Mucho se anunció y poco se hizo. La verdad es que resulta desconcertante lo que concretamente se ha hecho hasta ahora.
El gobierno habló en forma reiterada sobre las mejoras. Pero la realidad es que las flexibilizaciones tan esperadas no llegan.
Lo concedido y anunciado con bombos y platillos se refiere, tan sólo, a:
. que se autoriza realizar la exportación de 1,4 millón de toneladas más de
trigo. . que se permite la exportación de leche y carnes de la cuota Hilton
. que se establece un precio máximo de u$s 450 por tonelada de urea (el precio
internacional está en torno a u$s 1.000.
Los mercados, de esta forma, siguen sujetos a los caprichos del gobernante. La intervención es el pan de todos los días y, por ello, la incertidumbre actúa como espada que pende sobre la actividad.
Así el cuadro, lógicamente, la soja es la producción elegida para la campaña actual. En relación a los demás cultivos, requiere, en principio, menor inversión y, además, tiene menor riesgo respecto a las inclemencias del clima.
Por si ello no fuera poco, está el problema del gasoil. El panorama es complejo, no se sabe a ciencia cierta, cuánto combustible habrá para llevar adelante la siembra de maíz, y posteriores trabajos.
Existen serias dudas sobre el suministro de urea, elemento central en los cultivos alternativos a la soja.
Para no caer en una profunda depresión, miremos algo bueno. Los precios FOB puertos argentinos de la soja están en un proceso de suave pero sostenido crecimiento, fundamentalmente por la firmeza de los mercados internacionales.
Respecto a los precios locales, afortunadamente las diferencias tan pronunciadas entre el precio FOB y el FAS han disminuido.
Hoy, nuevamente, el precio se ha movido en ascenso. El valor ha girado en torno a $920, en un contexto internacional positivo, donde el mercado de Chicago mostró precios próximos a u$s 490.
En tanto, los valores para el trigo cayeron visiblemente y los del maíz también.
Con relación a la soja, las ventas de los últimos días fueron importantes y de esta forma han quedado en el país alrededor de 15 millones de toneladas sin vender aún.
El ritmo de carga está a full tanto para el poroto como para el aceite y la harina, sobre todo en el Río Paraná.
No hay información oficial sobre las exportaciones realmente efectuadas a la fecha. Por ello, no es factible conocer la evolución de las ventas externas.
Sea lo que fuere, existe en stock un importante volumen que presiona a la
baja del valor del dólar. Ello asegura que el precio del dólar en el mercado
doméstico se mantenga quieto.
Desde el 12 de mayo, no se publican las estadísticas oficiales diarias sobre el tonelaje de declaraciones juradas de ventas al exterior, que hacía la SAGPyA hasta el mencionado día.
Las normas sobre exportaciones, complejas y cambiantes, y la escasa previsibilidad que existe respecto a las alícuotas por derechos de exportación, son elementos que dificultan terriblemente negociación del precio de los granos de la próxima campaña.
Por ello no se ven operaciones a cosecha, o forwards. Este es muy duro para el productor. Nadie sale ganando, todos perdemos.
Por ahora, el productor sigue durmiendo con el enemigo. Y el país todo pierde.