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De las inquietudes y preguntas recibidas recientemente, hemos elaborado tres respuestas básicas, para contribuir al debate y el esclarecimiento del futuro del campo y del trigo.

 1. ¿En que quedo definitivamente el tema de las retenciones?

Las retenciones o derechos de exportación quedaron finalmente en un nivel que podríamos considerar muy elevado, a la luz de lo que registra la historia económica argentina.
Y en esta oportunidad quedaron también gravadas las exportaciones de hidrocaburos con un 20% para el crudo y un 5% para naftas


Actualmente, el nivel de retenciones es así:
Productos primarios (granos y demás), aceites y harinas:...................... 20%
Granos oleaginosos..................................................................................23,5%

Manufacturas de origen agropecuario y bienes primarios regionales: ....10%
Carnes........................................................................................................5%


Así las cosas, hoy con  retenciones e inflación asistimos a una combinación explosiva para la producción.

Para aquellos que hablan de los efectos favorables de la devaluación, por una apreciable mejora en el tipo de cambio, vaya esta reflexión: cuando se modifican los precios relativos, a consecuencia de una fuerte devaluación lo que importa es el tipo de cambio efectivo real.

¿Qué es una baja del tipo de cambio efectivo real? Si aumenta la tasa de inflación, menor será el tipo de cambio real, y si se aplican retenciones, más bajo será el tipo de cambio efectivo. Esto es una bajao en el tipo de cambio efectivo real.

El tipo de cambio efectivo está dado por el nivel de impuestos que acarrea. Y las retenciones son impuestos que gravan la producción destinada a la exportación.

La presión de la inflación se hace más patente, acercándose a niveles  de tasas galopantes y el porcentaje de retenciones ha estado en suba en tan sólo pocos meses. Ya hemos pasado, en líneas generales, de 10% a 20%, es decir que en pocos días tuvieron un aumento del 100%, sin ningún aviso previo y como si fuera algo natural que corresponde abonar en las presentes circunstancias.


El efecto de un tipo de cambio efectivo en baja es perverso. Lo es porque, de acuerdo a la percepción general, los ingresos del sector parecen altos, cuando en realidad la ganancia es baja, pues los insumos muy relacionados con el tipo de cambio son elevados ya que pasan por un tipo de cambio más alto. La realidad es que las retenciones disminuyen los ingresos pero no disminuyen los costos, lo que provoca una distorsión que atenta contra la eficiencia de la producción.

En tal contexto, la incertidumbre se plantea en estos términos: ¿de qué sirve que planear producir más si por cada unidad de aumento en la producción habrá otro tanto semejante en el de las retenciones?

2. La situación  de los stocks de Trigo preocupa a los molineros

En las puertas del segundo semestre, la baja oferta de trigo presiona a los molinos a abonar un mayor precio que el que paga la exportación.

El panorama sobre la oferta es complejo. La exportación debe adquirir todavía cerca de 2 millones de toneladas de trigo para satisfacer las necesidades de la molinería de Brasil, país éste que exime al trigo argentino del arancel externo común, por estar dentro del Mercosur.

Por otra parte, la industria local requiere todavía de alrededor de 2 millones de toneladas más de trigo.

Estos números revelan que hasta la nueva cosecha se necesitan al menos 4 millones de toneladas, cuando los niveles de stocks nacionales son muy bajos y los internacionales se hallan muy comprometidos.

En tal contexto, es probable que se reduzcan drásticamente las ventas a Extra Mercosur.

 

3. ¿Qué pasa con la devaluación?

Desde la aplicación del nuevo modelo, donde quedó abandonada la convertibilidad y desapareció la estabilidad, las cosas han cambiado enormemente .

La economía ha tendido ha cerrarse con un alto encarecimiento de insumos importados, como ser fertilizantes y agroquímicos además y una buena parte de los bienes de capital que hacen a la modernización y productividad del agro.

¿Qué está pasando actualmente en la economía del campo?

La presión de la suba general de precios, acercándose a niveles de inflación galopante y las retenciones con tendencia a la suba, en un contexto de insumos encarecidos, son el aliciente necesario para que se abandone el proceso de expansión registrado en la economía agraria durante los últimos años.

Así por paradójico que parezca, la devaluación no logrará estimular adecuadamente el aumento de la producción para exportar más y mejor.

El efecto de un tipo de cambio efectivo en baja es perverso. Lo es porque, de acuerdo a la percepción general, los ingresos del sector parecen altos, cuando en realidad la ganancia es baja, pues los insumos muy relacionados con el tipo de cambio son elevados. La realidad es que las retenciones disminuyen los ingresos pero no disminuyen los costos, lo que provoca una distorsión.

El problema se agrava si, además, las deudas en insumos permanecen al valor del dólar, si el IVA por ventas es sustancialmente menor al de compras y además se retiene por 120 días el pago el 10% de la operación al productor

El mensaje de las medidas oficiales cae con toda dureza sobre el ánimo y la inteligencia del productor empresario.

La incertidumbre que estas intervenciones del Estado sobre la actividad privada  genera es la que, a la postre, mayor daño ocasiona. La señal implícita en cada aumento de retenciones es terrible, volteando el espíritu empresarial del productor y su actitud de emprendimiento.

Mientras la inflación se devore una alta dosis de la mejora en el tipo de cambio y la aplicación de nuevas retenciones sea una tendencia propia para elevar los ingresos fiscales, la devaluación tendrá, en el mediano y corto plazo, efectos más dañinos que benéficos sobre el sector y, en definitiva, sobre la economía exportadora.

 

Manuel Alvarado Ledesma

Director de Consultoría Económica para el Agro (CEA)