Las bajas registradas en Chicago como consecuencia de la crisis financiera, se combinaron con el anuncio de la ONCCA de la confirmación del cierre de exportaciones, al agotarse el saldo exportable. Los precios acusaron la nueva situación del mercado e internalizaron la pronta desaparición del componente de demanda más importante. Ante esta situación, los escasos remanentes de cosecha vieja en manos de productores tienen chances de ser guardados para una comercialización posterior. En este caso, muchos productores especulan que la caída en la producción y en el saldo exportable para la cosecha nueva pueden derivar en mejores precios para posiciones más lejanas. Sin embargo, la inexistencia de negocios de exportación para producto nuevo mantiene al mercado sin referencias de precios forward y asi no se tiene una noción clara del nivel que pueden alcanzar estos precios. Las perspectivas para este mercado no mejoran y resultan poco alentadoras.

El producto más retenido

El mercado local de soja sintió el impacto de las bajas y de la volatilidad imperante en el mercado de referencia de Chicago. Los precios de las oleaginosas descendieron en las primeras cuatro jornadas de la semana pasada para recién recuperar hacia el final del período, cuando en USA las cotizaciones reaccionaron favorablemente a los anuncios realizados por el presidente Bush y el secretario del tesoro. En consonancia con esta situación, la oferta de soja por parte de los productores resultó escasa en el primer segmento de la semana, para repuntar y mejorar en la jornada del viernes. Hasta el momento, la comercialización de soja sigue mostrando un atraso respecto a campañas anteriores y resulta el producto más retenido por el productor local. Es sobre esta base que se sostiene que resulta el producto con más posibilidades de sostener sus cotizaciones.

La fuerte caída redundará en una mayor intervención

El retroceso del precio del trigo, se debió a la influencia externa, que en las primeras cuatro jornadas del período resultaron negativas y a factores propios del mercado interno. Sobre la base de la situación holgada con que cuentan, los exportadores recortaron los precios ofrecidos al productor, lo que también se tradujo en un bajo volumen de negocios. En este sentido, muchos productores mostraron una mayor retención de la mercadería, en la expectativa de que los magros resultados de la próxima cosecha generen subas en los valores para el cereal disponible. Aunque los valores foward volvieron a mostrar un importante descuento respecto de las paridades de exportación.
La Bolsa de Cereales señaló que los rindes de trigo podrían registrar una merma de entre 10 y 15% respecto al año pasado. La fuerte caída en la producción argentina no redundará en mejores precios sino en una mayor intervención, que como se observa en la actualidad, acota las perspectivas aumento en las cotizaciones.

Paulina Lescano
Juan Nava