Pese a que el INDEC es un fantasma que no deja de perseguir al Gobierno, Néstor Kirchner afirma que Guillermo Moreno atraviesa “su mejor momento”. El secretario de Comercio Interior nunca pudo controlar la suba de precios, pero al menos tuvo el mérito de conservar su asiento para quedarse a ver el cataclismo financiero y el enfriamiento de la economía. En el camino, vio desfilar a tres ministros de Economía y un jefe de Gabinete que se fueron hastiados de su protagonismo y sus malos modales.

En Casa Rosada, el respaldo a Moreno hoy es tan cerrado que ya agitan encuestas que muestran que el alza del costo de vida descendió algunos escalones entre las prioridades de la población. No es para agradecérselo al Napia sino a Alan Greenspan, el ex titular de la Reserva Federal que incubó la crisis de las hipotecas durante 10 años.

El funcionario más denostado desde la oposición y los medios de comunicación está en el top five de los preferidos de Néstor Kirchner. Ni siquiera Alberto Fernández logró convencer a K de que es un “mitómano” que, en la práctica, ha sido “el mayor concentrador de la economía”.

Un funcionario nacional le dijo a Crítica de la Argentina que los Kirchner toman decisiones en base a la información que Moreno les brinda y ni siquiera la ponen en cuestión. Con sus datos –y su vehemencia impostada–, Néstor evitó poner el cuerpo para justificar al INDEC y Cristina se convenció de que la inflación directamente no existía.

Kirchner adoptó al gendarme de los precios como propio al calor de la gestión. Cada vez que el consorte presidencial lo llamaba para pedirle detalles sobre temas de su área, Moreno le ordenaba a su equipo que preparara un PowerPoint en tiempo récord y lo llevaba.

Hoy el funcionario disfruta de un veranito anticipado. No se cansa de contarles a sus allegados que su mujer, Marta Cascales, fue beneficiada por falta de mérito en la causa que le había iniciado Fátima White por el altercado que tuvieron en el Laurak Bat hace dos meses. El secretario descuenta además que el juez federal Rodolfo Canicoba Corral lo dejará de lado en la causa en la que se investiga las manipulaciones al índice oficial. El Gobierno se aferra a la teoría que defendió el miércoles en Diputados Sergio Massa: el INDEC no depende de Moreno (sino de la Secretaría de Política Económica del ministerio que ocupa Carlos Fernández). El jefe de Gabinete ya se olvidó de la brisa de cambio que venía a encarnar cuando llegó y reconoció que el organismo había perdido “credibilidad”. En esa línea ya se habían expresado el vice Julio Cobos, las ministras Nilda Garré y Graciela Ocaña, y los legisladores K José Pampuro, Agustín Rossi, Patricia Vaca Narvaja, Ariel Basteiro, Vilma Ibarra, Victoria Donda, entre otros.

En lo político, Moreno continúa vapuleado desde la oposición pero no ofrenda nuevas razones: son las mismas de siempre. El perfil bajo obligado en el que se replegó Kirchner tras la batalla por las retenciones le devolvió aire. Su reaparición de estos días es, antes que una ratificación, un premio a su lealtad. “Mientras no hable ni gesticule, no corre riesgos”, afirman en Olivos.

Hacia dentro, al Napia casi no le quedan detractores. No pudo designar a nadie en lugar del titular de la Comisión de Defensa de la Competencia (CNDC), José Sbatella, pero al menos se topó con un reemplazante que no lo contradice.

Sólo una mala noticia interrumpe su racha: la denuncia penal que radicó la Cámara de Cableoperadores Independientes por incumplimiento de los deberes de funcionario público contra uno de los vocales que respondían a Moreno en la CNDC. Se trata de Humberto Guardia Mendonca, un morenista que ignoró la apelación contra la fusión de CableVisión y Multicanal que benefició al Grupo Clarín.