Hagamos un poco de memoria. El día lunes 15 de septiembre comenzó la debacle financiera.

Primero, golpeó a la economía de EE.UU. y, luego, se fue desparramando por el mundo. Así Asia, también, cayó en la volteada.

Desde ese día, y hasta el viernes 10 de septiembre, con muy puntuales excepciones, la tendencia fue de abrupta baja. Los mercados accionarios y de bonos mantuvieron en vilo al mundo no sólo occidental sino de Asia.

Fue un período donde la caída, casi sin interrupciones, en los valores de todas las bolsas del mundo, quedó como una constante.

Si embargo, hasta los últimos días de septiembre, los mercados granarios no mostraron el pánico y, por ende, la tendencia negativa de las bolsas de valores del mundo.

Entre el día negro donde los mercados financieros se hicieron trizas y el final de ese mes no se notó la baja, al menos claramente, de los precios de los commodities agrícolas.

Recordemos que, por ejemplo, hace tan sólo poco más de medio mes, esto es el día 26 de septiembre, las cotizaciones de la soja, en el mercado disponible, giraban en torno a $ 890 en San Martín y San Lorenzo, un valor de $ 20 más que la jornada anterior. Y en Rosario, en aproximadamente $ 900. ¿Qué tal? Hoy nos parece un precio de maravilla… ¿o no?

¿Qué queremos expresar con ello? Pues bien, si miramos la historia de los mercados granarios, advertiremos cuán común resulta que los precios queden rezagados frente a los cambios de tendencia en los mercados accionarios.

La cosa suele tender hacia lo siguiente: cambia el clima en los mercados financieros, y tiempo después lo hace en los mercados granarios.

Tanto para la baja como para la suba, pareciera que los granos van con considerable retraso.

Como el mundo parece estar mostrando una fuerte modificación en la tendencia, tan negativa, por parte de los mercados accionarios, podemos pensar que algo parecido viene para los granarios.

Está claro que hay mayor confianza en la respuesta de las economías de EE.UU. y de Europa con las importantes subas registradas. Confianza que se ha extendido al mundo asiático, como el Nikkei de Japón, que el 14 de octubre se disparó en un solo día más de 14%, el mayor repunte diario de su historia.

El cuadro indicaría que la confianza está regresando a los mercados, luego de que los dirigentes mundiales multiplicaran la coordinación para resolver la crisis en el marco de mayores foros internacionales: el Grupo de los 7, el Grupo de los 20, el FMI y el Banco Mundial.

A ello hay que agregar la política de los 15 países de la Zona Euro. Ellos ya han acordado, entre otras cosas, garantizar los créditos interbancarios hasta el 31 de diciembre de 2009.

Dado que las reservas granarias globales son ajustadas y que los mercados granarios deben balancear su esquema de oferta y demanda, lógico resulta aguardar una suba en los precios, una vez que los fondos busquen de nuevo las alternativas abandonadas en los últimos días.

Es que los capitales se dirigen a donde consideran que hay ganancias futuras. Y los mercados de commodities agrícolas siguen siendo una buena opción, desde el momento en que conocen la existencia de bajos niveles de stocks, un consumo creciente –ciertamente menos que lo estimado hace un tiempo- por los biocombustibles, y la famosa demanda de China e India.

Tanto China como la India son economías con mercados internos gigantes por lo que se encuentran en mejor posición para afrontar las crisis.

En tal caso vale preguntarse: ¿se viene la suba?