Los operadores estaban predispuestos a escuchar algo que les devolviera un poco de esperanza en medio de la desesperanza generalizada impuesta por la crisis financiera que de los Estados Unidos se desparramó al resto del globo. Debía ser así. De hecho, el promedio de las estimaciones privadas anticipaba que la cosecha de soja estadounidense sería menor a la prevista hasta el mes pasado. En maíz, la cosa no era tan alentadora, pero al menos no crecería más la producción; en eso coincidía la mayor parte de los expertos.
Con la confianza renovada (sensación en vías de extinción en el mercado actual) se dispusieron, entonces, a recibir el nuevo informe mensual sobre oferta y demanda mundial de granos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, en sus siglas en inglés).
Pero tras la lectura de la primera página les quedó claro que sus expectativas, una vez más, no serían satisfechas. Todo lo que no podía salir mal, salió mal. El USDA los tomó por sorpresa al estimar para los Estados Unidos cosechas de soja y maíz mayores que las esperadas. Y como era de esperar, la confianza defraudada rápido se transformó en pánico, y ese pánico tomó color en las pizarras: rojo.
Desde el arranque de las ruedas de soja y maíz en la Bolsa de Chicago, los precios cayeron hasta el máximo permitido para una rueda, y de ahí no se movieron más. Los datos bajistas aportados por el USDA se sumaron a los ya conocidos factores negativos exógenos al mundo agrícola, como la caída generalizada de las principales bolsas del mundo; la apreciación del dólar respecto del euro, y el derrumbe del petróleo, que ayer quedó cerca de los US$ 77 por barril, el nivel más bajo del año.
Así, las posiciones noviembre y enero de la soja cayeron US$ 25,72 y quedaron con ajustes de US$ 334,37 y 340,07 por tonelada. En el caso del maíz, los contratos diciembre y marzo retrocedieron US$ 11,81 y terminaron la jornada con valores de 160,72 y 167,61 dólares. Al cierre de la semana, el balance dejó bajas del 8,27 y del 10,08 por ciento para la soja y el maíz, respectivamente.
"El reporte del USDA nos dio una sorpresa interesante, pero nada agradable para el rumbo de la soja, ya que si bien recortó las expectativas de rinde, tal como se esperaba, incrementó el área sembrada y cosechada en 890.000 hectáreas, de ahí la mayor producción calculada", dijo a LA NACION Adrián Seltzer, de la corredora Granar SA. Y añadió: "Esta superficie de soja, desconocida por el organismo estadounidense en sus reportes de agosto y septiembre, o se encontraba detrás de un grupo de arbustos o detrás de algún banco de inversión, que al caer les permitió a los hombres del USDA tener un panorama más amplio. Realmente es algo que se asemeja bastante a un dibujo".
Con la "corrección" de superficie, el USDA calculó la cosecha de soja
estadounidense en 81,19 millones de toneladas, por encima de los 79,85 millones
del mes pasado y de los 79,47 millones esperados por el mercado. Además, el
organismo elevó los stocks finales hasta los 5,98 mill./t, por encima de los
3,67 millones del reporte de septiembre y de los 5,12 millones esperados por el
mercado.
Otra mala
En el caso del maíz, el USDA estimó la cosecha estadounidense en 309,89 millones de toneladas, por encima de los 306,65 millones del mes pasado y de los 306,74 mill./t esperados por el mercado. Las existencias finales, en tanto, fueron calculadas en 29,31 mill./t y quedaron por encima de los 25,86 millones del reporte anterior y de los 28,91 millones previstos por lo operadores.
Quizá no fueron las cifras dadas por el USDA en sí las responsables de la fuerte caída de las cotizaciones de la soja y del maíz, mas bien fue la desilusión de los operadores, que confiaban en que el nuevo reporte del organismo les daría algo de que aferrarse en medio de la tormenta financiera.
Respecto del trigo, las cifras dadas por el USDA no modificaron el escenario de por sí bajista a partir de las muy buenas cosechas del hemisferio norte. Ayer, el cereal acompañó la tendencia negativa del maíz y la soja. La posición diciembre del cereal en Chicago y Kansas perdió US$ 15,16 y 12,13, mientras que su ajuste fue de US$ 207,05 y 222,30 por tonelada, respectivamente.
Sin interés
En el mercado local los precios reflejaron la caída externa, razón por la cual prácticamente no se concretaron negocios. Por tonelada de soja las fábricas pagaron $ 720 en San Martín, San Lorenzo, General Lagos, Timbúes, Ricardone, San Jerónimo y Villa Gobernador Gálvez, $ 60 menos que anteayer.
En el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba), las posiciones noviembre y mayo de la soja perdieron US$ 10 y cerraron con ajustes de US$ 241,50 y 227,30 por tonelada.
Por maíz hubo una sola oferta: $ 280 por tonelada en Punta Alvear, $ 20 menos que anteayer. En el Matba, los contratos diciembre y abril del cereal bajaron US$ 7 y terminaron con ajustes US$ 108 y 126,50.
El trigo se cotizó a $ 530 por tonelada en Bahía Blanca y a $ 480 en San Martín, con bajas de 10 y 20 pesos. El cereal nuevo se negoció a US$ 150. En el Matba, la posición enero cayó US$ 7 y cerró con un ajuste de US$ 160,50.