteras, básicamente
porque sus clientes les ordenaron retirar el dinero, ya que, asustados, la
mayoría de ellos prefirió quedarse con liquidez.
Como los fondos estaban sumamente comprados, la cosa se puso muy difícil.
En estos días me encuentro en EE.UU. y desde aquí puedo observar cómo el sistema, pese a sus grandes inconvenientes, tiene fuerza para salir adelante.
Es mayor la preocupación por el gran salto que está dando el país con un presidente de color que por la crisis. Es como si la gente diera por descontado que, tarde o temprano, la cuestión se irá resolviendo.
En este sentido, por lo que veo acá, se tiene la impresión de que esto se está resolviendo de a poco.
De ser así, los factores estructurales que sostienen los precios habrán de ir tomando fuerza.
La producción de biocombustibles responde a una visión estratégica de los principales países del mundo. Este fundamento de la demanda es un peso pesado.
Y además Asia sigue viva. La estrategia de corto plazo de estos países gigantes, como es el caso de China, se basa en mirar para adentro, para sus enormes mercados. Y de esta forma, van a ir, seguramente, poniéndose en órbita otra vez. Quizás la demanda por granos disminuya algo, pero no parece que vaya a darse una caída abrupta.
Todos sabemos que cuando alcanzamos un mejor nivel de vida, difícilmente
aceptaríamos bajarlo. Seguramente haya ajustes, en Asia, pero no los va a haber
en los alimentos, que en definitiva no pesan tanto en la canasta familiar.
Así vemos las cosas desde EE.UU. que en definitiva es la madre del borrego.
Entonces…ánimo!