Nadie como el famoso economista el Premio Nóbel en economía Paul Samuelson ha logrado resumir la situación que vive EE.UU y el mundo, en este año. Escribe Samuelson: "Nadie puede ser dogmático sobre el futuro. Pero sugiero que con considerable probabilidad el equipo de Ben Bernanke- Henry Paulson en el banco de la Reserva Federal y el Tesoro de Estados Unidos tendrá que gastar inteligentemente para impedir un dominó de quiebras y derrumbes bancarios”.
Hoy lunes detonó, con la fuerza de una bomba, un nuevo proceso mundial que alienta los más fuertes temores. Lehman Brothers, cuarto banco de inversión de EE.UU., se declaró en quiebra tras 158 años de antigüedad. Las negociaciones con el Bank of America y el grupo británico Barclays, para sacarlo adelante, no prosperaron y a este gigante financiero no le quedó otra que la bancarrota. Veremos, entonces, importantes consecuencias para el sistema financiero norteamericano y mundial. Y, obviamente, sobre los mercados granarios.
Lehman tiene una deuda en bonos que asciende a 370.000 millones de dólares, que podrán cobrar lo que se liquide del banco.
Con esta caída queda claro que el Estado americano no irá en auxilio, financiando los problemas de empresas privadas. Ello implica que habrá un efecto de acentuación en el proceso probable de quiebras de bancos. Ya cayeron once, este año, y se esperan nuevas bajas para los próximos meses.
¿Estamos en el dominó de quiebras al que hacía referencia Samuelson? Los próximos días lo irán revelando.
En tanto, Merrill Lynch, otro gigante de la banca de inversión, ha quedado a salvo pues el Bank of América decidió su adquisición, por unos 44.000 millones de dólares.
Frente a este cuadro negro, negrísimo, un grupo de diez bancos internacionales decidió la formación de un fondo como garantía para el sistema financiero.
Imagínense lo que podría suceder en el sistema financiero argentino. Por lo pronto, el riesgo país argentino ya ha superado los 750 puntos. Un nivel como para no dormir muy bien. Ciertamente…
En este cuadro de dificultades muy serias para alcanzar financiamiento, el país está inmerso en un escenario productivo muy complejo y por ende un esquema de financiamiento fiscal y comercial muy pero muy delicado.
El trigo va a ser una sorpresa terriblemente negativa.
Es muy probable que los volúmenes de exportación lleguen a un nivel tan bajo, algo nunca visto en los últimos cincuenta años. La pregunta del millón: ¿de dónde vendrán las divisas?
Obviamente, la esperada entrada de divisas por cosecha fina, que normalmente debiera aparecer para diciembre-febrero próximo, no se va a dar.
El maíz tampoco podrá aportar mucho. Ya vemos cómo está la situación en la zona núcleo, donde el agua brilla por su ausencia. Y el entusiasmo por sembrar este cereal fue aniquilado por la política oficial.
El valor del dólar y del euro en nuestro país va a estar en vilo… Demasiados problemas para un país tan endeble en términos financieros.
En el mundo los problemas de stocks van a continuar. El USDA acaba de estimar la producción de soja en 79.85 millones de toneladas, un volumen inferior al informado en agosto de 80.91 millones de toneladas y al aguardado por buena parte de los analistas internacionales que esperaban alrededor de 80.30 millones de toneladas.
Respecto al maíz, este organismo calculó la producción en 306.6 millones de toneladas, un volumen menor a lo estimado en agosto de 312.12 millones de toneladas.
En lo que se refiere al trigo, el cálculo se mantuvo sin cambios, informó que los stocks estarían en un nivel de 15.6 millones de toneladas.
Un tema central está en la soja. EE.UU. ya no es más el gran productor del mundo. Si bien sigue liderando la producción mundial, su participación ha bajado rotundamente. Y esta baja continuará por los próximos años, dado el aumento de las áreas sembradas en Sudamérica.
Por ello, todo lo que pase en América del Sur es fundamental a la hora de estimar precios.
El mercado internacional no ha tomado nota de los problemas del maíz y del trigo en la Argentina. Tampoco de la probable baja en la siembra de soja en Brasil, a consecuencia de los mayores costos.
En síntesis el panorama está más que complejo. Hay motivos para esperar subas en los precios por las menores producciones. Pero también los hay para aguardar bajas dados el terrible escenario financiero en que estamos entrando.
Si los fondos toman en cuenta a los mercados granarios para huir del riego probablemente haya subas. Si no es así, el futuro de los granos es malo.