El Banco Central cambió de estrategia para enfrentar la corrida cambiaria. A las 11 y 20 de la mañana, cuando en las casas de cambio el dólar subía 5 centavos y se ofrecía a $3,44 puso a disposición de los inversores nada menos que 1.000 millones de dólares. La señal fue contundente: Martín Redrado estaba dispuesto a vender todos esos billetes, si fuera necesario, con tal de contener la carrera alcista. Rato después, la cotización bajó en el segmento mayorista de $3,415 a $3,37, lo que llevó a las agencias del microcentro porteño a abaratar el dólar, de 3,44 a 3,39 pesos. Para reafirmar la estrategia, el Central ofreció a los financistas 500 millones adicionales. Del total de 1.500 millones ofrecidos, los inversores se llevaron 400 millones de dólares. Fue el costo de mantener sin cambios la cotización. En el Central aseguran que están “en guerra” con los especuladores. Y están convencidos de que van a ganarla. De todas formas, la polémica se acentúa porque la pelea por el tipo de cambio sigue drenando las reservas. De acuerdo a estimaciones privadas, en lo que va del mes el Central perdió 3.200 millones de dólares de sus ahorros. La autoridad monetaria admite una fuga inferior, de unos 1.000 millones.
En la semana, la autoridad monetaria gastó 750 millones de dólares para defender el tipo de cambio: 150 millones el lunes; 200 millones el martes y 400 millones ayer. La semana pasada había erogado 1.170 millones. Cuando faltan apenas dos ruedas para finalizar octubre, la salida de divisas alcanzó a unos 3.200 millones. En Reconquista 266 muestran otras cuentas: dicen que ayer, por ejemplo, las reservas cayeron 255 millones y que en el mes se perdió la tercera parte de lo estimado por los operadores.
Hasta ahora, la estrategia del Central era vender billetes verdes para contener la suba. La aceleración de la corrida hizo que la Casa Rosada diera el visto bueno para soltar la cotización, como forma de erogar menos reservas. Eso ocurrió anteayer, cuando la cotización trepó a 3,39 pesos.
El Gobierno y el Central coinciden en que debe evitarse una disparada del dólar. En contra del argumento de que deberían dejar que el tipo de cambio suba y recién bajarlo más adelante, de manera de no financiar la fuga de capitales con un “dólar barato” y seguir perdiendo reservas, los funcionarios están convencidos de que un salto abrupto desembocaría en una mayor inflación.
En diálogo con este diario, dos funcionarios de primer nivel dieron estas precisiones:* Un dólar mucho más caro provocaría pánico entre ahorristas y consumidores.
* El escenario sería de fuga masiva de depósitos, estancamiento económico y un salto inflacionario.
* “Esa película ya la vimos”, dice el funcionario K. Si el dólar sube mucho más, y aunque intentemos bajarlo después, corremos el riesgo de perjudicar aún más a la economía. “Eso significaría más desempleo”, agrega.
* Las exportadoras tienen gran parte de la cosecha de soja sin liquidar. Son unos 8.000 millones de dólares que empezarán a venderse. “Ayudará a aflojar el mercado cambiario”, se entusiasman en los despachos oficiales.
* Otro dato que a diario llega al escritorio de los funcionarios es la cotización de la soja. Quedó en u$s344, cerca de los 350 considerados “aceptables” por la conducción económica. En el Ejecutivo ruegan para que el poroto se siga recuperando.
* Las AFJP, estiman en el Gobierno, traerán unos u$s600 millones de inversiones que tienen en el extranjero, básicamente en activos brasileños. Ocurrirá enlas próximas 72 horás hábiles. A eso hay que sumarles otros 400 millones que importará Sedesa, la sociedad mixta que garantiza los depósitos bancarios. Este ingreso de divisas servirá para calmar el mercado cambiario.
* Los funcionarios también ven como algo positivo lo que ocurre en Brasil. Tras la zozobra de hace algunas semanas, el dólar baja a diario y ya está en 2,14reales contra el pico de 2,50 que trepó en el peor momento.
* Los principales banqueros juegan del lado del Central. Temen que una devaluación acelerada intensifique la fuga de depósitos.
A media mañana, cuando reabran los mercados, desde la mesa de operaciones que está en Reconquista 266 se tomará la decisión de afrontar a los financistas. “En la guerra no se utilizan balas de fogueo. Jugamos fuerte para ganarla”, aseguran desde el Central. Ganarla, dicen, pasa por convencer a los inversores de que el dólar no se escapará. Al menos en la magnitud que esperan algunos financistas. En la City creen que un billete a $3,40 es “barato”. Desde el Gobierno y el BCRA intentarán torcer ese diagnóstico.