La crisis financiera internacional irrumpió por la ventana de la casa y
despertó el pánico por doquier. Desparramada ya por el mundo, está ingresando al
país más lentamente, pero con firmeza.
La crisis halla a la Argentina con menores reservas internacionales acumuladas
que otros países más previsores, como Chile. A su vez, la crisis encuentra al
país con una pésima reputación entre los inversores que prefieren cualquier cosa
menos colocar sus fondos acá. Además, y por si ello no fuera poco, la recibe en
un momento que prevalece un bajo nivel de libertad económica, con una enmarañada
estructura de comercio exterior, intervenido con medidas impulsivas de todo
orden, que distorsionan los mercados más eficientes y comprimen la producción.
En el tema de intervención, la Argentina se destaca en el mundo. Quizás, el caso
del trigo sea el más evidente acerca de la estupidez oficial para inducir a que
los precios no afecten el consumo interno.
También lo es en lo que se refiere a la exportación y, por ello, hoy el trigo argentino en el mundo es visto como un producto que no tiene, a la hora de buscarlo, la mínima certeza de estar disponible. Por ello, hace ya un buen rato que Brasil ha dejado de confiar en la Argentina y, así, está buscando con éxito otros proveedores del mundo.
La Resolución 543 (ONCCA) es terriblemente dañina. Induce a la exportación a no vender con anticipación en el mercado internacional, como siempre fue la costumbre, y por ende a no comprar en el mercado interno. Por eso, los tan arraigados ‘forward’ fueron desapareciendo. ¿Quién paga los platos rotos? Obviamente, el productor.
Es cierto, todavía hay mercados a término. Por ejemplo, para la soja, hay precios de futuros May’09, pero en los dos mercados a término – el de Rosario y de Buenos Aires- el spread de precios es salvajemente elevado. Para llorar…
Además está la Resolución 2846. ¿Qué podemos decir sobre ella? Dejemos que responda la BCR: “extiende el plazo de validez del ROE Verde, cuando se pagan los derechos de exportación con la aprobación de la declaración jurada. Esta Resolución fijó 90 días corridos para el trigo; 120 días corridos para el maíz y 180 días corridos para el resto de los productos agrícolas. Por supuesto, esta Resolución incrementa los costos financieros para toda la cadena.”
La cosa no termina acá. En una estrategia tan compleja como inútil, el gobierno puso en marcha una maraña de disposiciones de subsidios cruzados que, en lugar de traer un alivio, ha hecho lo contrario.
Primero fijó un precio de abastecimiento de $370/TM, aproximadamente u$s 115 dólares. En vista de que la molinería desembolsa alrededor $ 450 pesos/TM, es decir unos u$s 140, la diferencia con el precio de abastecimiento origina un subsidio para los molinos por esa diferencia.
La cosa sigue. El sector productor que vende a la industria, también, es acreedor de un subsidio por el 85% del volumen vendido. Como ya sabemos, el subsidio se demora y por ello hay innumerables reclamos al respecto, por parte de los productores.
En medio de la maraña oficial, el mercado trata de sobrellevar la situación.
Ahora pareciera que vamos a tener, de vez en cuando, algunos días de optimismo en el mundo financiero. En tal caso, es de esperar que se observen días de mejoras en los precios de los granos.
Si es así, deberíamos aprovechar para ir cerrando algunas operaciones.
Es probable que veamos un mercado deslizándose entre un piso que abra el interés
comprador y un precio más elevado.
Así, y en la medida que pase el tiempo, los mercados granarios internacionales irán buscando un nuevo nivel de precios, que a nuestro entender, será superior al actual. Nada que ver con los niveles de julio, pero mucho mejores que los de ahora.
Por ejemplo, tomemos la soja. Si hubiese que tirar un número sobre la mesa, uno diría que, para el caso de que alcance un valor de $900, lo conveniente es cerrar la operación sin demora.
Acá el problema central está en las retenciones. Claro está: ellas se llevan flor de porción. Y no nos engañemos: los precios actuales, si son malos, lo son por las retenciones. Porque en rigor, ellos se muestran bastante aceptables. Hoy el precio internacional de la soja, por ejemplo, es de alrededor de u$s 350/TM en Chicago. Recordemos que el promedio de Chicago para la soja, de los años 1999-2001 fue de tan sólo u$s165. ¿Qué tal? Este sí, era un nivel bajo, casi la mitad de hoy.
El día 20 de octubre, al cierre de este comentario, el mercado local se movió más entonado, tal como lo hizo Chicago, por la recuperación del petróleo y los mercados accionarios a partir de las medidas informadas por los gobiernos del mundo. El precio del crudo aumentó por la especulación de que la OPEP reduzca la producción de petróleo a cerca de u$ 74 por barril
Para el trigo la exportación pagó $ 430 por el cereal con descarga. Para el maíz la exportación trabajó sobre un valor de $ 290 con entrega hasta el 31/10. La soja con descarga operó sobre un precio de $ 755 para una fábrica y a $ 750 para los demás.
Esperemos, y apenas veamos un nivel aceptable, cerremos parte de lo que tengamos.